Ecclesiastical bullshit
Ya enlacé con el discurso de Stephen Fry en torno al catolicismo; también es destacable la intervención, en en mismo evento, de Christopher Hitchens, conocido por su mirada crítica a la obra de la Madre Teresa de Calcutta. De esa intervención, también asequible via YouTube, me llevé a modo de resumen una frase como la siguiente:
"La Iglesia no lidera en cuestiones morales; se queda habitualmente a la zaga de la sociedad civil, y sólo se adapta tardíamente a los descubrimientos de ésta en tales cuestiones."
Esto, en relación a la letanía, por así decirlo, de "disculpas" que en uno u otro momento han pedido altos mandos de la Iglesia Católica al mundo, en relación a episodios como la condena a Galileo, las Cruzadas, la Inquisición, el antisemitismo basado en el mito de una "raza deicida" (sólo repudiado por la Iglesia en los años 60, pero qué son casi dos mil años de persecuciones entre amigos, eh), la tortura y asesinato de "herejes" incluso en países donde no operaba el Santo Oficio, como en Inglaterra (cadena de búsqueda: Bloody Mary), la conversión forzada de los indígenas de paises conquistados por la espada, la práctica habitual de la censura, etc, etc. Sobre esas disculpas, Hitchens expresa dos críticas: primero, que llegan siempre demasiado tarde, no sólo cuando el mal ya se consumió sino cuando ya no queda posibilidad de reparación alguna; y en segundo lugar, que no convencen. Cuando alguien se disculpa, para inmediatamente lanzarse a decir "pero los demás son peores", la sinceridad de tal disculpa, o de algún genuino arrepentimiento, queda muy en entredicho.
Para muestra, un bocón. Leyendo este artículo, se me ocurrió pensar que, si bien a mi hijo de tres años no le dejaría solo con ningún sacerdote católico una media hora, con este articulista, José Mario Ruiz Navas, ni cinco minutos, pues en mucho menos tiempo que éste, el tal Ruiz Navas ya ha solucionado el problema de lo que él llama pederastia (violación de niños por parte de adultos, en buen cristiano) a su propia satisfacción, mediante el argumento implícito de que sólo es practicada por una minoría del clero. Sentado este "argumento", el resto de su artículo no vuelve a referirse al tema: para él, la oposición de la visita del Papa a Inglaterra sólo se puede atribuir a "intereses económicos" de "empresas farmacéuticas", "intereses geopolíticos", "grupos de poder", etcétera, todos envidiosos del "prestigio" de la Iglesia y de su máximo representante, y rebeldes ante sus estríctas enseñanzas en el campo moral y ético.
Ni se le ocurre al articulista que, ante el hecho demostrable de que Ratzinger, antes de ser Papa, se dedicó a ocultar escándalos de abuso infantil y a proteger a los culpables, cualquier padre o madre de familia en un país como Inglaterra tiene un excelente motivo, primero, por considerar de muy mal gusto una visita oficial de ese viejo disfuncional, desalmado y siniestro, y segundo, por protestar ante el dispendio que tal visita representa, que algunas fuentes cifran en 18 millones de libras esterlina, todo a cuenta del contribuyente, sin importar ni raza ni credo, por supuesto.
Lo que sorprende un poco más, es que Ruiz Navas ni siquiera se muestra capaz de leer lo escrito en las pancartas que acompañaban protestas como la que se ve en el video enlazado abajo. Nada de "queremos que se vaya el Papa para poder seguir tranquilamente practicando abortos", nada de "ese Papa me molesta, pues quisiera poder vivir una vida inmoral sin que nadie me diga nada"... Lo que sí dicen, y muy claramente, es que ese Papa OCULTÓ ABUSOS SEXUALES, y que ese dato debería ser considerado escandaloso. Y quieras o no, lo que nos dice la manifiesta incomprensión de gente como Ruiz Navas, ante la legítima repulsión por parte de madres y padres de familia ante tales hechos en paises como Inglaterra, es que la Iglesia que él representa sigue siendo un refugio, no para personas sensibles ante las exigencias de un moral superior, sino para seres disfuncionales y tremendamente retardados moralmente.
"La Iglesia no lidera en cuestiones morales; se queda habitualmente a la zaga de la sociedad civil, y sólo se adapta tardíamente a los descubrimientos de ésta en tales cuestiones."
Esto, en relación a la letanía, por así decirlo, de "disculpas" que en uno u otro momento han pedido altos mandos de la Iglesia Católica al mundo, en relación a episodios como la condena a Galileo, las Cruzadas, la Inquisición, el antisemitismo basado en el mito de una "raza deicida" (sólo repudiado por la Iglesia en los años 60, pero qué son casi dos mil años de persecuciones entre amigos, eh), la tortura y asesinato de "herejes" incluso en países donde no operaba el Santo Oficio, como en Inglaterra (cadena de búsqueda: Bloody Mary), la conversión forzada de los indígenas de paises conquistados por la espada, la práctica habitual de la censura, etc, etc. Sobre esas disculpas, Hitchens expresa dos críticas: primero, que llegan siempre demasiado tarde, no sólo cuando el mal ya se consumió sino cuando ya no queda posibilidad de reparación alguna; y en segundo lugar, que no convencen. Cuando alguien se disculpa, para inmediatamente lanzarse a decir "pero los demás son peores", la sinceridad de tal disculpa, o de algún genuino arrepentimiento, queda muy en entredicho.
Para muestra, un bocón. Leyendo este artículo, se me ocurrió pensar que, si bien a mi hijo de tres años no le dejaría solo con ningún sacerdote católico una media hora, con este articulista, José Mario Ruiz Navas, ni cinco minutos, pues en mucho menos tiempo que éste, el tal Ruiz Navas ya ha solucionado el problema de lo que él llama pederastia (violación de niños por parte de adultos, en buen cristiano) a su propia satisfacción, mediante el argumento implícito de que sólo es practicada por una minoría del clero. Sentado este "argumento", el resto de su artículo no vuelve a referirse al tema: para él, la oposición de la visita del Papa a Inglaterra sólo se puede atribuir a "intereses económicos" de "empresas farmacéuticas", "intereses geopolíticos", "grupos de poder", etcétera, todos envidiosos del "prestigio" de la Iglesia y de su máximo representante, y rebeldes ante sus estríctas enseñanzas en el campo moral y ético.
Ni se le ocurre al articulista que, ante el hecho demostrable de que Ratzinger, antes de ser Papa, se dedicó a ocultar escándalos de abuso infantil y a proteger a los culpables, cualquier padre o madre de familia en un país como Inglaterra tiene un excelente motivo, primero, por considerar de muy mal gusto una visita oficial de ese viejo disfuncional, desalmado y siniestro, y segundo, por protestar ante el dispendio que tal visita representa, que algunas fuentes cifran en 18 millones de libras esterlina, todo a cuenta del contribuyente, sin importar ni raza ni credo, por supuesto.
Lo que sorprende un poco más, es que Ruiz Navas ni siquiera se muestra capaz de leer lo escrito en las pancartas que acompañaban protestas como la que se ve en el video enlazado abajo. Nada de "queremos que se vaya el Papa para poder seguir tranquilamente practicando abortos", nada de "ese Papa me molesta, pues quisiera poder vivir una vida inmoral sin que nadie me diga nada"... Lo que sí dicen, y muy claramente, es que ese Papa OCULTÓ ABUSOS SEXUALES, y que ese dato debería ser considerado escandaloso. Y quieras o no, lo que nos dice la manifiesta incomprensión de gente como Ruiz Navas, ante la legítima repulsión por parte de madres y padres de familia ante tales hechos en paises como Inglaterra, es que la Iglesia que él representa sigue siendo un refugio, no para personas sensibles ante las exigencias de un moral superior, sino para seres disfuncionales y tremendamente retardados moralmente.
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