Frank and Dom, double act extraordinaire

St Francis "Da Cissy". St Dominic "Da Gunman". Dos nombres. Dos católicas vocaciones. Dos modos de vivir la santidad. El uno, contemplativo, amigo de mansos pajaritos, capaz de extasiarse ante un ecosistema: maricón, fijo. El otro, intrépido héroe, forzudo hombre de acción, atestado de artillería su voluminoso hábito. El uno no sale apenas de su casa, salvo para ver al Papa: el otro se lía a solas con los albigenses en tierra enemiga, segando decenas de ellos con un solo tiro de granada, estilo Rambo. Diríamos incluso que era el Che de su época: por dondequiera que pasaba, la gente moría en tropel. Hogueras, hogueras, que faltan hogueras. El otro día, fui visitado por los dos, en un sueño.

- ¿Cuántos pajaritos ves aquí - ? me pregunta, afable, el primero, extendiendo su rollizo y canonizado brazo, en el que cuatro jilgueros estaban posados.

La mano del otro apretaba convulsivamente la manilla que controlaba la corriente de los electrodos que me pellizcaban orejas, dedos y demás apéndices corporales.

- Veo a cinco cigüeñas posadas en su brazo. Ellas representan las tres personas que conforman un solo Dios: verbigracia, el Ulterior, el Sol, y la Agujereada Sábana.

La mano de Santo Domingo "da Gunman" aflojó ligeramente.

- Muy bien - dijo San Francisco, - veo que usted está progresando. Ahora, sabemos que los Dones de la Agujereada Sábana son siete. Nómbreme cuatro de ellos.

- Los Besos con Sabor a Ginebra, los Villanelles que Salen Bien, las Clases Canceladas, los Tintos Nobles con Etiqueta Barata, los Webs Pornográficos sin Ventanas Emergentes.

La cara de San Francisco, obscenamente obesa, con esas mejillas tan sonrojadas que parecían maquilladas, adoptó esa expresión de piadosa y dolorida decepción tan peculiar en él. - Usted me defrauda, Sr Roquefort. Ha dicho sólo tres dones de la Agujereada Sábana. Yo le pedí nueve, de los doce que Dios en su infinita sabiduría ha dispuesto.

Da Gunman se permitió una sonrisa siniestra. De nuevo, sus monstruosos dedos acarecían la Manilla del Dolor. El reloj de la pared de enfrente perseguía su implacable marcha hacia atrás.

- A eso iba, eh, señor, permítame continuar. Las cafeterías Casi Desiertas de los Aeropuertos a Medianoche, los Acurrucamientos Debajo de la Cobija en Pleno Fiebre, los Abrazos Espontáneos del Bebé, los Carajillos de Anís, la Mujer Sorpresivamente Comprensiva a través de la Mesa del Bar, los Nombres de Algunos Dinosaurios, los Preludios de Chopin que suenan en Lugares Públicos, la Sepia que Nada en Aceite con Perejil, el Cierre del Sostén que Coopera Plenamente, el Sueño en que Ella Reaparece y Sonríe, el Papamoscas Escarlata que Habita Frente a Tu Casa, el Bolo de Tamarindo, el Cigarrillo Después de Salir de la Entrevista, la Cascada de Larga Cabellera Negra en tu Vientre, el Olor del Mar Camino a la Playa, la Taberna Aparecida en Medio del Campo tras Horas de Caminata, la Palabra "colourably" Encontrada en un Ensayo De Chesterton, El Marroquí que Te Devuelve tu Muleta Cuando Te Caes Al Subir En Una Escalera Automática Y Te Tropiezas Con La Maleta Que Colocaste Poco Previsoramente En El Escalón De Delante, el Mate Bien Preparado, la Derogación de Cualquier Ley (los Ángeles del Cielo se gozan más cuando una Ley se Deroga, etc, Lc. 15:7), el Ronroneo de un Gato sobre tus Piernas, el Testículo Sostenido Delicadamente y Con Indicible Reverencia entre Índice y Pulgar por Una Amante, el Olor a Leña Quemada en Otoño, la Fórmula Química del Glutamato Monosódico, los Viajes Largos en Tren, Las Navidades Pasadas A Solas, el Sentido de Humor de las Salamanquesas, Las Mentiras de Sir John de Mandeville, El Caminar de Una Secretaria Uniformada en Tiempo de Ovulación, las Lluvias Torrenciales, la Travesía Nocturna del Acueducto de Segovia en Contravención de las Ordenanzas Municipales, las Películas Inglesas de Bajo Presupuesto de Principios de los Cincuenta, la Marihuana Libanesa, el Avasallador Escote de la Alumna de la Tercera Fila, la Cerveza Truman Special Servida a Temperatura Ambiental, los Jardines con Aroma a Jazmín y Madreselva, el Lento Desabrochamiento de Blusa de una Egresada de Colegio de Monjas un Domingo por la Tarde, las Enormes Bolas de Cera Color Café que A Veces Emergen Espontáneamente de Tu Oído, la Digitación de Andrés Segovia del Chaconne en Re Menor, los Primeros Compases del Segundo Movimiento de la Segunda Sinfonia de Rachmaninov, el Beso de Gene Tierney y Tyrone Power en El Filo de la Navaja, las Chirivías Al Horno con Mantequilla, el Peinado de Michael Fish, circa 1993, los Sonetos de Auden, los Crucigramas Navideñas de Araucaria, y la Industria Cauchera de Sri Lanka.

El Santo de los hábitos bicolores se puso a reir, a carcajadas, del modo más siniestro. La cara de San Francisco se puso severa.

- Usted es su peor enemigo, Sr Roquefort -, espetó este último, con voz de infinita tristeza. - Ni con Guilhabert de Castres tuvimos tantos problemas. De los Diecinueve Dones de la Agujereada Sábana que le pedí, usted tan sólo me ha dicho veinticinco. Además, la Industria Cauchera de Sri Lanka no es un Don, es una Virtud Cardinal. Usted porfía en su herejía. Me temo que la inagotable simpatía que es mi principal característica no ha surtido efecto en usted. Tendré que entregarle al ministerio menos comprensivo de mi colega, santo Domingo de los Electrodos.

El Santo Patrón de los Torturadores se frotó un par de veces las manos, y agarró la manilla del dolor. En aquel instante, decidí que lo mejor para mí era despertarme, y rápido.

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