Captain Scarlet and the Mysterons

Entre los dos, Mónica Ojeda Franco por un lado y Pablo Lucio Paredes por el otro, consiguieron alegrarme el sábado. Por lo visto, no soy el único harto de los ayatolás, término con que Paredes denomina a los censores y superintendentes morales al estilo de Carlos Ochoa, que intentan interponer su oficioso y bigotudo (en el sentido inglés) dedo reprobatorio entre nuestros ojos y nuestro material de lectura preferido, como tampoco soy el único que encuentra patéticas las razones con las que justifican barbaridades como la reciente sanción al diario Extra. Mi sentido enhorabuena a los autores de los dos artículos. Si tuviera que poner reparos, en el artículo de Paredes extraño la - para mí evidente, cuasi obligatoria - referencia al famoso juicio en 1960 de R v Penguin Books Ltd, por la supuesta obscenidad de la novela Lady Chatterley's Lover, en donde el fiscal, Mervyn Griffith-Jones, se autocaricaturizó para toda la eternidad con la memorable y frecuentemente citada frase:

"¿Es éste un libro que ustedes quisieran que leyera su esposa o sus sirvientes?"

frase de que parece calcada la cita del propio Ochoa referenciada en el texto de Paredes:

"Pregunta suelta, permitirían aquellos y aquellas q critican la resolución sobre Extra q sus hijas, hermanas, esposas posen así en el diario?"

Desde luego, si el bueno de Mervyn con aquella frase se aseguró la inmortalidad en la cultura popular como símbolo de cierta rancia y anacrónica aristocracia conservadora (en la empobrecida Inglaterra de 1960 me imagino que apenas quedaría un millar de casas con "sirvientes"), con más razón deberíamos reservarle en el mismo santoral de hilarante mojigatería un nicho para Ochoa, que a juzgar por esta joya de frase me parece que debe de pasar demasiado tiempo viendo (perdón, "vigilando") telenovelas mexicanas, de ésas donde no debe faltar un rico terrateniente con escopetas en las paredes, un manípulo de criadas uniformadas y una heroína masoquista, que con el pretexto de encontrar al sobrino político de la prima de la cuñada de su hija raptada se adentra en un pasado decimonónico milagrosamente conservado donde los maridos aún se adjudican el derecho de "permitir" o "prohibir" determinadas acciones a sus almidonadas esposas, todas ellas convenientemente estrujadas en corsés de hueso de ballena y con los ojos llenos de glicerina. Y es por eso mismo, por lo acartonado y vetusto y desprovisto de pestañeo, amén de otras consideraciones personales que no vienen al caso, que me place otorgarle desde ahora al Sr Ochoa el honorable sobrenombre de Captain Scarlet, en referencia a la mítica serie británica de mis mocedades, donde los personajes tampoco pestañeaban, aunque no necesariamente por no perderse ninguna de las curvas de la última tremenda potra camino a la guillotina. Queda por ver, en esta trepidante historia del bien y del mal, quiénes serán esos Mysterons por los que tanta falta hace que el Capitán Ochoa empuñe su arma láser y salga en nuestra defensa, viendo (a fin de condenar) lo que el resto de nosotros no deberíamos ver, y siempre protegido por ese retrometabolismo especial que permite que su pureza moral se recomponga después de cada asalto de cada potra. ¿Quiénes son esos enemigos? Y ¿cuál es ese temible peligro que representan? Ese tema sí que me tiene intrigado.

Según Mónica Ojeda Franco, después de descartar a la modelo, Claudia Hurtado, como potencial víctima - pues ella se declara muy satisfecha de salir en la portada del Extra - y a los lectores también - ya que al parecer el señor Ochoa no ha podido encontrar ni uno, fuera de la propia asambleísta  quien puso la denuncia, que se declare irreversiblemente corrompido por la tremenda potredad, potricia o potrazgo de la Claudia - sólo nos quedaría como potencial víctima a La Mujer, ente cuya existencia ya muchas veces ha sido puesta en tela de juicio en estas páginas, y a que la Ojeda Franco califica severa y tajantemente como "quimera". No sé si me satisface la metáfora: más bien le propondría "vaca sagrada", pues las quimeras ni siquiera entorpecen el tránsito, ni mucho menos se les ocurre inspirar vedas. (Y ya que estamos con los reparos: creo que si no vuelvo a ver la palabra falogocéntrico mientras viva, será demasiado pronto. Si para la escritora el "feminismo antipornográfico" ha sido "absolutamente deslegitimado en todas las esferas serias de estudios de género" - ojalá fuera cierto esto - ¿cuánto más deslegitimado quedará hoy por hoy ese indigerible farsante de Derrida? Seis madrenuestras y un avemario y lo olvidaremos.) Aclaremos entonces: en todo el país, al parecer, la única persona ofendida por la dichosa portada ha sido la propia Soledad Buendía... pero como queda un poco lorenzo eso de exigir disculpas por una portada que ni te menciona, ha tenido que echar mano de la Sagrada Identidad Metafísica de Toda Mujer a la Hora de Ofenderse, viejo y trillado recurso feminista que ojalá pronto pase al mismo desabrido baúl de los recuerdos que el Malleus Maleficarum y los Protocolos de Sion.

En fin, mi intención era argumentar contra el fallo de la Superintendencia, pero como no se basa en ninguna lógica, y parece obedecer únicamente al deseo de la Buendía de empeorarnos los lunes, y al medievalismo estrafalario del Capitán, que vive feliz en un universo alternativo donde a las hermanas y/o esposas se les "permite" cosas, y que para mayor esnobismo (de nuevo, según Paredes) encuentra ofensiva la desnudez carnosa de las clases populares, y "artística" la esquelética de las clases altas (Soho)... bueno, es que no te da asidero por ninguna parte. Así que, cambiando de tema, y aprovechando mis rápidas investigaciones en Wiki sobre el tema del pestañeo, ¿sabías que las mujeres que toman anticonceptivos orales pestañean con una frecuencia 32% mayor que las demás? Así que atentos, chicos: para saber si tu última cita a ciegas se está cuidando, simplemente mira tu reloj de reojo, y cuenta los pestañeos durante un minuto: 14, se está cuidando, 10, no lo está haciendo. En ambos casos, a menos que seas Julian Assange, y por si ella esté estrenando nuevos lentes de contacto, busca una farmacia. De nada. Estoy aquí para servirles.



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