La cadena que salvó el estáto'scuro

Acabo de topar con uno de esos blogs que provocan, pero no admiten(,) comentarios. [Fe de errores: quien no admite comentarios es la autora, no su blog, tal como ella misma precisa en su comentario a esta entrada.] La autora del artículo, una tal Ileana, aparentemente una periodista (?) ecuatoriana (?) residente en Buenos Aires, confiesa que "hace tiempo que quiere escribir guarradas", y, fiel a tal deseo, expresa lo siguiente:

Con el pasar de las horas estoy más segura de que, por más aburrida, predecible y oficialista que haya sido la cadena de radio y televisión obligatoria de la tarde del 30 de septiembre, fue la decisión fundamental que salvó la democracia ecuatoriana, y evitó que haya más muertes, incluida la del presidente.

Si esto lo hubiera escrito algún asambleista de AP, no me molestaría en glosarlo: que las ovejas balen no es noticia. Pero es triste constatar que alguien que se autodefine como "comunicadora social" (interpreto: periodista, aunque podría significar también repartidora de chismes en Facebook; no tengo paciencia para investigar el tema), y que según su perfil ni siquiera reside en el país, haga eco de semejantes barbaridades. En fin, he aquí los argumentos presentados en apoyo a tal teoría (los numerales son añadidura mía):

1 - Desde la mañana los medios que trasmitieron en vivo la revuelta en Quito le dieron micrófono a policías encapuchados que llamaban directamente por esos medios a la rebelión en otras ciudades. Pensar que esas imágenes y voces no encendieron más la llama de los acontecimientos por venir es desconocer lo más elemental de la comunicación de masas. Algo había que hacer para remediar en algo esta situación.
2 - Ya con la policía en huelga y los saqueos a la orden, una carta blanca para que los medios privados los trasmitieran los robos y desastres en vivo, cada cual con su “estilo único”, hubiera agravado y multiplicado el terror social a niveles inimaginados. Ese es un riesgo que yo no hubiera tomado jamás.
3 - No creo que hubiera sido buena idea (de nuevo, para mantener la democracia y evitar muertes) permitir que los sublevados (criminales ya a esas alturas) sigan hablando en vivo al país y hacia ellos mismos, igual razonamiento con la oposición que pedía la renuncia de presidente o la amnistía para los raptores.
4 - Desde mi ignorancia en estrategia militar y toma de rehenes supongo que no es lo idóneo trasmitir en vivo un operativo de rescate ni a sus múltiples interpretadores o comentaristas.
5 - Con el operativo ya en marcha, y el apoyo del ejército asegurado se cortó la cadena y los canales y radios volvieron al en vivo, y ya para el noticiero de la noche fueron libres de trasmitir lo que quisieron de su cobertura del día. La tan mentada “censura” fue simplemente una prohibición momentánea, necesaria, técnica y sobretodo legítima en tales circunstancias.


Antes de repasar estos argumentos, constatemos que el artículo, y alguno de los propios argumentos aquí presentados, descansa sobre ciertos supuestos, que se amplían en el resto (no citado) del artículo. Primero, que "el bien común", y algo que la autora denomina "la democracia" están por encima de la libertad de expresión, tanto individual como colectiva. Y segundo, que las personas que están con poder de decisión en circunstancias como las referidas tienen tanto la capacidad como la obligación de interpretar a su manera y a su libre albedrío ese "bien común", sin tener en cuenta ningún marco legal ni constitucional. Tal vez sobra decir que no comparto dichos supuestos. Para mí, desde el momento mismo en que alguien se toma la atribución de ser árbitro en exclusivo del "bien común", por encima incluso de las leyes y de la Constitución, y desde el momento en que una persona le arrebata a otra, impunemente, la libertad de expresarse, ya no vale hablar de democracia, pues desde ese mismo momento lo que hay es simple y llanamente tiranía. Y decir que esa tiranía fue de corta duración, y que la democracia se volvió a establecer aquella misma noche, es como si el ladrón que acaba de vaciar tu casa te dijera: bueno, el robo ya terminó, ya no te estoy robando: ¿de qué te quejas? Lo que se quitó ese día, no nos ha sido devuelto y nunca lo será: pero sobre este aspecto de la cuestión comentaré más adelante. Veamos esos argumentos:

1. Los canales no gubernamentales transmitieron, dolosa e irresponsablemente, las llamadas a rebelión de unos cuantos policías encapuchados, lo que "encendió más la llama de los acontecimientos". "Algo había que hacer al respecto", o sea, callarles como sea. Con estas palabras, por lo menos podemos tener la certeza de que si algún día esta tal Ileana llega a tener titularidad de un medio de comunicación, lo que no encontraremos en ese medio es ningún tipo de información, y menos de comunicación, salvo aquello que nuestra querida censora haya determinado como incapaz de provocar cualquier tipo de reacción imprevisible. Que Al Qaeda, por ejemplo, esté conspirando para atentar en Europa, sería algo completamente inadmisible como noticia, pues si permites que circule tal información, ¿quién sabe cuántos terroristas en potencia lo interpretarán como una llamada a las armas?

Claro que el argumento no es nuevo. Allá por los años ochenta, si recuerdo bien, en el Reino hUnDido se aprobó una ley cuya intención era negar a los terroristas "el oxígeno de la publicidad", en palabras de la Thatcher. Una de las disposiciones de esta ley fue prohibir que la voz de cualquier representante de la IRA se pudiera escuchar a través de señales de televisión públicas y privadas. ¿Cuál fue el resultado? Simplemente, que la misma BBC transmitía rutinariamente los pronunciamientos más relevantes de Gerry Adams y Cía, con la filmación intacta y un actor doblando la voz del terrorista en cuestión. Es decir, fue una farsa... inevitablemente, pues la elección era entre informar, o resignarse a un nivel de censura mediática propio de una dictadura de los años 30.

Pero lo que salta a la vista aquí es que para llegar a esa conclusión de que "algo había que hacer al respecto", primero uno tiene que haber traspasado ese Rubicón que separa la tolerancia y el autoritarismo. A un lado de ese ancho río están los que, aunque posiblemente preocupados por lo que escuchan y lo que tienen que transmitir, recuerdan en todo momento que su criterio es solo eso, su criterio, la de una persona como cualquier otra, capaz de equivocarse, y que es responsabilidad de cada individuo llegar a sus propias determinaciones respecto a cualquier información que recibe: creerlo o no creerlo, actuar o no.... Al otro lado, los que en su mente ya llegaron a la conclusión de que a ciertas personas no se les puede permitir el acceso a ciertas informaciones, pues no tienen suficiente capacidad crítica (según la autora, se trata de "chapas manipuladas", "un mix de lumpen", etc), lo que hace necesario filtrarles la información, sea por su propio bien, sea por el sempiterno bien común.

Que esta autora se plante tan decisivamente al lado de los autoritarios, le garantizará una próspera carrera de asambleista de AP, si alguna vez se le llega a presentar la tentación. Pero tengo la sensación de que, aun así, esa auténtica ingenua no es capaz de vislumbrar siquiera el alcance lógico de sus propios argumentos.

Si "algo había que hacer" (según criterio infalible de nuestros gobernantes, o de la propia Ileana) respecto a esas llamadas a la rebelión por parte de los chapas manipulados, de buen seguro que "algo habría que hacer" también al respecto de ciertas desvergonzadas blogueras que publican fotos de mujeres en minifaldas tomando cerveza de botella, ¿no es cierto? Miremos más allá de nuestra parcela: supongamos, para el caso, que somos Aminta Buenaño. Por simple sentido de responsabilidad social, no podemos permitir que se haga apología de la intoxicación etílica, y (mucho peor) de las nalgas exuberantes, a través de un medio público como es el Internet. ¿Adónde llevará todo eso, si no se controla de alguna forma? Lo mejor, entonces, sería que las páginas de Internet, blogs incluidos, sean sujetas a censura gubernamental como en Arabia Saudita. "No, pero..." Nada de peros. Si se admite que el gobernante puede juzgar, al margen de la ley, que un discurso cualquiera es demasiado peligroso, entonces ya no tenemos argumentos contra la censura caprichosa de cualquier gobernante de turno, sea de derechas o de izquierdas. Es aterrador ver cómo alguien puede entregar sus libertades básicas tan alegremente sin pedir siquiera nada a cambio. (Tal vez eso de vivir en Buenos Aires ayuda un poquitín.)

Claro que contra eso me va a alegar que soy demasiado ingenuo yo mismo, al suponer que lo que esos canales privados transmitían era simple información. El mismo artículo dice:

"Sabemos que una estructura es una selección de eventos dispuestos en cierto orden con el objetivo de causar en el espectador un estado emocional determinado."

Es decir: lo que se censuró no era la información en sí, sino la estructura, el guión, el intento de manipular a la audiencia con propósitos que podían haber sido simplemente comerciales o sensacionalistas, o tal vez más siniestros y protervos. Pues sí, evidentemente, existe siempre esa posibilidad. No creo que ninguno de los canales de TV ecuatorianos haya tenido, ese día, una agenda secreta encaminada a suscitar desorden y caos, fomentar la rebelión y derrocar al Presidente. (Si alguien cree que sí, se agradecerían evidencias; mi propio escepticismo al respecto se basa en el corto tiempo que transcurrió desde el sorpresivo inicio de esa rebelión, insuficiente, a mi ver, para que tal agenda se haya urdido y puesto en práctica a alto nivel.) Pero en todo caso, aunque haya sido así, no perdamos de vista el siguiente hecho, que calificaría de elefante en la sala: el gobierno hace exactamente lo mismo, y no solamente ese día, sino todos los días. En la medida en que el ser humano es manipulable a través de los canales de información y entretenimiento, mediante la imposición de "estructuras" ideadas con el fin de "causar un estado emocional determinado", en esa precisa medida fuimos manipulados ese día por el canal estatal, y seguimos siéndolo todo el resto de los días de igual modo. Supongo que nuestra Ileana admitirá ese hecho sin mayores dificultades; pero, seguramente insistirá, hay manipulaciones "buenas" y "malas". Si el gobierno nos impone una "estructura" a través de su propaganda, es una que favorece la libertad, la democracia, la igualdad, la paz social: eso, porque actúa según unos valores que remiten en último término al bien común. Los irresponsables de Ecuavisa, en cambio, sólo se preocupan por los ratings. En eso, nuestra Ileana está perfectamente de acuerdo con la línea de Correa y compañía (no será que escribe para El Telégrafo, bajo otro nombre?) y perfectamente en desacuerdo conmigo: pues yo creo que lo que el gobierno se preocupó de salvar ese día, a través de la censura, no era precisamente ni la democracia, ni el orden, ni el bien común, nada de eso, sino su propio pellejo. ¿Por qué digo eso? Pues porque según el propio argumento de Ileana, si no quieres más violencia, lo primero que debes de hacer es llamar a la calma y abstenerse de echarle más leña al fuego, de transmitir las palabras de personas violentas y enardecidas. En tal caso, lo lógico hubiera sido censurar, antes que nada, las estúpidas, incendiarias e irresponsables bravuconadas del propio Correa, ése que ante una simple huelga, donde nadie hasta ese momento había hablado ni de golpes, ni de derrocamientos, ni de asesinatos, va y calienta la situación retando a los policías a que le maten, so pena de quedar como testicularmente infradotados, y después persiste en la misma línea hablando de golpes de estado, como si de señuelo se tratara, como si esperara que de tanto repetirlo, todos los golpistas en potencia salieran de sus escondites como ratones atraidos por el olor a queso. Y hasta cierto punto, así fue: lo que pudo haberse quedado en un susto mayor, con la magia confrontacional de Correa y sus secuaces se transformó en una fiesta de inadaptados, de violentos oportunistas a quienes se supone que "alguien" les dio en algún momento licencia tácita para tomarse las calles. ¿Quién podría ser? ¿Quién, con su actitud irresponsable y su sentido teatral sobredimensionado, podría haber hecho sentir a mucha gente que el gobierno no estaba realmente en control de la situación, y que los almacenes estaban para ser saqueados? Ortiz ya no está con nosotros, Carlos Vera tampoco, Palacio no publicó nada ese día... La lista de sospechosos habituales amengua. ¿Quién podría haber sido el estúpido, esta vez?

No olvidemos nunca que en ese canal estatal, ese día, el mensaje permanente no fue: calmémonos, actuemos racionalmente, solucionemos este problema... sino: ¡defendamos a nuestro Caudillo, que es el único que nos puede salvar del caos total! Lo cual resulta curioso, cuando uno se acuerda del último Caudillo imprescindible, dispensador único de paz y armonía social, y como fue sustituido en un sólo día por un cardiólogo de aspecto vetusto y tristón, y como a pesar de ello el país no descendió al abismo de la guerra civil. No quisiera pensar que nuestros gobernantes exageran su propia importancia, pero....

Claro que éstas son apreciaciones subjetivas, pero no hace falta ser tan crítico de la actuación de Correa ni de la línea tomada por el canal estatal para constatar algo tan evidente como que ni la una ni la otra fue, precisamente, idónea. Y cuando hay una situación de crisis manejada por personas cuya capacidad de enfrentarla está en tela de juicio, ¿qué hace una persona sensata? Fiarse ciegamente de tal "autoridad", renegar de ella, o seguir sus indicaciones de manera cautelosa, siempre con un ojo puesto en el entorno, a la espera de otras indicaciones y evidencias? Yo, en ese edificio en llamas, opto por lo último: no renegar de las autoridades - encargadas, se supone, de ayudarnos - pero tampoco confiar ciegamente en ellas. Lo que se hizo ese día en materia de comunicación, bajo esa perspectiva, fue algo así como echarnos ácido en los ojos, para que no pudiéramos observar por nosotros mismos, en aras de nuestra propia seguridad, nada de lo que pasaba en nuestro país. Ya mencioné como ese día, datos tan inofensivos y tan útiles como la lista de las calles, puentes y otras vías tomadas e inaccesibles fue algo desdeñado por el canal estatal, y que una decisión tan básica como ir o no a buscar a una niña salida del colegio se complicó por esa irresponsabilidad. De buen seguro que de haber podido seguir funcionando con normalidad, otros canales hubieran transmitido esa información, evitando muchos traumas.

Resumiendo: "algo había que hacer", ciertamente: dejar que los comunicadores profesionales hicieran su trabajo, no porque ilusamente pensemos que lo van a hacer especialmente bien, sino porque cuantos más sean los que nos informan, más capaces somos de tomar decisiones responsables. Lo contrario, negar que los ciudadanos sean responsables, y encargar a los gobernantes la responsabilidad exclusiva de velar por nuestro bien y por la de nuestras instituciones, es quedarse sin argumentos y sin defensas ante el caos, la criminalidad, y el oportunismo gubernamental, que nada tiene que ver con el "bien común". Y de paso, vale la pena constatar que, de acuerdo con lo visto ese día, el nivel de profesionalismo de los novatos de los canales estatales es realmente abismal. Como si viviéramos en una sociedad donde informarse a través de los medios fuera un lujo prescindible a voluntad.

2. El "terror social". Esto es simple demagogia de la peor especie. Si hay gente en las calles robando, golpeando y saqueando, prefiero estar informado de todo eso y quedarme en casa, así sea temblando de "terror social", antes de que una arrulladora telepresentadora me conmine a salir a la calle "en defensa de las libertades" y a cantar en voz alta Patria, Tierra Sagrada, por el bien del Presidente... y para que algún desaprensivo rompa una botella de Pilsener sobre mi cabeza y se lleve mi cartera. Realmente decepcionante.

3. Iliana "no cree que es buena idea" dejar que unas personas que todavía no han llegado a juicio pero que ella ya se siente segura de que son "criminales", tengan la libertad para comunicar su punto de vista a través de los medios de comunicación. Tampoco cree que es buena idea permitir que "la oposición" haga lo propio, pues podrían llegar a hacer algo tan escandaloso como ¡pedir que el Presidente renuncie! Como si pedirlo y obligar a que ello suceda fuera todo uno, o como si la creencia de que Correa no es la persona más adecuada para conducir un país cuya orden institucional demuestra tal extremo grado de fragilidad fuera algo criminal, siquiera descabellado... en fin, veo que esta Iliana tiene, a más de vocación de asambleista de AP, algunas veleidades estalinistas.... Hmm. Con esa faldita, y unas botas de cuero, y el rebenque adecuado... no, no voy por ahí. Volvamos al tema.

4. "Desde mi ignorancia... supongo"... Ahora, en lugar de ignorancia tenemos hechos contrastables. ¿Cuántos murieron porque se transmitió en vivo el rescate de Correa? Ahora: ¿cuántos murieron porque el propio Correa fue tan estúpido como ir a discutir con los sublevados en lugar de quedarse en Carondelet y hacerse cargo de la situación desde allá, dando como resultado un confuso "secuestro" llevado a cabo por elementos desquiciados que en otras circunstancias se habrían amedrentado con facilidad?

5. "La censura sólo fue momentánea". Excelso concepto, digno de un Schopenhauer o de un Proust, de lo que es un momento... Y lo de "técnico", lo contradice hasta sus propias razones, nada "técnicas", sino enormemente cargadas de juicios de valor subjetivos y de prejuicios, como hemos visto. En fin. Ahora, hemos vuelto a la normalidad. Pregunta para el lector: ¿te convence esta normalidad? Tenemos, cuando no hay rumores de golpe de estado difundidos por ciertos interesados, una democracia y una libertad de expresión a prueba de bombas? ¿Confías en el criterio puramente "técnico" de este gobierno en materia mediática? ¿Crees que la solución a los problemas sociales que siguen latentes requiere de menos libertad y pluralidad de medios y criterios, o de más?

¿Te has parado a imaginar qué habría pasado si, en lugar de sólo los correistas, al resto de la población pacífica se le hubiera permitido organizarse a través de diferentes medios para tomar las calles en nombre de la defensa, no del Presidente, sino de la convivencia pacífica?

Ese día, nos robaron una libertad básica. Sabemos quienes son los ladrones. Podemos esperar a que vuelva a pasar. O no.

Comments

  1. Estimado Endivio:

    Como siempre nunca tus post's serán para perder el tiempo, te lo he dicho antes y te lo digo ahora tienes mucha certeza y claridad en lo que escribes.... lo que responde la muchacha es típico de todos los corifeos de la gayvolución descalificar a quien argumenta contundentemente y evadir de cualquier forma una discusion de alto nivel.

    La tónica es insultar, insultar e insultar, creo que eso de repetir algo sistemáticamente es algo aprendido de Goebbels... la cadena impuesta por el gobierno lo único que salvo fue al trasero de Correa y los del círculo rosa pues pudierón hacer lo que ellos tanto denosta a la prensa: moldear el pensamiento de la mayor parte de la gente que espera un mesías, salvador que los alivie de tener que trabajar y esforzarse para lograr algo en esta vida.

    La democrácia no se salvó pues hace rato que esta más que sepultada bajo las instituciones que Correa y sus partidarios se han tomado por asalto al mejor estilo nazi, lo que verdaderamente se logro con esta cadena es subir un poco la popularidad del satrapa para no ir a la muerte cruzada que hubiera sido el suicidio de AP, y aunque la muerte ronda a la robolución ahora ganaron un poco de tiempo nada más.

    Saludos.

    Atte,

    Marco A.

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  2. Mi estimado Endivio;

    Tengo la impresión de que cierta morbosidad masoquista te mueve a opinar en blogs en los cuales la reacción del aludido es altamente predecible.

    Estaba clarísimo que la fulana no iba a entender ni palote de lo que escribiste. (Y eso que ha ganado cuchumil-cuchicientos premios y es la nomplus ultra pomada del periodismo y gran geba de los arrabales argentinos... tan parroquiano y propio de los ecuatorianos, sacando a relucir sus cuatro titulejos) Hemos visto pues, su iracunda arremetida.

    Lo cierto aquí es que el fimótico mental de Correa fue a buscar pleito al puro estilo barriobajeño. Un par de bombas lacrimógenas explotaron. Platero presidencial fue rápidamente conducido al hospital de la policía, para ahondar en el asunto; mientras, a unos cuantos chapas enardecidos y atolondrados les dieron más cuerda para que sigan en su idea de cerrarle la boca al sujeto ese. Correa aprovechó para magnificar el asunto, inflamarlo y sacar ventaja de ello. Yo sospecho que la censura de los medios obedeció precisamente a esa macabra intención, no dejar entrever claramente la pantomima montada a expensas de un par de lacrimógenas. A la final el gobierno salió fortalecido en caso de una eventual muerte cruzada, varias bajas necesarias,y unas cuantas bloggeras/periodistuchas atrabiliarias.

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  3. Me olvidaba de mencionar que, de lo que yo recuerde, nunca ha habido una situación de rehenes tan mediocre y pintorezca como ésta... (si es que en realidad se trataba de tal cosa, o peor aún de un pírrico golpe de estado, pues hasta el momento no se ha identificado a ni un solo gil que haya reclamado la corona del imperio ecuatorianos para si.)

    Oportunidades para matar a Correa hubieron muchísimas. Si esa hubiese sido la intención, ya estaría el bulto en el cofre.

    El rehén de marras tenía privilegios VIP. Nunca he visto que un secuestrado tenga acceso a los teléfonos, a visitas innumerables de ministros y amigos, y encima su vida, dizque, penda de un hilo. Un soberano tronco de mentiras que se lo quieren meter por el ojete al pueblo.

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  4. Solo como datito curioso, es de conocimiento público que la premiada mantiene una relación sentimental con Rafael Mendez. Eso básicamente explica todo.

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  5. Excelente, una diatriba certera a un artículo amañado, bueno que podemos esperar de gente que llama "caudillo" a quien ejerce todos los poderes, ahora me explico porqué Francisco Franco era "Caudillo de España", porque ostentaba todos los poderes y nadie podía chistarle. Y le añadían "por la Gracia de Dios", para darle peso seguramente, porque no es como el nuestro "por la gracia de las urnas".

    Dice, quien sabemos, que estaba secuestrado, caramba que secuestro, a la vista de todo el mundo y hablando por teléfono con su compadre-comandante Hugo. Estar secuestrado es permanecer en las condiciones que los amigos de las FARC tienen a sus rehenes, con gruesas cadenas al cuello, comiendo de un plato y tomando agua de una lavacara, estar oculto en una selva contra su voluntad, eso es estar secuestrado.

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  6. No me importaría tanto el uso de la palabra "secuestro" (reconozcamos, por lo menos, que una vez en el hospital Correa no estaba en condiciones de salir por la puerta grande en cualquier momento sin un extenso operativo de seguridad), si no fuera porque, sin las necesarias precisiones, y de cara sobre todo al exterior, induce a error y confusión, pues normalmente un "secuestro" es algo planificado, y entonces invita a pensar que tal "secuestro" formó parte de un guión premeditado golpista, cuando en realidad, nadie pudo haber previsto que Correa iba a acercarse a aquel destacamento de policía aquella mañana. Veremos, probablemente, que para muchos medios, sobre todo extranjeros, con el tiempo la versión golpista adquirirá calidad de dogma, de verdad indiscutible. Me pregunto si soy el único que piensa que aquí lo que hace falta es una INVESTIGACIÓN INDEPENDIENTE de todo lo sucedido aquel día, empezando con la provenencia de esos pasquines que según dicen circulaban entre la policía de tropa en días anteriores, y que sirva para aclarar, entre otras cuestiones, el grado de implicación de Lucio y de SP, el grado de implicación de otros sectores de la oposición política, el papel de los medios, sobre todo de los estatales, etcétera. Pero sé que en este país las investigaciones independientes no se estilan. Es una verdadera pena.

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  7. Aquí el dato:

    http://www.elcomercio.com/2010-10-06/Noticias/Judicial/Noticias-Secundarias/EC101006P4ASAMBLEA.aspx

    Abundando en lo dicho, si Correa no hubiese ido al regimiento en donde estaban los chapas energúmenos, (igualitos a él) nada hubiese pasado, o a lo mucho un par de lacrimógenas y uno que otro ministrillo de nariz café magullado en su orgullo. Por lo tanto, no hubo intento de golpe de estado, pues nadie andaba tras la huella del sátrapa y el lumpen que lo rodea. Fué él mismo quien acudió raudo a buscar pleito. Es decir, o el tipo es un mulántropo de supina oligofrenia que opta por pedir que le hagan golpe y lo secuestren o simplemente ésta fue la oportunidad que buscaba el tirano para victimizarse y tener a la turba y demás populacho obnubilados y distraídos, mientras al mismo tiempo capitalizaba puntos en las encuestas.

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  8. Y el e-mail de Iliana es este:

    ileanamatamoros@tctelevision.com

    TC Television.com

    Next stop: "El Telegrafo"

    Saludos.

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