Odio = Ignorancia (tuitéalo!)
La teoría:
Érase una vez, en una distante galaxia, un lugar donde los niños iban a la escuela, no para que se les reforzara la autoestima (es decir, la capacidad para estimar cuál auto ay q tener), sino para aprender. El método abarcaba dos fases: primero, aprender a leer, y segundo, utilizar la lectura para aprender más cosas. A medida que los alumnos seguían este método, descubrían algunos hechos interesantes: primero, que leer un libro entero tomaba tiempo, lo cual suponía algo de sacrificio; segundo, que a veces no era sólo cuestión de leer, sino de pensar, pues algunos libros, tal vez por su mala calidad de redacción, tal vez por otros motivos, no ilustraban instantáneamente, sino que exigían bastante reflexión, lo que a veces cansaba.
Al final de este proceso, cada cual sabía que era imposible leer todo lo que había, sino que uno tenía que especializarse; que la educación era un proceso que nunca terminaba; que las personas más leídas merecían respeto y admiración, por eso mismo, por el sacrificio que habían hecho, y que tal respeto no dependía de que uno estuviera de acuerdo con ellos, ni de que uno les encontrara en lo general dignos "modelos de rol". También empezaban a notar que las personas leídas, entre ellas sus antiguos profesores, se caracterizaban por cierta humildad, derivada de la conciencia de sus propias limitaciones, de cuánto todavía quedaba por aprender; y junto con esta humildad, la voluntad de diálogo, el deseo de aprender y de ilustrarse más.
Y de rebote, intuían que quienes se vanagloriaban de tener todas las respuestas, quienes condenaban sin escuchar, quienes juzgaban por etiquetas y prejuicios y no se esforzaban en dirigirse hacia la particularidad de pensamiento de cada adversario por separado, casi siempre resultaban ser personas ignorantes, que en algunos casos se las habían ingeniado para sacarse un título sin haber leído ni un solo libro por completo en toda su vida.
Sus lemas:
Soy de izquierdas, por tanto pro Fidel. Mis razones ya las consultaré cuando tenga más tiempo.
Doctores tiene la iglesia.
¿Para qué leerme a Friedman (o a Gramsci) si ya sé que no estoy de acuerdo con lo que dice?
Los que leen son los peones. Yo soy de la aristocracia. Ellos hacen el trabajo, yo me apropio de sus conclusiones y de sus citas. Soy el más listo.
Las enciclopedias, oro puro.
Eso de que los lectores se reconocen entre ellos, y de la supuesta solidaridad de los que usan el cerebro, puro cuento, masonería. Nada de eso he visto. Lo único real son mis prejuicios.
En ese mundo, bastaba con preguntar "¿has leido a...?" para callar a los necios. En ese mundo también, bastaba con vencer, en singular batalla, a un prejuicio propio, para descubrir, como en la novela de Bradbury, toda una comunidad secreta de personas que también habían vencido ese prejuicio, y que te daban una gozosa bienvenida.
Mientras tanto, más cerca de casa, alguien inventó el Twitter.
Érase una vez, en una distante galaxia, un lugar donde los niños iban a la escuela, no para que se les reforzara la autoestima (es decir, la capacidad para estimar cuál auto ay q tener), sino para aprender. El método abarcaba dos fases: primero, aprender a leer, y segundo, utilizar la lectura para aprender más cosas. A medida que los alumnos seguían este método, descubrían algunos hechos interesantes: primero, que leer un libro entero tomaba tiempo, lo cual suponía algo de sacrificio; segundo, que a veces no era sólo cuestión de leer, sino de pensar, pues algunos libros, tal vez por su mala calidad de redacción, tal vez por otros motivos, no ilustraban instantáneamente, sino que exigían bastante reflexión, lo que a veces cansaba.
Al final de este proceso, cada cual sabía que era imposible leer todo lo que había, sino que uno tenía que especializarse; que la educación era un proceso que nunca terminaba; que las personas más leídas merecían respeto y admiración, por eso mismo, por el sacrificio que habían hecho, y que tal respeto no dependía de que uno estuviera de acuerdo con ellos, ni de que uno les encontrara en lo general dignos "modelos de rol". También empezaban a notar que las personas leídas, entre ellas sus antiguos profesores, se caracterizaban por cierta humildad, derivada de la conciencia de sus propias limitaciones, de cuánto todavía quedaba por aprender; y junto con esta humildad, la voluntad de diálogo, el deseo de aprender y de ilustrarse más.
Y de rebote, intuían que quienes se vanagloriaban de tener todas las respuestas, quienes condenaban sin escuchar, quienes juzgaban por etiquetas y prejuicios y no se esforzaban en dirigirse hacia la particularidad de pensamiento de cada adversario por separado, casi siempre resultaban ser personas ignorantes, que en algunos casos se las habían ingeniado para sacarse un título sin haber leído ni un solo libro por completo en toda su vida.
Sus lemas:
Soy de izquierdas, por tanto pro Fidel. Mis razones ya las consultaré cuando tenga más tiempo.
Doctores tiene la iglesia.
¿Para qué leerme a Friedman (o a Gramsci) si ya sé que no estoy de acuerdo con lo que dice?
Los que leen son los peones. Yo soy de la aristocracia. Ellos hacen el trabajo, yo me apropio de sus conclusiones y de sus citas. Soy el más listo.
Las enciclopedias, oro puro.
Eso de que los lectores se reconocen entre ellos, y de la supuesta solidaridad de los que usan el cerebro, puro cuento, masonería. Nada de eso he visto. Lo único real son mis prejuicios.
En ese mundo, bastaba con preguntar "¿has leido a...?" para callar a los necios. En ese mundo también, bastaba con vencer, en singular batalla, a un prejuicio propio, para descubrir, como en la novela de Bradbury, toda una comunidad secreta de personas que también habían vencido ese prejuicio, y que te daban una gozosa bienvenida.
Mientras tanto, más cerca de casa, alguien inventó el Twitter.
Aparte de lo obvio que resulta el editorial y la dedicatoria, y de la incapacidad para refutar a las recientes observaciones y críticas de los supuestos traidores, lo que me llama la atención por parte de estos editorialistas es esa especie de ¨prosopagnosia revolucionaria¨, estos señores critican a los ¨antiguos izquierdistas renegados que le hacen el juego a la vieja derecha¨, pero cuando los rostros de la ¨vieja derecha¨ se arriman al nuevo ¨árbol fuerte y poderoso¨ (verde que te quiero verde) para gozar como nunca con la izquierda revolucionaria, pues bienvenidos al club.
ReplyDeleteMe pregunto si el cuerpo de su majestad emite alguna energía, una radiación mágica que purifica a los integrantes de la ¨perversa derecha¨ y los transforma automáticamente en ¨revolucionarios¨ (quizás esta es la respuesta a la ¨prosopagnosia¨).
Dejando a un lado las ¨propiedades¨ numinosas del caudillo, la visión dual y simplona de este Señor me resulta patética.
"Visión dual" me sugiere intoxicación etílica. Tal vez te refieras al maniqueísmo (sin querer ofender a la memoria del gran pensador que fue Mani, ni a los consumidores de maní) que conlleva la división del mundo en Izquierda y Derecha, Ovejas y Cabras, Buenos y Malos. Ahí está el punto de partida. Ahora, la teoría de que esto se supera instruyéndose es sólo eso, teoría. Pero me aferro a ella, pues quisiera tener alguna esperanza, y de momento, aunque no se leen, los libros están allí todavía, esperándonos como bombas de relojería.
ReplyDeleteCierto, eso suena a una diplopía temporal producida por intoxicación alcohólica. El problema es que tengo la mala costumbre (por cuestiones de tiempo) de leer varias cosas a la vez, por un lado leía una nota sobre un examen oftalmológico, por el otro leía acerca de la hipotética y misteriosa ¨energía oscura¨ , de como podría ser la responsable de la aceleración en la expansión del Universo, la que origina la ¨gravedad repulsiva¨, ¨la otra cara de Janus¨; lo de ¨visión dual¨ fue algo inevitable.
ReplyDeleteA Mani no lo considero un gran pensador, sino un gran visionario, tremenda visión esa la de ser el enviado de Dios, el definitivo, el último profeta (¿era la moral maniquea la que proclamaba que el trabajo era algo malo?, realmente no lo recuerdo). Prefiero una bolsita de cacahuetes para ayudar a la nemotecnia.
En cuanto a la teoría ¨Odio = Ignorancia¨, creo que ¨hipótesis¨ es la palabra precisa en este caso. Y que si tomamos en serio a algunos editorialistas y fanáticos de su majestad, pues el energúmeno ese refuta tu hipótesis.
Tan docto, tan culto, tan letrado, un estudioso y académico, lector de ¨sabios¨ e ¨intelectuales¨ como Chomsky, Ramonet, Petras, Dieterich y demás. Todo un ¨superhombre¨, y resulta que su retórica es combativa, disociadora, violenta (aparte sus ¨argumentos¨ son irrisorios, para la consulta: ¨confíen en mí que soy super buena gente¨), ¿de qué le ha servido la lectura a este tipo?
Me parece que con leer no basta, los libros son útiles, pero hay que tomar en cuenta otras cosas muy complejas.
Por cierto, ¿hay la posibilidad, estimado Endivio, de un ¨balcón peregrino¨ vía twitter? Aunque, sinceramente, no creo que el formato ayude, y de lo que he visto (muy poco, sin dejar de reconocer su utilidad), los ¨debates de bolsillo¨ son muy aburridos. Pero si tú entras, seguro que abro una cuenta para seguirte.
Gracias por las precisiones, las cuales acepto sin reservas - lo de "gran pensador" fue un tanto tongue in cheek: la verdad, el bueno-malo de Mani me llegó a interesar sólo en aquella lejana adolescencia en que se me ocurrió leer a San Agustín (y ¿quién a esa edad no qusiera leer algunas Confesiones?) en cuya historia él incidió un tantico.
ReplyDeleteA tu pregunta ¿de qué le ha servido la lectura a ese tipo? seguro que la mamá del mismo te sabría contestar (si es que tiene una: no estoy informado sobre ese punto). Claro, dirá ella: para llegar a Ser Alguien, para muestra un fajín. Y estoy de acuerdo. Es altamente recomendable ser alguien, sobre todo en aras de la felicidad de tu mamá. Yo, en algún momento, hasta yo hubiera querido ser alguien. Sólo que en el caso de SM, esa versión precisa de ser alguien implica necesariamente que otros no sean nadie. Si no fuera por ese detalle, fuera perfecto. Creo que la hipótesis aguanta (con un poco de cinta y saliva, en todo caso).
Ah, y acerca de Twitter, la verdad, no entiendo para qué sirve. ¿Es como el muro de Facebook pero con límite de carácteres? ¿Qué podría hacer con Twitter que no puedo hacer aquí en Blogger? No sé, nunca me ha llamado la atención: será que hay algo importante que se me escapa.
ReplyDeleteSí, fue muy gracioso recordar a Mani, se supone que su moral proclamaba que las relaciones sexuales eran algo malo, impuro, que debían evitarse, es decir, si se tomaban en serio esa moral se extinguia nuestra especie.
ReplyDeleteEntiendo que Rafa tiene mamá, y que mientras se preparaba para su gran cruzada en contra de todo el ¨mal¨ que existe en este país, ella vivía en el imperio. Yo creo que lo de las mamitas es medio similar a la ¨falacia naturalista¨, ¨tú eres mi hijo y tienes que ser alguien en esta vida¨. En tal caso, es muy difícil ser alguien, yo solo soy, nada más. Es que este Rafa es muy grande, es casi como una persona infinita, el tipo necesita (para mantener su actual posición) abarcarlo todo, no le queda otra.
Me gusta la hipótesis, con un poco de idealismo se sostiene.
Lo del Twitter es como un ¨powerpoint¨, creo que hoy por hoy es necesario para ¨ser alguien¨ en Internet (estar ¨in¨), caso contrario eres nadie o casi nadie.