Murió JB



¿Y qué? Pues simplemente, nunc dimittis, ya podré hacer yo también las maletas, pues ya no hay temor de perderme un nuevo tema del que fue grandemente mi inspiración musical de joven, junto con Bacharach, Bach, Beethoven, Berlioz, los Beatles, Bela Bartok y en general todos los compositores empezados en B (hasta Bimsky-Borskakov, si me apuran). No me malentiendan. Puedo vivir sin Out of Africa y nada de ganas de volver a escuchar Dances with Wolves desde que robaron la melodía para publicidad televisiva en España no recuerdo de qué empresa estatal tipo Telefónica (asterisco) o algo por el estilo. Pero pienso pasar mis últimos días volviendo a ver a las primeras Bond, las de Connery, de las que la música es elemento tan importante o más que las piernas de la Andress y sus avatares... y no concibo la vida sin melodías tan eclosionadoras como Midnight Cowboy o Doll's House o Lolita o los Persuaders o incluso esa melodía que hizo para el anuncio de Sunsilk Shampoo, que yo antes tocaba devotamente en la guitarra. De él se dice desabridamente que "experimentó con instrumentos modernos y poco ortodoxos" como si eso fuera gran cosa. Fue arreglador competente pero tal vez no tan destacado (Dances with Wolves revela una caja de herramientas más bien convencional), para eso prefiero a Morricone o Herrmann o hasta David Raksin, el de Laura, el descubridor de un sonido de piano que no decae con el tiempo sino que queda suspendido en el aire, no recuerdo cómo hizo eso, dejé el libro en España. En fin, de Barry tengo cintas con un sinfín de arreglos diferentes, algunos suyos y otros no. Los arreglos no son lo importante. Son esas melodías. En eso fue único, en hacer melodías que respiran una especie de desengaño lírico, elegiaco, que te dan vueltas en la cabeza y tiñen tu día de un color borgoña intensa. Hay peores cosas que salir de aquí al son de Midnight Cowboy.

asterisco (asterisco asterisco): Telebleedingfónica. Movifrigginstar. Yo sencillamente no lo entiendo. OK, una empresa grande, importante, española nada menos, quiere abrirse mercado acá en Ecuador. Lo único que hay entre ellos y el superlativo de pingüe al cuadrado es Carlos Slim. Entonces ¿qué hacen? Se montan la campaña de publicidad más descerebradamente ridícula de toda la historia. Ya me dirán ustedes. Unos jovencitos que van por el país en camioneta colocando tachuelas grandes de plástico donde sea. Y ya está. Claro que allá en España eso funciona, pues los jóvenes allá son identificables según la tipología local: son de la especie kumbaya, con una pizca de JASP y un je ne sais quoi de progres, es decir, representan al mercado de allá de grandes consumidores de telefonía móvil, no tanto el mercado real sino el aspiracional. Bien. Pero acá los jóvenes así no llegan ni a seres de ciencia ficción. En este país ni siquiera existen los "jóvenes", desde el punto de vista de la segmentación de mercado. Aquí uno nace, va a la escuela, copia en los exámenes, luego es vomitado a la calle, se monta una tiendita o compra una bici de segunda mano o se consigue un trabajo de calientasillas en la SRI, y ya: adulto. Si quieres vender telefonía móvil, olvídate de prometer eterna juventud: promete mejor a la Erika Vélez en pelotas. Se intuye que los Moviestrellas ésos, tan rubiecitos y modositos y dedicados a la gran causa progresista de la Comunicación no saben ni bailar bachata. Por lo menos el Slim, cuando nos presenta alienígenas, nos da unas de verdad, de todos los colores y que saben bailar. Telefónica, la cagaron. ¿Qué les costaba buscar asesores locales? ¿Será que las empresas de fuera piensan que aquí no hay cultura o qué?

asterisco asterisco: Can't be friggin arsed to find the sodding thing on this keyboard.

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