El Satanismo en Ecuador
El artículo del Telégrafo no deja lugar a dudas: Ecuador está lleno de operativos de la CIA. El hombre que recoge la basura frente a tu casa podría ser de la CIA. La chica sonriente que ayer te vendió tu porción de pollo KFC podría ser de la CIA. El mosquito que te picó anoche casi seguro era de la CIA, al igual que el perro que la semana pasada defecó frente a la casa de tu vecina. Todo esto lo sabemos gracias a una investigación llevada a cabo por el canal Telesur, que por su rigor y seriedad marcó un hito en los anales de la investigación periodística. Entre los diversos descubrimientos que ellos hicieron, destacan sobretodo los siguientes:
1) La CIA es una organización de Estados Unidos. Diversos documentos altamente confidenciales a los que tuvieron acceso los periodistas de Telesur lo prueban.
2) En Ecuador hay algunas personas que reciben fondos provenientes de organizaciones del mismo país, es decir, de EEUU. Obviamente, si son del mismo país que la CIA, debe de haber alguna relación, es decir, esas organizaciones deben de servirle de fachada a la CIA. Suponer que dos organizaciones del mismo país podrían tener finalidades distintas desafía demasiado la credibilidad.
3) Si alguien está recibiendo fondos que provienen del mismo país que la CIA, es obvio que todas aquellas personas con las que se reúne, o con las que conversa, o con las que se encuentra en el mismo recinto al mismo tiempo, deben ser operativos de la CIA también.
4) Resulta que alguna vez Carlos Vera comió en el mismo restaurante que alguien que alguna vez fue a un concierto con alguien que le compró un carro a alguien que había conversado con uno de esos funestos tipos que reciben fondos de EEUU. Entonces, está demostrado que Carlos Vera también es operario de la CIA.
Impresionante, ¿cierto?
Bueno, la verdad es que tal alarde de rigor periodístico como que me dio un poco de envidia, así que decidí, para no ser menos, iniciar mi propia investigación. Pero a mí el tema que me preocupó era otro: el del culto a Satanás. Desde hace mucho tiempo he sospechado que aquí en Ecuador, un gran número de personas son adoradores secretos de Lucifer, y que en sus casas, de forma clandestina, ofrecen misas al Demonio, sacrifican cabras y vírgenes, encienden velas, etcétera. Entonces, he dedicado mi tiempo a investigar aquella red de nexos y enlaces secretos que demuestra la influencia del Diablo, sobre todo, en la política ecuatoriana. He aquí el resultado de mis pesquisas:
1) La CIA es una organización de Estados Unidos. Diversos documentos altamente confidenciales a los que tuvieron acceso los periodistas de Telesur lo prueban.
2) En Ecuador hay algunas personas que reciben fondos provenientes de organizaciones del mismo país, es decir, de EEUU. Obviamente, si son del mismo país que la CIA, debe de haber alguna relación, es decir, esas organizaciones deben de servirle de fachada a la CIA. Suponer que dos organizaciones del mismo país podrían tener finalidades distintas desafía demasiado la credibilidad.
3) Si alguien está recibiendo fondos que provienen del mismo país que la CIA, es obvio que todas aquellas personas con las que se reúne, o con las que conversa, o con las que se encuentra en el mismo recinto al mismo tiempo, deben ser operativos de la CIA también.
4) Resulta que alguna vez Carlos Vera comió en el mismo restaurante que alguien que alguna vez fue a un concierto con alguien que le compró un carro a alguien que había conversado con uno de esos funestos tipos que reciben fondos de EEUU. Entonces, está demostrado que Carlos Vera también es operario de la CIA.
Impresionante, ¿cierto?
Bueno, la verdad es que tal alarde de rigor periodístico como que me dio un poco de envidia, así que decidí, para no ser menos, iniciar mi propia investigación. Pero a mí el tema que me preocupó era otro: el del culto a Satanás. Desde hace mucho tiempo he sospechado que aquí en Ecuador, un gran número de personas son adoradores secretos de Lucifer, y que en sus casas, de forma clandestina, ofrecen misas al Demonio, sacrifican cabras y vírgenes, encienden velas, etcétera. Entonces, he dedicado mi tiempo a investigar aquella red de nexos y enlaces secretos que demuestra la influencia del Diablo, sobre todo, en la política ecuatoriana. He aquí el resultado de mis pesquisas:
Como ven, si bien todavía hay mucho por descubrir, una cosa salta a la vista de manera innegable: Carlos Vera, aparte de ser empleado de la CIA, también es adorador de Satanás (notarán, sobre todo, la cercanía en la imagen adjunta. Esto, sin más, a los entendidos les dice todo).
Para llegar a esta conclusión, claro que hubo que investigar bastante. En especial, conseguí tener acceso en determinado momento a un documento clandestino, llamado "El Evangelio de Mateo", que detalla una reunión altamente secreta que tuvo lugar hace algún tiempo, en un desierto, entre el propio Satanás y un tal Jesús, también conocido como "el Cristo", donde se trataron temas como los insumos de la industria panadera, una posible colaboración en un experimento de aviación, y, elemento clave, la posibilidad de una nueva repartición del poder político en el Oriente Medio.
De la innegable existencia de dicha reunión es lícito suponer que el tal Jesucristo trabaja como colaborador y topo de la organización clandestina de Lucifer. Mis investigaciones posteriores me pusieron sobre la pista de otra organización oculta y siniestra, llamada "la Iglesia Católica", que resulta - otro elemento clave - haber sido fundada por un tal Pedro, que la documentación existente señala como seguidor y cómplice del propio Jesús. Esta organización en la actualidad está regentada por un tal Bergoglio, notorio y temido gángster conocido en los bajos fondos como "El Papa".
Pues bien, hay evidencia fotográfica de que en determinado momento ese "Papa" Bergoglio se habría reunido con el actual Presidente de la República, Rafael Correa, para tratar asuntos supuestamente relacionado con el sacrificio de vírgenes y las mejores maneras de ocultar las pezuñas hendidas dentro de unos zapatos de marca. He aquí una fotografía de una de esas reuniones:
Correa y Bergoglio aplaudiendo el sacrificio de un chivo.
No hay cómo perderse, ¿verdad?
La cadena de nexos luego pasa por un tal Lucio Gutiérrez, que antaño ocupó el mismo cargo que Rafael Correa. Y por si acaso esto en sí no fuera prueba suficiente de cercanía, también está el dato de que el tal Gutiérrez profesa, públicamente, su adhesión a la misma organización "la Iglesia Católica", la cual, como ya vimos, sirve como fachada para la actividad satánica en Ecuador.
Pero hay más. Resulta, según una entrevista publicada hace algunos años, que el tal Gutiérrez, de niño, veía en la tele la actuación de un tal "Chavo del Ocho", programa que, por una increíble coincidencia, también ha sido visto por la Presidenta de la Asamblea de Ecuador, Gabriela Rivadeneira, en más de una ocasión, a decir de testigos. Ahora, en su cuenta de Twitter la tal Rivadeneira dice textualmente lo siguiente:
"Nada como un tigrillo y un buen café para iniciar la jornada en #Guayaquil."
A confesión de partes, relevo de... bueno, ya no me acuerdo del resto. En fin, está la cosa clarísima. Gabriela Rivadeneira toma café. También toma café Carlos Vera. Imposible que tal coincidencia sea casual. ¿O usted cree que sí? Aparte, en el mismo cuadro sale Orlando Pérez y Tinkerbell, y probablemente habría salido Fernando Villavicencio, los hermanos Isaías, los hermanos Marx y el Hombre Araña, si hubiera tenido un poco más de espacio. No hay otra conclusión posible: estamos perdidos. Mejor nos ponemos a rezar, no se me ocurre otra cosa.


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