Reinos de Taifas





Como perdedor nato, siempre me han interesado los idiomas de los perdedores. Muchas veces, conocer su idioma te da la sensación de conocer al perdedor en persona. Cuando vivía en Gales, por ejemplo, me puse a estudiar galés, por lo menos lo suficiente para saber que una mutación nasal no era solamente algo que le pasaba a Pinocho; allí fue que me enteré de que el celta de cepa no tenía un verbo equivalente a tener, pues la posesión en esos idiomas se ve forzada a insinuarse mediante una circunlocución tipo “hay una casa conmigo” (mae ty gen i, o mae gen i dy), lo cual deja poca cabida para precisiones tipo “conmigo, pero no mía”, frase que resume por otra parte una sensación muchas veces experimentada por mí en esa época: digamos que no pude, hasta mucho más tarde, hacer el salto intercultural y empezar a sentir en galés. Algo parecido me pasó con el árabe, que me irritaba constantemente por su determinación de prescindir del verbo ser; y qué decir del catalán, idioma que conocí más o menos por la misma época en que algunas de las que estaban conmigo empezaron, a contrapelo tal vez, a ser mías: con toda la buena voluntad del mundo, no podía con ese t’estimo con que el catalán se revela a su amada: ¿te estimo? Lo único que se me ocurría a modo de analogía era ese I rate ya de andar por casa, muy británico (aproximadamente: “te taso”, o “te avalúo”), elemento del trainspotterese de mis conciudadanos norteños tirados a románticos en pleno auge thatcheriano: hay que decirlo con lentes de National Health, flequillo de masturbador y cara de pasmado, si no, no vale. Por ello, por mis experiencias catalanas y mi vergonzosa tendencia por decantar hacia lo xarnego registrable en esa época, me interesó la columna de Leonardo Valencia en El Universo de ayer, a pesar de la vergüenza que sentí al no reconocer siquiera algunos de los nombres de escritores catalanes que él tiene por familiares. Como todos saben, Cataluña es “el único país” (lo dudo, pero se precia de serlo y lo predica a los cuatro vientos, Tramontana incluida) que celebra como día nacional “una derrota”. Es decir, se me asemeja en eso de aferrarse a la pérdida como raíz y señal de identidad; donde yo siempre discrepaba con mis conocidos catalanistas, sin embargo, era en esa mentalidad retaguardista, esa atrincherada defensa a ultranza del atribulado fet diferencial. Y veo que Valencia está conmigo en eso:

“…se está abriendo espacio – gracias a los inmigrantes de todos los países y a nuevas generaciones de catalanes – una posibilidad de vida mucho más creativa, independiente, que hace contrapeso a la institucionalización corrupta y poco innovadora y a las aberraciones en la convivencia social.”

En Cataluña se comprueba lo muchas veces observado por Marx, constatable también en la actualidad ecuatoriana, que el nacionalismo (léase en registro local: patriotismo) es vicio predilecto de la pequeñoburguesía: una especie de sensación de angustiosa vulnerabilidad frente a los grandes y feroces competidores de ultramar (o de ultramontaña), el cual busca refugio en el misticismo soñador de la patria chica y el Small Is Beautiful schumacheriano en lugar de asumir el reto de la competencia o del combate cara a cara. Es el temor a perder por parte de perdedores empedernidos que rehúyen del implacable espejo.

Mi último día en ese país lo pasé felizmente junto a Santa Jacinta (nhrn), amiga colombiana tortillera oriunda de Barrancabermeja que, en los meses previos, me había hecho partícipe de esa “posibilidad de vida mucho más creativa”, en persona de su amiga fotógrafa profesional de platos de comida, otra amiga payasa (también profesional) y modelo para pintores, otra escultora especializada en reproducciones de aparatos genitales humanos, y un corto etcétera de imposibles personalidades, casi todas ellas emigrantes de distintos países sudamericanos , simpapeles y con sede precaria en la metrópolis. Recuerdo como si fuera ayer esa velada en la plaza de la Chimenea (Terrassa, mi ciudad de residencia, está llena de antiguas chimeneas de fábricas demolidas: las chimeneas se conservan como vacas sagradas, y la que tenía cerca de casa estaba permanentemente adornada de luces, amén de una escalera de caracol, que entre sí conseguían dar el efecto de un falo gigantesco debidamente recubierto de látex en colores festivos y placenteramente estriado) donde, tras una visita al supermercado colindante, nos pusimos a escuchar jazz y blues al fresco y en directo, mientras consumíamos con avidez algún licor empalagoso de reciente hallazgo. Cerquita, en los árboles, estaban esos bulliciosos pericos provenientes de Argentina que recién habían empezado a corromper la pureza de la avifauna barcelonense; más lejos, a unos diez minutos caminando, en una misma arteria estaban las residencias de una y otra ex, las dos con desafiante apellido ibérico y objeto de diferente especie de nostalgia; todas esas calles circundantes, por tanto, impregnadas de esa mezcla de frustración, deseo y oscuro miedo que resume todo ese veranillo de San Martín de cuarentón que había vivido allí.

Yo, como el idioma catalán, como la sardana, era (soy) destinado, por inservible, a desaparecer pronto: hecho que, según algún autor de venerable recuerdo, “concentra maravillosamente la mente”. Lo mismo se puede decir de todos nosotros, de toda nuestra especie y nuestro efímero folklore planetario: pero hay quien prefiere mirar por el otro lado, imaginarse un futuro e instalar allí toda su mueblería. Hay quien también pierde preciosos segundos maldiciendo o poniendo en entredicho a la causa de su muerte. Esos sudacas que conocía en aquella época, no. Esos pericos, tampoco. Y precisamente por no mirar más allá de ese día que terminaba, por silbarle en la cara a ese monstruoso y devorador enemigo que responde por El Tiempo pero acepta gentilmente todo tipo de sobrenombres, quedaron hasta el final concentrados, con la extraña pureza y robustez que viene de la mezcolanza creativa que los americanos de otra generación decían (con cara de limón) miscegenation. La creatividad, según Koestler, estriba en la yuxtaposición de lo nunca yuxtapuesto: coloca juntos a un inglés, una colombiana, una uruguaya, un argentino y un catalán, y ya la tienes – suponiendo que todos ellos quieren jugar. Lo criticable, y criticado por Valencia, tal como le entiendo, es ese yo no juego con que el catalán independentista propone conservar lo suyo libre de toda impureza y de todo peligro.

Hace años yo decía: el cristianismo es liposoluble, el islam hidrosoluble. El cristiano puede seguir siéndolo hasta encontrarse con un pozo de petróleo, en cuyo momento ya de sopetón deja de importarle lo que haría Jesús y sólo importa lo que hará él con los beneficios. De igual manera, al musulmán histórico una fuente de agua pura le hipnotiza tanto como para que se le olvide por dónde cae la Meca. Es una de tantas lecciones que nos deja la historia de la Reconquista ibérica, pues al igual que en el día de hoy, lo que quieren todos esos revolucionarios soñadores de nuevas sociedades no es solamente el poder sino la uniformidad: el enemigo del Cid no era tanto el moro devoto, el infiel por convicción, sino el moro tolerante, el que permitía que floreciese en sus Reinos de Taifas una sociedad insultantemente promiscua y liberal, con comunidades judías, cristianas e islámicas que vivían en relativa armonía, y que alcanzaban prodigiosas hazañas artísticas y poéticas fruto de la convivencia fértil y catalizadora. Tanto era así que antes del fin del fin, de la caída de Granada, nada menos que dos oleadas de ortodoxos evangelizadores provenientes del Magreb habían sucumbido cómicamente ante los encantos de las cristalinas fuentes de Al-Andalus: los almorávides y los almohades, estos segundos permisiblemente retratables en lujuriosa reclinación sobre sus almohadas (de insondables ojos negros), meditando la carta de dimisión que tarde o temprano tendrían que enviar a H.Q. en respuesta a la sempiterna petición de resultados medibles. Sus reinos de Taifas, desprovistos de la sobriedad y de la disciplina provenientes de aquella Verdad Única de borroso recuerdo, presa fácil (aunque no siempre) para las hordas de la cruz y de la intolerancia. Como unos fuegos artificiales, condenados a quemarse, pero no por eso menos brillantes y menos impetuosos.

Y ya en esta época de la vejez, cada uno llevamos nuestro propio reino de Taifas dentro, en forma de recuerdos. (Mi cama las duras peñas, mi dormir siempre es velar, mis vestidos son pesares que no se pueden rasgar.)

Comments

  1. Chuzo, malditos Reyes Católicos! Como si no hubiera sido suficiente matar a todos los nobles salvajes de las Américas también hicieron que Cataluña se integre al 1er imperio global y deje de ser la barrera defensiva de los Francos contra los pacíficos, tolerantes y liberales Omeyas que conquistaron a las hordas de la cruz y la intolerancia de la España visigótica saqueando además Septimania, Aquitania, Burdeos, Avignon, Narbonne y quemando la catedral de Poitiers; y contra los Almoravides y sus conquistadores los Almohades. Era que los Reyes Católicos esperasen que invadieran también los turcos para terminar la Reconquista!

    Tan hipnotizados están por las aguas cristalinas de Al-Andalus que quieren la reconquista islámica, no te preocupes que la injusticia de las hordas intolerantes de la cruz maldita está siendo rectificada por los bien-pensants catalanes que no dejarán que se olviden de levantar el culo y golpear el suelo con la frente 5 veces al día y borrarán de los libros de historia lo tolerantes, refinados, pacíficos y liberales que fueron los musulmanes que lanzaban razzias contra los reinos cristianos del norte de España para tomar esclavos, o como Almanzor quien saqueó e incendió Barcelona en el siglo 10 quemando monasterios, iglesias, catedrales, y sus habitantes hechos esclavos o asesinados, para no herir las sensibilidades artísticas y poéticas de los moritos.

    Cómo se olvidan los moros de la Mecca cuando están en Europa! Los Cristianos son los malditos codiciosos que se olvidan de Jesús cuando encuentran petróleo, a diferencia de los liberales árabes corta-cabezas y azota-mujeres que poseen los pozos petrolíferos, usan tecnología y asesoramiento "cristiano" pero prohíben la entrada de no-musulmanes a Meca y Medina so pena de muerte. Seguro que los iraquíes eran malos musulmanes porque invadieron Kuwait para hacerse con los pozos petrolíferos de ese país.

    "Tanto era así que antes del fin del fin, de la caída de Granada dos oleadas de ortodoxos evangelizadores provenientes del Magreb habían sucumbido cómicamente ante los encantos de las cristalinas fuentes de Al-Andalus: los almorávides y los almohades (...) como unos fuegos artificiales, condenados a quemarse, pero no por eso menos brillantes y menos impetuosos."

    Ese antes del fin duró 400 años, debieron ser los fuegos artificiales más duraderos de la historia. Anímate, hombre! Los "tolerantes y liberales" moros aún siguen en el Magreb y sus amos Arabes invadiendo las tierras de las hordas malditas de la cruz en Medio Oriente, Anatolia, Tracia, Egipto, y otras como Persia e India y ya están instalados en Europa, Australia y Norteamérica, pronto vas a vivir en una sociedad tan promiscua, liberal, artística, poética, fértil, catalizadora, como la Andalusí durante "La Convivencia".

    ReplyDelete
  2. El liberalismo moro:

    Corán 5.51 ¡Creyentes! ¡No toméis como amigos a los judíos y a los cristianos! Son amigos unos de otros. Quien de vosotros trabe amistad con ellos, se hace uno de ellos. Allah no guía al pueblo impío.

    El Pacto del Califa Omar (siglo VII) creó un marco de relaciones legales entre los musulmanes y los no-musulmanes en la umma medieval que duró hasta la Edad Moderna:

    Te pedimos un salvoconducto (aman) para nosotros, nuestros descendientes, nuestras propiedades, y la gente de nuestra comunidad, y asumimos las obligaciones siguientes contigo:

    No construiremos, en nuestras ciudades ni en sus alrededores, nuevos monasterios, iglesias, conventos, o dormitorios, ni repararemos, en el día o en la noche, los que se caigan en ruinas o estén situados en los barrios de los musulmanes.

    Les daremos comida y alojamiento a todos los musulmanes que pasen por nuestro camino durante tres días.

    No manifestaremos nuestra religión públicamente ni convertiremos a nadie. No impediremos a ninguno de los nuestros que entre en el islam si lo desea.

    Mostraremos respeto a los musulmanes, y nos levantaremos de nuestro asiento cuando quieran sentarse.

    No usaremos sillas de montar, ni llevaremos espadas al cinto ni ninguna clase de armamento ni lo transportaremos.

    Siempre nos vestiremos del mismo modo dondequiera que estemos, y nos pondremos cinturones (zunar).

    Si nosotros de cualquier manera violamos estas disposiciones por las que estamos seguros, perdemos nuestro pacto [dhimma], y nos volvemos reos de los castigos de contumacia y sedición.


    Podría decir que la estrella de David amarilla que llevaban los judíos en la Alemania Nazi y las leyes Jim Crow se inspiraron en el Pacto de Omar. Por supuesto, la dhimma no se aplica a los ateos ni a los paganos, a ellos simplemente se les mata y a sus niños y mujeres se les esclaviza porque son botin de guerra.

    "The people conquered by the Muslims usually faced a choice. They could denounce their religion and convert to Islam, pay a tax to continue practicing their beliefs, become a slave, or be executed. Most chose to convert. But many people paid the tax."

    "In time, the tax proved such a lucrative source of revenue that many Muslim rulers actually discouraged conversions. Those who paid the religious tax were called dhimmis. To Muslims, dhimmis were considered inferior and were treated as inferiors."


    ------------
    La osadía de las hordas de la cruz y de la intolerancia de liberarse de los muy tolerantes y liberales musulmanes! Tu educación oxoniana te da tooooda la razón.

    ReplyDelete
  3. La relativa paz y armonía de la que hablas:

    Andalusian Myth

    Toledo, which had first submitted to the Arabs in 711 or 712, revolted in 713. The town was punished by pillage and all the notables had their throats cut. In 730, the Cerdagne (in Septimania, near Barcelona) was ravaged and a bishop burned alive. In the regions under stable Islamic control, Jews and Christians were tolerated as dhimmis - like elsewhere in other Islamic lands - and could not build new churches or synagogues nor restore the old ones. Segregated in special quarters, they had to wear discriminatory clothing. Subjected to heavy taxes, the Christian peasantry formed a servile class attached to the Arab domains; many abandoned their land and fled to the towns. Harsh reprisals with mutilations and crucifixions* would sanction the Mozarab (Christian dhimmis) calls for help from the Christian kings. Moreover, if one dhimmi harmed a Muslim, the whole community would lose its status of protection, leaving it open to pillage, enslavement and arbitrary killing.

    By the end of the eighth century, the rulers of North Africa and of Andalusia had introduced Malikism, one of the most rigorous schools of Islamic jurisprudence, and subsequently repressed the other Muslim schools of law. Three quarters of a century ago, at a time when political correctness was not dominating historical publication and discourse, Evariste Lévi-Provençal, the pre-eminent scholar of Andalusia, wrote: "The Muslim Andalusian state thus appears from its earliest origins as the defender and champion of a jealous orthodoxy, more and more ossified in a blind respect for a rigid doctrine, suspecting and condemning in advance the least effort of rational speculation."

    The humiliating status imposed on the dhimmis and the confiscation of their land provoked many revolts, punished by massacres, as in Toledo (761, 784-86, 797). After another Toledan revolt in 806, seven hundred inhabitants were executed. Insurrections erupted in Saragossa from 781 to 881, Cordova (805), Merida (805-813, 828 and the following year, and later in 868), and yet again in Toledo (811-819); the insurgents were crucified, as prescribed in Qur’an 5:33*.

    The revolt in Cordova of 818 was crushed by three days of massacres and pillage, with 300 notables crucified and 20000 families expelled. Feuding was endemic in the Andalusian cities between the different sectors of the population: Arab and Berber colonizers, Iberian Muslim converts (Muwalladun) and Christian dhimmis (Mozarabs). There were rarely periods of peace in the Amirate of Cordova (756-912), nor later.

    Y toda esa tolerancia y armonía ocurrió ANTES de que llegaran las dos oleadas de ortodoxos "evangelizadores" Almoravides y Almohades. Por cierto los musulmanes no evangelizan porque no predican el evangelio, ellos hacen DA'WAH "invitan" a la gente a unirse al Islam y si la gente se rehúsa entonces declaran Jihad, Mahoma "invitó" al Emperador Romano Heraclius y al Persa Kosrau II al Islam pero como rechazaron la invitación los 4 califas sucesores de Mahoma conquistaron toda Persia y la mitad del Imperio Romano de Oriente.

    ReplyDelete
  4. Gracias por la info, la próxima vez no pierdo tiempo en algo que de todos modos no vas a leer.

    Veamos tus fuentes:
    Interreligious dialogue... já, me creo que todas las religiones son buen dato.
    La página de Yale no carga.
    Un blog que sólo pone las ayat "buenas" del corán y repite las usuales mentiras sobre lo maravillosa que fue la invasión morisca en España.

    Sólo quienes se sometían a los moros podían vivir en paz

    9.29"Fight those who do not believe in Allah, nor in the latter day, nor do they prohibit what Allah and His Messenger have prohibited, nor follow the religion of truth, out of those who have been given the Book, until they pay the tax in acknowledgment of superiority and they are in a state of subjection"

    Por eso mientras Jerusalem estaba en poder de los ayubíes y los otomanos ningún moro declaraba jihad contra los judíos que vivían allí

    60 years ago: When the Arabs didn't want east Jerusalem

    Pero declaraban yijad si alguno de los animales (quran 8.55 For the worst of beasts in the sight of Allah are those who reject Him: They will not believe) osaba levantarse sobre los creyentes

    On December 30, 1066 (9 Tevet 4827), a Muslim mob stormed the royal palace in Granada, which was at that time in Muslim-ruled al-Andalus, assassinated Jewish vizier Joseph ibn Naghrela and massacred most of the Jewish population of the city."More than 1,500 Jewish families, numbering 4,000 persons, fell in one day."

    Insultas nuestra cultura y te babeas por la cultura que como no conoces la crees superior, es lo que me cabreó y me llevó a escribir la "sarta de despropósitos". Eso nomás.

    Peace out.

    ReplyDelete
  5. "Insultas nuestra cultura"...

    Espero que no. Soy consciente de haber insultado en este blog tan sólo a unos cuantos políticos y comentaristas de diarios públicos, o sea, a personas que suplican a diario que se les insulte. A una cultura, la verdad, no sabía que era posible insultar. En todo caso, habrá sido involuntario ya que no sé cuál cultura será la tuya, pues no sé ni dónde vives, ni nada que no sea tu aversión por el islam o tu ateismo. A menos que exista una "cultura antiislámica" o una "cultura atea"... Sin más datos, no sabría qué pensar de esta aseveración.

    En cuanto a eso de creer superior a lo que no conoces, es un fenómeno frecuente sobre todo en las personas de baja autoestima, entre las que me incluyo. Uno da un poco por supuesto que ese nuevo recluta en tu lugar de trabajo será un wunderkind que te dejará en evidencia y en ridículo, hasta que demuestre lo contrario con su consoladora torpeza... proceso que fue bastante bien descrito por el autor de Dilbert, si recuerdo bien. En fin, sobre este tema hay bastante que decir. Pero no entiendo, de nuevo, qué relevancia tiene aquí. Si quieres dar a entender que "babeo" por una supuesta "cultura islámica", es que no has entendido ni jota de este post. La verdad, creo que tienes un poco sobredesarrollado el reflejo patelar.

    ReplyDelete

Post a Comment

Popular posts from this blog

Odio

Relaciones diplomáticas

Primero vinieron por los toros