El Bill Gates del cambio climático

Imaginen que se va a organizar una conferencia mundial con el fin de estandarizar el desarrollo futuro de la industria informática. Habrá nuevos protocolos para el intercambio de información a través de la Red; también nuevos estándares obligatorios para los sistemas operativos. Se rumorea incluso que se introducirá en la Red una especie de censura encubierta, junto con una cuota obligatoria que tendrán que pagar todos aquéllos que quieran seguir aprovechándose de la tecnología actual, y de la relativa libertad de acceso al Internet de que actualmente gozamos.

Luego resulta que el organizador de tal conferencia, a más del autor del principal documento que establece el marco y las bases de discusión, se llama Bill Gates; y la "cuota" propuesta irá a parar en gran medida en subsidiarios de la empresa Microsoft.

¿No sonaría un poco sospechoso?

Pues resulta que eso mismo ha pasado con el tema del cambio climático y la reciente conferencia de Copenhague. El presidente del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) de la ONU, el Dr Rajendra Pachauri, principal promotor de la Conferencia de Copenhague y considerado como vocero privilegiado, en lo político y a nivel internacional, de las conclusiones de los científicos climáticos (a pesar de no ser científico él mismo) resulta, según revelaciones recientes, ser también un hábil hombre de negocios que lleva una década acumulando intereses financieros en empresas que explotan la nueva moda de lo climatológicamente sostenible. Actualmente tiene una veintena larga de cargos como asesor o director de empresas que en muchos casos usan fondos públicos (de la Comunidad Europea, y del estado británico, a más de fondos gubernamentales de su país natal, la India) para llevar a cabo proyectos de tecnología "alternativa", o en otros casos se benefician del mercado de los "créditos de carbono" que nació a raíz de la Conferencia de Kyoto. Los autores de este artículo suponen que con tantos cargos el tipo debe de ganar varios millones de dólares anuales, pero es pura suposición, pues al buen Doctor no le gusta dar demasiados detalles al respecto. Su principal empresa, con la que lleva más tiempo trabajando (3o años) se llama la Energy Research Institute, anteriormente la Tata Energy Research Institute (TERI), lo cual revela su relación con el grupo de empresas Tata, actualmente dueño de las marcas Jaguar y Land Rover, entre otras más exóticas. Esa empresa tiene en su haber la impresionante hazaña de haber desplazado a miles de pobres aldeanos en las zonas indias de Orissa y Jarkhand, para desarrollar proyectos de minería y siderurgía en esas tierras.

En fin, un tipo listo que seguramente bien se merece los millones de que le hacen acreedor tan notables manifestaciones de viveza, de clarividencia respecto a las tendencias de la moda catastrofista y de certero instinto carnívoro (en sentido metafórico empresarial: como buen hindú, es vegetariano). Pero que le tendría que hacer sentir un poco de vergüenza a cualquiera que se haya tragado el cuento del calentamiento global antropogénico "controlable" - controlable, eso es, siempre y cuando se invierte en productos auspiciados por las empresas que este hombre patrocina.

Genio y figura.

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