Por qué no fui a la marcha

Aquella mañana, iba en bus camino a un examen ($40, acabo de terminar las correcciones). En la radio (perdón, el radio, estamos en Ecuador, todavía), un periodista de ésos de a cuarto: "una abrumadora mayoría de guayaquileños apoyan a Nebot y su proyecto de regenerar la ciudad, entiéndanse o interpólense varios blas, si a alguien no le gusta que se vaya a Caracas."

Si aún me hubiera quedado un resquicio de curiosidad por la marcha, se me disolvió. Entre que me vaya bonito (Correa) y que me vaya a Caracas, prefiero lo primero: esa ciudad se ha vuelto demasiado peligrosa últimamente. Claro que para que se tome en serio un proyecto de desplazamiento o reubicación de tamaña envergadura como proponía ese periodista, les va a hacer falta algo más que la dudosa arma de un subjuntivo exhortativo (quiero y no puedo, espadita de goma, como la misma marcha). ¿Cuántos aviones para desplazar a casi media ciudad a otro país? Se me antoja más barato un proyecto de rehabilitación de periodistas, para que entiendan de una vez que en una democracia no es necesario que te guste el último modelito de Miss Patria Chica, ni que cada cuatro años tengas que refundar tus gustos, pues hay espacio también para las minorías. En fin. Dos autoritarismos contrapuestos, o mejor dicho, dos ladrones disputándose parte del botín (Me prometiste, chucha...). Dicen que la marcha ha sido por la dignidad, es decir, pa que el ladrón por lo menos te deje tus calzones aun llevándose el resto. Nebot, ese supremo sacerdote de la corrupción, no me convence como defensor convincente de tal dignidad. Puede que te deje al final tu calzón, pero primero te extirpa el hígado.

Comments

  1. Otro ejemplo de la descomposición social: Medición de fuerzas entre dos ecuatorianos, representantes de las pura porquería.

    Yo preferiría invertir en campos de concentración para políticos, partidócratas y robolucionarios, y ponerlos entre ellos a decidir quién sera el próximo kappo del lugar.

    Nebot atiza las llamas del regionalismo, y aunque su reclamo tenga tintes de justo, sus buenas intenciones chocan con sus acciones. Borra con la manga, lo que escribió con la mano.

    Y el primer regionalista es un presidente Guayaco.

    Irónico, pero muy NORMAL en Ecuador.

    Dos guarros revolcándose en el fango, compitiendo por quien es el dueño del chiquero.

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  2. ¨Con guantes de operar, hago un
    pequeño bolo de lodo suburbano.
    Lo echo a rodar por esas calles:
    los que se tapen las narices le habrán encontrado carne de su carne¨.


    Yo asistí a la marcha por un motivo muy egoísta, que esa persona transite por las calles de Guayaquil, en un ambiente que hace tiempo no recorre, me produjo un temor tan grande que me obligó a dejar a un lado mi eterno desagrado hacia Nebot y su decadente clase política.

    Mucha gente, todas las clases sociales representadas. Me dije, ¨ya que estás aquí, escucha el discurso y saca tus conclusiones¨.
    Agresivo, ambiguo, contradictorio, "Luchemos juntos hasta acabar con la dictadura, no con el presidente"(?). Repulsivo, esa alusión a la partidocracia me produjo una risa tan fuerte, que algunas personas se dieron vuelta y me miraron con una faz no muy amigable. Y el anticipado ataque hacia el modelo correísta.

    Creo que lo más importante es que esta marcha expone dos puntos, la evidente reacción Guayaquileña, que consolida a la ciudad como bastión opositor, sin importar si esa oposición sea liderada por un corrupto, lo valedero es que exista, que impida que el país caiga en el totalitarismo que promete el socialismo del siglo XXI. Y que esto debe ser un ¨horizonte de eventos¨, un punto de no retorno. O Correa se morigera en su acción acaparadora, o Nebot responde al avance estatista.

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