E Bananibus Unum

El otro día estaba el esa librería de la ESPOL frente al Malecón. Allí me llamó la atención un libro delgadito, de tapa negra, con el título

Ecuador: de Banana Republic a la No República

cuyo autor resultaba ser el mismísimo Rafael Correa Delgado, famoso comediante, crítico gastronómico y presentador del popular programa sabatino ¿Quién Quiere Ser Presidiario? La verdad, tuve curiosidad y hasta me molesté en preguntar el precio del libro, pero al enterarme que costaba $18.00, o sea, unos 11 centavos por página, desistí de mi intención de comprarlo, pues no estaba tan seguro de poder justificar tan ingente gasto ante mi esposa. Sin embargo, durante el posterior viaje en Metrovía pude reflexionar que, del mismo modo que los cantantes populares casi siempre resultan ser pésimos actores, los políticos suelen salirnos unos escritorcillos truchos, a pesar de que en ambos casos esas personas suelen considerar tales incursiones como algo natural, hasta como un derecho adquirido. En el caso de Correa, la falta de vocación de escritor se hace patente ya en el título del libro. Alguien le tenía que haber avisado de que el título es, o debería ser, un poderoso gancho para el lector. Y si uno se propone coquetamente servirse de un término en inglés ("Banana Republic") desdeñando la traducción en castellano avalada por escritores de prestigio como Neruda, pues bien, entonces con ese pretencioso anglicismo haz algo. Eso de "la No República" nos abofetea con su falta de ingenio unido a su extrema imprecisión, como coletilla de penosa mediocridad.

Y entonces se me ocurrió:

Ecuador: de Banana Republic a Just Plain Bananas

Sencillo, ¿verdad? La escisión de la noción de república se propone de igual forma, pero ahora se nota mayor equilibrio en el título, que contrasta dos términos en inglés, uno referente al Ecuador de antaño, país productor de banano y sometido a políticas neocolonialistas, y otro que denota el Ecuador de ahora, país encarcelador de periodistas y sometido a una constitución ridícula y a los caprichos autoritarios del caudillo de turno. Y eso mediante el simple empleo de una expresión coloquial inglesa de uso extendido en los países angloparlantes, que alude a la locura que invade a una tropa de simios cuando de repente les cae del cielo una buena porción de esa fruta que ellos más valoran: lo cual nos sirve de metáfora idónea para la clase política actual, evidentemente.

Se me antoja hasta demasiado bueno para dejarlo pasar. Con tiempo, tal vez un nuevo blog...

Comments

  1. Casi me atoro con el bocado que tenía en la boca de tanto reir.
    ¿Por qué no se me ocurrió a mí lo de Plain Bananas antes? jajajajaja
    Maestro, una vez más te pasaste con la fina sátira.
    En otro acápite, me pregunto: ¿qué será de esa especie de mascota que hemos adoptado por estos lares, a la cual abofeteamos como muñeco porfiado cada vez; seguirá siendo comentarista de quinta columna en El Telégrafo? No ha dicho ni pío de todo ese asunto de censura que impone el gobierno en el periodicucho aquel. Pensé que iba a ser medio coherente con sus prédicas y posturas de derechos humanos, pero nada, se fue a la Patagonia. Hasta la Carol Murillo se largó. Lo único que encontré en su blog fue una entrada en la cual hacía leña del árbol caído, al referirse en términos pugilísticos al tal Emilio Palacio. Lo mas gracioso de todo ello, es que solo se puede percibir que el pobre diablo Xaflag no termina de superar ni de recuperarse del gancho que le metió en el hocico el propio Palacio al zumbarlo del periódico y dejarlo reducido a su más mínima expresión (irónico eso de expresión): comentarista de El Telégrafo, el diario que pone cortapisas a sus editorialistas. Yo esperaba, como mínimo, una actitud furibunda del fulano de marras, reflejada en algún libelo en contra de dicho medio de incomunicación, pero nada. Se aguanta las patadas y cachetadas de su patrón de igual manera que el perro del albañil que cuida la construcción, el cual se mantiene fiel al amo, pese al maltrato.

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  2. El libro se lo obtiene gratis desde que se publico, porque pagar UN SOLO DOLAR por una baratija???

    Si no tienes prejuicios al respecto, solo dilo.

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  3. Mil disculpas, se me olvido colgar el Link

    Saludos

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