Los Intocables de Elliot Pesantess

ESCENA 1 INTERIOR DIA

UN BAR TRANQUILO, CASI VACÍO

Un CLIENTE CON SOMBRERO se acerca a la barra.

CLIENTE CON SOMBRERO: Un café americano.

BARMAN: Lo siento, la máquina no funciona. No hay luz. Tenemos Coca Cola.

CLIENTE CON SOMBRERO: Está bien.

El CLIENTE CON SOMBRERO se traga la cola y se dispone a salir. Unos segundos después de su partida, una NIÑA recoge el diario que él ha dejado encima de la barra, y apresurada le sigue hacia fuera.

NIÑA: ¡Señor! ¡Su periódico!

ESCENA 2 EXTERIOR DIA

El mismo bar, visto desde fuera.

El CLIENTE CON SOMBRERO se aleja rápido en coche. Al cabo de unos segundos de silencio, se escucha:

VOZ DE NIÑA: Urrrgh!

ESCENA 3 INTERIOR DIA

El capo mafioso, EMIGLIO PALAZZI, visto desde el techo, rodeado de manicuristas, un barbero, y varios periodistas con cuadernos de apuntes.

PALAZZI: (con gesto lánguido) Se me acusa de ser desestabilizador. Qué craso error. Lo que soy es un filántropo. Cada día traigo felicidad a la gente. Lo que hago es un servicio a la comunidad. Los desestabilizadores son ellos, que a veces me desestabilizan hasta la digestión.

Los PERIODISTAS se ríen.

ESCENA 4 INTERIOR NOCHE

El héroe, PESANTESS, sentado en su despacho. Es de noche. Una taza de café medio vacía sobre la mesa. Se escucha una llamada a la puerta.

PESANTESS: ¿Quién?

Entra una SEÑORA DESENCAJADA.

SEÑORA DESENCAJADA: Soy la madre de la niña que murió tras leer la primera frase de un artículo de Emiglio Palazzi. Quería desde mi humilde corazón felicitarle, señor Pesadess, por lo que usted hace.

PESANTESS: ¿Vienes a agradecerme mi abnegado trabajo en contra del periodismo organizado?

SEÑORA DESENCAJADA: No exactamente. Lo que quiero felicitarle es el talento con que imita a la gran actriz española Sara Montiel. Es casi perfecto. Usted arrastra las heces igualito que ella.

PEDÁNTEZ: Las eses, señora. Las eses.

SEÑORA DESENCAJADA: Eso mismo pues. Las esses.

Sale, con gesto reverencial, la SEÑORA DESENCAJADA. Entra un tipo con lentes y aspecto de inofensiva rata de biblioteca.

SAMÁN: Jefe, he encontrado algo. Mire estos artículos.

PESANTESS (enojado) ¿Ahora qué?

SAMÁN: El tipo va insultando a la gente. Podríamos acusarlo de injurias. Tres años. Concurrencia de delitos, cinco años.

PESANTESS (incrédulo) ¿Qué es esto? El mayor peligro para la civilización, el que con sólo un punto y coma asesina a tiernos infantes, y usted quiere enjuiciarlo por... ¿¿insultos??

SAMÁN (compungido) Era sólo una idea.

Entra sin anunciarse un SEÑOR OBVIAMENTE CORRUPTO.

SEÑOR OBVIAMENTE CORRUPTO: Tengo un asunto para tratar con usted en privado, Señor Pesantess.

PESANTESS: Está bien, Sr. Obviamente Corrupto. Ustedes, déjennos solos un momento.

PESANTESS indica con un gesto que los demás esperen fuera. Salen.

El SEÑOR OBVIAMENTE CORRUPTO le lanza un abultado sobre a PESANTESS, con una sonrisa conspiratorial. Éste echa un vistazo dentro del sobre.

PESANTESS: ¿Y usted cree que con eso puede comprarme? Qué asco. Como si yo fuera tan barato.

SEÑOR OBVIAMENTE CORRUPTO: Usted lamentará esas palabras.

PESANTESS: No lo creo. Soy el héroe de esta película.

SEÑOR OBVIAMENTE CORRUPTO: Bueno, me voy. En mi Porsche del año.

PESANTESS: (de repente más animado) ¿Un Porsche? ¿Qué modelo? ¿Tiene televisor satélite?

ESCENA 5 INTERIOR NOCHE

Altas horas de la noche. El despacho de PESANTESS, quien se ha quedado solo. La taza de café está vacía. Hay unas llaves de carro sobre la mesa. PESANTESS se sienta delante de su computadora.

PRESÚNTEZ: (hablando solo mientras teclea) Hmm. ¿Será que Montiel se escribe con una sola L?

ESCENA 6 INTERIOR ATARDECER

Un ascensor. SAMÁN RUSHDIE se adentra inocentemente en él. Tras él, apresuradamente entra un PERIODISTA, con abultada gabardina y siniestra sonrisa.

ESCENA 7 INTERIOR ATARDECER

El mismo ascensor, en la planta baja, con la puerta abierta, rodeado de policías. En la pared del ascensor, escrito con sangre: MATON.

PÉSAMEZZ: Qué asco de vida, qué asco de ciudad. No era tan guapo como yo, evidentemente, pero era nuestro mejor hombre. Un santo, vaya. ¡Cuánta violencia verbal!

Suena el celular de PESANTESS (música: "Fumando Espero").

PESANTESS: ¿Sí? ... Sí, cariño. Claro. Sí. No. No, no es necesario. Sí, por supuesto, escoge el policía cojudo que quieras. Ya. Sí, pero dentro de unas horas. Adiós. (dirigiéndose a un policía) Mi mujer. Parece que acaba de atropellar a una niña en la carretera. ¡Pensar que en este mundo todavía, en algún lugar, hay quién se preocupa por las niñas atropelladas en la carretera! Es hasta tierno.

El policía asiente con la cabeza, y ambos se quedan mirando la pintada del ascensor, ensimismados.

ESCENA 8 INTERIOR DIA

Una sala de juicios llena de gente. Allí está sentado EMIGLIO PAGLIACCI, con sus esbirros, sonriendo de manera siniestra.

PESANTESS: ¿Cómo puede quedarse tan tranquilo?

SAMÁN: Jefe, acabo de darme cuenta de algo.

PESANTESS: ¿Qué?

SALOMÓN: ¡Nos olvidamos de sobornar al juez!


ESCENA 9 INTERIOR DIA

La misma sala de juicios.

JUEZ: (con aire asustado, apesadumbrado) He decidido que tengo que marcharme, se me necesita urgentemente en otro lugar. Por eso hemos decidido, entre el Fiscal y yo, que quien debe de llevar este caso es otra.

PALAZZI: (levantándose)¿¿Qué??

PESANTESS: El último que queda en la cancha es el que gana. Y yo en mi puesto soy intocable. ¡Ja!

(música)

ESCENA 10 EXTERIOR DIA

En la calle, PESANTESS sale del imponente edificio donde ha trabajado todos estos años. Un PERIODISTA se le acerca.

PERIODISTA: Acaban de declarar que eso de las manos limpias era un error. Ahora ¿qué piensa hacer usted?

PESANTESS: Ir con las manos hechas un asco.

El PERIODISTA se le queda mirando con admiración y cara de "qué gran hombre". SARA MONTIEL se aleja poco a poco, adentrándose en la niebla hasta quedarse invisible.

FIN, MUSICA Y CREDITOS


(con disculpas a Brian de Palma)



Nota: lo anterior fue escrito antes de que se diera la noticia de que en el "juicio político" de Pesántez un simpatizante suyo ingresó armado a la sala. Lo que obligaría a reescribirlo todo con el Fiscal en el papel de Capone, pero no me da la gana.

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