Nueva oferta televisiva

A las pocas horas de publicarse la última entrada de este blog, mi buzón fue inundado por un correo en que un lector me criticaba por referirme a Correa como "presentador" de televisión. La verdad, lo decía de modo proléptico, pues el programa mencionado todavía no ha salido al aire, salvo en un episodio piloto que pocos llegaron a ver; sin embargo, ya que forma parte de una proyecto del gobierno para hacerse con una gran audiencia de masas en los canales del estado lo mismo que en los quioscos (véase la nueva propuesta de diario "popular"), en un futuro próximo, valdría la pena ser un poco más preciso.


El programa ¿Quién Quiere Ser Presidiario? se define como "un concurso especial para periodistas, que servirá para dar a conocer las verdaderas intenciones del gobierno respecto a la libertad de expresión y contrarrestar la propaganda de la oposición en torno a este tema". Cada semana, se invitará a un grupo de estudiantes de periodismo a concursar, mediante preguntas sencillas como:


¿Cuál de los siguientes epítetos es un término cariñoso?

A. Matón
B. Bocazas
C. Gordita horrorosa

ó

¿Cuál de las siguientes frases es más injuriosa?

A. Vieja pelucona
B. Idiotas como tú...
C. Póngase a trabajar

Según contestan los concursantes, irán acumulando puntos que, para el ganador final, se convertirán en unas vacaciones de tres años en el exclusivo resorte de moda "la Peni", con todos los gastos pagados. A los perdedores se les ofrecerá como premio de consuelo un empleo de columnista en El Telégrafo. La serie se empezará a emitir el próximo mes de agosto.

Asimismo, y comenzando en el mismo mes la oferta televisiva estatal se enriquecerá con el programa-concurso No Haga Negocio Conmigo. Este concurso, según los mismos apuntes gubernamentales se define como "un concurso educativo, que enseña lo importante que es la dignidad para el verdadero progreso de un pueblo". El presentador, Rafael Correa, en este programa se rodeará de un par de "espectaculares bellezas", cuyas identidades aún no han sido reveladas, aunque se rumorea que tras conocerse el formato del programa, Fernando "el Corcho" Cordero se ha sometido a un regimen de adelgazamiento, y Ricardo Patiño ha reservado fecha para una cirugía de implantes de glúteos. En este programa, los concursantes asumirán el papel de gobernantes de un país, y el objetivo del juego, como el título indica, será ahuyentar toda posibilidad de "hacer negocio" con un panel especial de desalmados capitalistas chinos, que intentarán traicioneramente invertir en el imaginario país, financiar proyectos y crear riqueza. Cada vez que el concursante consigue frustrar tales intentos de negociar un contrato, mediante alegatos fantasiosos, se le sumarán puntos en su contador de Dignidad, los cuales al final del programa se podrán canjear por premios, como por ejemplo un año entero de cortes de luz diarios, o un lujoso secuestro express nada más abandonar el estudio.

Con estas y otras ofertas similares, el gobierno demuestra su firme intención de crear un nuevo estilo de hacer televisión, a la vez educativo, estimulante y popular. Desde aquí se les desea la mejor de las suertes.

Comments

  1. Leyendo el post, no sé bien por qué, se me vinieron a la memoria flashbacks de una entrevista con el hoy ex-ministro de telecomunicaciones, Jorge Glas Espinel, donde aseguraba, orondo y suelto de huesos, que las audiencias ecuatorianas, en todas las encuestas de que disponía, abrumadoramente declaraban que prefieren ver documentales y programas "culturales" a la habitual telebasura que rompe ratings de audiencia encabezada por el garañón y todo lo que huela a Paloma Fiuza. Hilarante lo del ministro...

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  2. MDGO: Gracias por las consideraciones, que son mútuas. KM: Uno querría más ser lapidario que ser lapidado, así como ser Presidente más que presidiario. JM: Confieso que ese nombre de Paloma Fiuza no me dice nada. Tendré que ponerme al día en chismología, se lo debo a mis alumnos. En cuanto a la falsa disyuntiva entre entretenimiento de masas y "cultura" (aquella flor debilucha que necesita todo un Ministerio para que no la pisen), recordemos que en su día Shakespeare era lo más barriobajeramente sensacionalista que se daba: la "alta cultura" de entonces, ya olvidada, hablaba otro idioma. Si la "cultura" que se receta hoy no mueve taquillas, tal vez nos estén vendiendo placebo por liebre.

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