Cadenas invisibles

Los hechos: Ecuavisa transmitió una de las cadenas gubernamentales con la leyenda "Cadena del Gobierno" superpuesta. Fernando Alvarado protesta en los siguientes términos:

"Ecuavisa cometió esta falta aún cuando la obligación de los concesionarios de frecuencias del Estado es difundir las cadenas de manera íntegra, sin encontrarse facultados a sustituir, reformar, editar, añadir o incorporar textos, imágenes, o alterar el material entregado por la Secretaría Nacional de Comunicación."

El caso se pone a consideración de la Superintendencia de Telecomunicaciones, y a Ecuavisa se le obliga a volver a transmitir la dichosa cadena.

Interesante, ¿verdad? La falta de Ecuavisa consistió, esta vez, en decir la verdad, es decir, en llamar a una cadena del gobierno una cadena del gobierno. Y puesto que nadie discute que se trató, en efecto, de una cadena del gobierno, hay que hacer malabarismos mentales para lograr discernir en qué se basa tanta indignación, que llevó hasta a amenazas de sanciones. He aquí mi teoría sobre el asunto.

En muchos periódicos del mundo, de vez en cuando sale una especie de suplemento de dos páginas en que se canta las alabanzas de un determinado producto: sea una crema adelgazante milagrosa, sea la paradisíaca Isla de San Serif, sea un carro híbrido. En la parte superior de la página se encuentra la leyenda PUBLIRREPORTAJE. Claro que de lo que se trata es de simple publicidad: pero también es evidente el afán de engañar al supuesto lector cojudo, capaz de pensar que el elemento PUBLI- se refiere a público y no a publicidad, y que realmente se trata de un "reportaje" con cierta pretensión de objetividad. Es decir, de lo que se trata es de intentar vender un producto con un anuncio disfrazado de otra cosa, en este caso, disfrazado de un artículo del propio diario. Por casualidad el otro día vi algo parecido en la Web: un texto algo misterioso que, cuando clicabas encima, te llevaba a una página en que un supuesto periodista "cínico pero de mente abierta" explica que después de haber investigado el tema a fondo, "tuvo que rendirse ante la evidencia" de que el plan propuesto (de hacerse millonario a través de Google, claro que tras comprar el kit de arranque) "funcionaba". Lo divertido es que la página era diseñada para que tal publicidad pareciera un artículo en un desconocido diario familiar online... sólo que todos los links a las "páginas deportivas", "sección de salud" etcétera, o no funcionaban o te remitían a la misma publicidad. No sé si este tipo de publicidad engañosa tiene un nombre, pero es una técnica evidentemente poderosa. En algunos casos la premisa básica es que el publicista puede secuestrar y aprovecharse de la credibilidad del órgano en que va insertado su anuncio: es decir, se trata de una especie de parasitismo. Si publico un anuncio en un órgano respetado, lo único que tengo que hacer es convencer al lector de que mi anuncio es un simple artículo más del mismo órgano, y toda la credibilidad que ha sabido construir ese órgano a lo largo de años y décadas redundará en mi pro.

Ahora, si al gobierno realmente tanto le molesta que se informe al televidente de que una cadena es una cadena, ha de ser ¿o no? por algún motivo parecido. Es decir, se quiere transmitir la idea de que la cadena es un simple "reportaje", y que no es un producto partidista del gobierno impuesto en las ondas a punta de metralleta, sino algo por lo menos tan objetivo como cualquier informe noticioso del mismo canal. Claro que de momento el afán de engañar no ha llegado demasiado lejos, pues las cadenas del gobierno son inconfundibles por un montón de detalles, empezando con el Escudo, la bandera, la música patriótica, etcétera. Pero mucho me extrañaría si no se estuviera ya investigando el posible uso de técnicas más rotundamente fraudulentas, obviamente en un futuro próximo en que previsiblemente las nuevas normas de censura impidan que tal fraude salga a la luz por otros medios. Es decir, de acá a dos años, algunas cadenas del gobierno serán hábilmente disfrazadas para que parezcan reportajes del mismo canal hechos por periodistas independientes.

Mussolini se pondría verde de envidia.

PD releo, y me salta en la cara como rata hambrienta: "concesionarios de frecuencias del Estado". Por Dios, que hasta en un pomposo comunicado oficial no pueden evitar la propaganda neofascista. Ahora resulta que Ecuavisa no es una compañía mediática independiente desde 1967, sino un pordiosero al que el Estado en su beneficencia le ha concedido una "frecuencia" de su propiedad. Con esto, sólo hace falta que a los residentes en Ecuador nos digan beneficiarios del aire concedido por graciosa indulgencia de Su Majestad, y habremos visto todo.

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