Nada que ocultar, nada que temer
Hace un ratito alguien puso la tele (tengo la casa llena de gente últimamente, parece hostal) y salió Correa, en una especie de entrevista en TCTelevisión sobre la consulta. Desde donde estoy no lo veo, pero no puedo evitar de escucharlo. Sólo escuchar esa voz demasiada conocida me pone nervioso, me hace temblar de exasperación. Me entero de que está hablando de las primeras preguntas y me resisto a levantarme de la silla. Llega el momento en que toca el turno a la pregunta sobre el enriquecimiento no justificado, y me acerco, fascinado, esperando oir cómo intentará justificar semejante barbaridad. He aquí las razones que escuché:
1) El enriquecimiento privado no justificado es delito en otros países. No sé si entendí bien, pero creo que mencionó dos países, uno de los cuales era Bolivia. (El otro, si es que hubo otro, no lo conseguí captar.)
2) Si el enriquecimiento no justificado ya es delito en los funcionarios públicos, ¿por qué no puede serlo para las demás personas? La corrupción no solamente atañe a los funcionarios del Estado.
3) Dio el ejemplo de un narcotraficante, que "todo el mundo sabe" que trafica con drogas, pero donde resulta difícil probar tal hecho. En cambio, si el tipo tiene $30.000 en la cuenta y sólo gana $200 (¿o eran $2.000?) mensuales, es "evidente" que esa plata tiene que venir de "algo ilícito".
4) Al ejemplo sugerido por el entrevistador (un tipo supino a más no poder), de una persona cuya casa hubiera ganado en plusvalía con el tiempo, a Correa le salió la vena teatral: con los aspavientos de rigor: "pero ¿cómo puede alguien seriamente pensar que vamos a acusar de enriquecimiento no justificado a alguien que tiene una casa que aumente en plusvalía? ¿A quién se le ocurriría semejante barbaridad? ¡Por favor!" excétera.
5) Si uno ha ganado honradamente su dinero, siempre podrá justificarlo. Ciudadanos, no se dejen engañar. ¿No tienen nada que ocultar? Entonces no tienen nada que temer. Lo cual repitió un par de veces, con cierto énfasis.
Las respuestas más obvias:
1) Lo que se haga o se deje de hacer en otros países no tiene nada que ver. Es bien curioso cómo esa gente se llena la boca de "soberanía", y sin embargo cuando carecen de otros argumentos siempre terminan lloriqueando "¡pero eso también existe en paises respetables, como EEUU o Alemania!" No existe un
país perfecto que yo sepa, por tanto, por muchos que sean los países que tengan este tipo de ley, podrían fácilmente estar todos equivocados, y sujetos a las mismas críticas y denuncias que corren en el caso que nos ocupa. Es un argumento de lo más patético. De todos modos, no me consta que esto del Delito de Enriquecimiento No Justificado exista en ningún país que no tenga el mismo sistema protofascista que tenemos acá. Mentar Bolivia (patria de los pollos mecos y de las batallas contra el Imperio Romano) en cualquier discusión sobre sistemas legales es realmente penoso. Por lo menos hable de países que no tengan gobiernos del mismo nefasto signo ideológico que éste, y tal vez escucharíamos.
2) Los funcionarios públicos son pagados con el erario público. El público tiene un legítimo interés, por decir lo menos, en saber adónde va a parar su dinero. En cambio, nadie tiene un legítimo interés en lo que puede ganar o acumular una persona privada, porque el dinero se supone que no es sino de esa misma persona. Si no lo fuera, pues entonces habría que hacer valer las leyes ya existentes en contra del robo en sus diversas modalidades. En todo caso, habría primero que demostrar que el dinero no es suyo. Establecer cualquier equivalencia entre lo público y lo privado en estos casos es simple demagogia. Las reglas no son ni pueden ser las mismas.
3) Es fácil que una persona que gane $2.000 al mes pueda llegar, con el tiempo, a tener $30.000 en el banco: sólo hace falta que no tenga familia y que sea ahorrativo (y tal vez un poco tacaño). Pero esto no es el punto. Tampoco entraré en la cuestión de por qué el narcotráfico es penado por la ley: toda persona inteligente sabe que no debe ser así, pero la cuestión es que sí hay leyes contra el narcotráfico y por tanto, si alguien es narcotraficante y el Presidente tiene un acceso de moralismo que le induce a querer encarcelar a ese sujeto, pues lo mismo que con cualquier otro crimen penado por la ley, lo único que tiene que hacer es demostrarlo. ¡Pero eso muchas veces es difícil! balbucea el Presidente: ¡ellos se cuidan demasiado bien las espaldas! Bueno, pues bienvenido al mundo real, al mundo donde los demás vivimos, en que las cosas no son perfectas, a veces llueve sobre justos e injustos y a veces la más fea es votada Miss Universo. No tengo nada en contra del progreso, de intentar mejorar cosas mejorables, pero francamente, echar por la borda, por necedad y por capricho egoista, algo tan básico e imprescindible en todo sistema legal mínimamente vivible como la presunción de inocencia, algo que hasta sale en la Declaración Universal de Derechos Humanos (Art. 11) no es siquiera cojudez: es malicia y maldad extrema, porque significa socavar deliberadamente las bases de una sociedad civilizada y pacífica. Es llevar sus problemas personales al terreno público de un modo absolutamente desquiciado y despreciable:
¡No tiene sentido pedir a un acusado que demuestre su inocencia, so imbécil, si eso hace siglos que todo jurista lo sabe!
Por otra parte, fíjense en la increíble mezquindad de esa frasecita: "todo el mundo sabe". Es de las frases más odiosas que se pronuncian habitualmente por estos lares. Yo me harto de escuchar que "todo el mundo sabe" que el Alcalde de Tal Sitio "es ladrón". Si todo el mundo lo sabe, será que todo el mundo tiene pruebas (pues no se puede "saber" nada de lo que no se tiene pruebas). Y si todo el mundo tiene pruebas, pues que todo el mundo lleve a juicio a ese alcalde corrupto. Pero, curiosamente, todo el mundo no lo hace. ¿Será que todo el mundo, en vez de saber, simplemente supone? ¿Será también verdad que tal suposición tenga mucho que ver con la envidia y la maledicencia? ¿Será también verdad que decir todo el mundo es casi siempre una manera cobarde de evitar de decir yo?
¿Sabes lo último? Dicen que ha construido una piscina en su casa...
No doy crédito a lo que veo: un Presidente que valida el qu'en dira-t-on y lo lleva a estatus de antecedente legal. Un Presidente que utiliza el chisme como argumento y propone que sobre esa base actúe la justicia. Es para reir o llorar.
4) ¿A quién se le ocurriría semejante barbaridad? (la de llevar la interpretación de la ley propuesta a sus últimas consecuencias posibles) Pues a cualquiera que siga la conocida regla de buscar anticipadamente en cualquier proyecto de ley, no lo que resultaría de su aplicación sensata y humana, sino los posibles resultados de una aplicación outré, legalista, perversa, autoritaria, desproporcionada y antihumana, a sabiendas de que todas las leyes terminan siendo interpretadas de esa manera. Lo que hay que preguntar con cualquier proyecto es "si este proyecto fuera utilizado en contra mío por un monstruo perverso, qué es lo peor que podrían hacerme", a sabiendas, repito, de que será utilizado precisamente de esa manera. Cualquier otra cosa equivaldría a confiar en los gobernantes, que es prácticamente la definición de la cojudez.
Y resulta que, pese a los histrionismos del Mandatario, en ausencia de aclaraciones al respecto "enriquecimiento" puede significar que tu cuenta bancaria ha engrosado al son de unos centavitos, nomás, mientras que "no justificado" puede significar que no puedes justificarlo de esa manera precisa, con esos documentos inexistentes e imposibles de obtener que tu peor enemigo haya dispuesto a fin de poder tener la satisfacción de verte pudrir en la cárcel.
5) Si no tienes nada que esconder, no tienes nada que temer. Esta frase es puro fascismo. Sorprende el tener que lidiar con esto en pleno s. XXI. Seguramente volveré al tema otro día, estoy cansado, estoy harto de esto, de tanto odio destilado por los poros de ese individuo, y puede que por eso no me salga bien la demostración, no más de lo que me saldría ahora demostrar que la tierra es redonda.
Yo tengo un montón de cosas que prefiero esconder. Toda la vida he tenido cosas que esconder. Pero da la casualidad de que eso no es ni asunto del lector, ni de Correa, ni del Estado, ni de nadie, pues las cosas que prefiero esconder no son crímenes, no son cosas ilegales, sino simplemente personales: y en un Estado de Derecho, en que uno se presume inocente si no se demuestra lo contrario, estoy en mi derecho de ocultar todo lo que quiera. Ocultar cosas: eso se llama tener privacidad. Fíjense que en otros países, como EEUU, hay personas que hasta protestan cuando las desnudan (electrónicamente) y las morbosean (físicamente) en los aeropuertos (googléen TSA). Tierno ¿verdad? Hasta algo tan inocente e universal como un par de tetas o de cojones les parece de alguna manera a esa gente que es algo "personal", algo que el Estado, o sus legítimos y cachondísimos representantes, no tiene derecho a tocar. (Se ha dicho con elocuencia: si eres persona normal y haces eso, te vas a la cárcel: si eres empleado del Estado, te premian si lo haces más de 100 veces al día).
Ahora me dicen que si tengo algo que esconder, debería "temer". ¿Por qué, si en un Estado de Derecho sólo tendrían que temer los que realmente hayan cometido actos criminales? Porque tarde o temprano, alguna "autoridad" podría decidir investigar esas "cosas que prefiero esconder" para ver si de verdad entre todas ellas puede haber algo sabrosamente ilegal, o por lo menos vergonzoso. Pero para que eso pueda pasar, primero hay que destruir ciertos supuestos que - Correa lo sabe perfectamente - forman la base de lo que conocemos como civilización, e impiden que la malicia y el chisme nos destruyan a todos. Entre ellas, el derecho a la privacidad (corolario al derecho a la propiedad privada) y la presunción de inocencia. Y no hay mejor manera de destruir eso que decir que a partir de ahora, bastará la maledicencia de algún vecino para que el Estado pueda dar esa patada en la puerta a medianoche, arrastrarte de la cama a punta de metralleta, meterte en la cárcel (provisionalmente desde luego) mientras "investiga" la procedencia de tu "riqueza", de paso (según instrucciones de algún juez o político a quien no habrás caido simpático) "perdiendo" dos o tres papeles que tenías en tu velador para que, llegado el momento, no podrás demostrar siquiera que tu casa es tuya.
A estas alturas, y con esa fatídica frase ya pronunciada, ya no cabe duda: el correismo es un movimiento fascista. Y sus secuaces y sus apologistas seguirán diciendo: confíe en nosotros, si las cosas nunca llegarán a los extremos que "irresponsablemente" vaticina la Prensa Corrupta. Yo yo sigo diciendo: guíense por las barbas del vecino. Hace tiempo que Venezuela, por ejemplo, dejó de ser Estado de Derecho y se convirtíó en chismocracia, en el imperio del Vecino Envidioso Y Lenguaraz. Allí no se puede ya "tener" nada, si uno no es Del Partido, devoto de camisa roja, siervo genuflecto del Todopoderoso Estado. Y la enfermedad es universal. Hace tiempo recuerdo que me reía de que en este país se estableció un Ministerio de Cultura. La idea de que el Estado puede de alguna manera fomentar o administrar "cultura" es de lo más ridículo, por una serie de razones demasiado obvias: un Ministerio de Cultura es no solamente un sinsentido (¿"cultura" estatal?) sino una franca admisión de que hay un problema con la Cultura nacional: es algo que falta, que choca por su ausencia o su escasez o mala calidad, como que digamos Salud o Vivienda, algo que necesita ser "rectificada" mediante el conocido mecanismo sublime de emplear a un ejército de burócratas y orinar plata contra la pared. Pues bien: hasta el R. hUnDido ya tiene su Ministerio de Cultura. ¿Qué edad hace falta tener para reconocer tal hecho como una tragedia, un sarcasmo, una derrota? ¿Treinta, cuarenta, cincuenta? ¿El país de Shakespeare, reducido a tener Ministerio de Cultura, FFS? Ya hemos visto todo.
Fascismo significa que no existe el individuo, ni los derechos del individuo. El sí a esta consulta lo que hace es efectivamente dar al traste con los últimos derechos del individuo: a la propiedad privada, a la presunción de inocencia, al buen nombre, a la libertad de expresión, a no ser encarcelado eternamente sin proceso, hasta a la privacidad. El nuevo Mundo Feliz que se nos propone es colectivista: fascista o maoista según cómo lo mires. Un mundo en que los que sobreviven serán los arrastrados, los camaleones, los hipócritas, los aduladores, los Arellano Raffo a fin de cuentas. Si en un Estado de Derecho ideal (idealizado) no existe el crimen sin víctimas, acá será crimen todo lo que disguste a la todopoderosa chusma hipnotizada. Si tu casa, comprada por $18.000, la mejoras mediante una pequeña herencia, y resulta que al vecino de enfrente le parece sospechosamente bonita, eres desde ese momento criminal, sí, y sólo dejarás de serlo si consigues reunir los papeles que "justifiquen" la procedencia de esa herencia... pero ojo si tu vecino es Del Partido, porque esos papeles luego se podrán "perder", o no resultarán ser del todo suficientes. No se puede insistir demasiado en eso. No están diciendo que un enriquecimiento sospechoso pueda ser indicio de alguna ilegalidad, la que luego tendrá que ser investigada. Están diciendo que, a menos que consigas satisfacer los caprichos del funcionario de turno respecto a su procedencia, tu misma riqueza constituye un crimen, y su procedencia real no tiene nada que ver con esa criminalidad. Una persona que haya recibido una herencia pero que no tenga todos los papeles que lo demuestren es tan criminal como el narcotraficante o el ladrón callejero, y encarcelarlo no sería una injusticia, pues lo que le acusa y le condena no es ningún agraviado, ninguna víctima, sino su misma cuenta bancaria. Por defecto, tener algo es ser criminal. Así funciona tanto el comunismo como el fascismo. Eso es lo que hay.
Otro mundo es posible. Yo lo vi. Es curioso que Correa se excusa hablando de corrupción: "la corrupción no sólo existe en el sector público, hay que perseguirla donde sea". A ver. Corrupción significa que hay un tipo delante tuyo a quien tienes que coimar para que preste un servicio que ya pagaste. Ejemplo: hace un par de años o así vinieron unos tipos del Municipio de Durán, que anunciaron que aunque no tenemos calles asfaltadas en nuestro sector, ni las tendremos, nos iban a hacer el favor de colocar un bordillo peatonal de cemento. Bien. No queríamos tal bordillo, pero al parecer no había elección. Bien. Yo en ese entonces todavía tenía carro. El bordillo iba a suponer una caída de unos 8 cm, que seguramente haría daño a las llantas con el tiempo. No hay problema, dijeron. Si nos das... $70, le hacemos una bajada en el bordillo para que pase el carro. Fue esa pequeña pausa antes de la cifra de $70 la que me altertó de que improvisaban, de que no me estaban precisamente citando un estatuto municipal. Posteriormente me enteré de que teóricamente tienen que practicar esa bajada siempre que se pida, sin costo. Pero ¿qué hacer, si ellos tienen el poder? Pagamos los $70, igual que cuando hubo el robo y vino la PJ y tuvimos que pagarles "la gasolina". ¿Cuál es la solución a esto? Muy sencillo: que todos esos servicios sean prestados por entidades privadas en una situación de competencia. De esa manera, la empresa que pide coimas pierde clientes, porque otros para ganar clientes no lo hacen, y hay pluralidad de oferta.
Lo que quiere Correa, en cambio, es que no tengamos la posibilidad de elegir nada. Ni siquiera (de momento) la de elegir ir a jugar en un casino, a ver los toros, a asegurarnos con otra entidad que no sea la corrupta IESS, a comprar cerveza los domingos, a ver a Walter Mercado en la tele... la lista se extenderá a voluntad según capricho presidencial, déjenlo ir. Detrás de todo esto, el convencimiento de que ellos, nuestros "gobernantes", lo saben todo acerca de lo que "necesitamos". Somos demasiado brutos para decidir nada importante por nosotros mismos. Pero si eso quiere, entonces ya no nos hable de corrupción, porque en la medida en que engrosas y empoderas al Estado, fomentas la corrupción: las dos cosas van de la mano.
Otro mundo es posible, yo lo vi. A mi edad, con mi enfermedad, ya no voy a poder hacer nada para luchar contra esta corriente colectivista y antihumana que arrasa donde sea. Espero que otros sí lo hagan: lo que está en juego es la misma civilización.
PD EL audio de la entrevista (o de otra en la misma línea), acá.
1) El enriquecimiento privado no justificado es delito en otros países. No sé si entendí bien, pero creo que mencionó dos países, uno de los cuales era Bolivia. (El otro, si es que hubo otro, no lo conseguí captar.)
2) Si el enriquecimiento no justificado ya es delito en los funcionarios públicos, ¿por qué no puede serlo para las demás personas? La corrupción no solamente atañe a los funcionarios del Estado.
3) Dio el ejemplo de un narcotraficante, que "todo el mundo sabe" que trafica con drogas, pero donde resulta difícil probar tal hecho. En cambio, si el tipo tiene $30.000 en la cuenta y sólo gana $200 (¿o eran $2.000?) mensuales, es "evidente" que esa plata tiene que venir de "algo ilícito".
4) Al ejemplo sugerido por el entrevistador (un tipo supino a más no poder), de una persona cuya casa hubiera ganado en plusvalía con el tiempo, a Correa le salió la vena teatral: con los aspavientos de rigor: "pero ¿cómo puede alguien seriamente pensar que vamos a acusar de enriquecimiento no justificado a alguien que tiene una casa que aumente en plusvalía? ¿A quién se le ocurriría semejante barbaridad? ¡Por favor!" excétera.
5) Si uno ha ganado honradamente su dinero, siempre podrá justificarlo. Ciudadanos, no se dejen engañar. ¿No tienen nada que ocultar? Entonces no tienen nada que temer. Lo cual repitió un par de veces, con cierto énfasis.
Las respuestas más obvias:
1) Lo que se haga o se deje de hacer en otros países no tiene nada que ver. Es bien curioso cómo esa gente se llena la boca de "soberanía", y sin embargo cuando carecen de otros argumentos siempre terminan lloriqueando "¡pero eso también existe en paises respetables, como EEUU o Alemania!" No existe un
país perfecto que yo sepa, por tanto, por muchos que sean los países que tengan este tipo de ley, podrían fácilmente estar todos equivocados, y sujetos a las mismas críticas y denuncias que corren en el caso que nos ocupa. Es un argumento de lo más patético. De todos modos, no me consta que esto del Delito de Enriquecimiento No Justificado exista en ningún país que no tenga el mismo sistema protofascista que tenemos acá. Mentar Bolivia (patria de los pollos mecos y de las batallas contra el Imperio Romano) en cualquier discusión sobre sistemas legales es realmente penoso. Por lo menos hable de países que no tengan gobiernos del mismo nefasto signo ideológico que éste, y tal vez escucharíamos.
2) Los funcionarios públicos son pagados con el erario público. El público tiene un legítimo interés, por decir lo menos, en saber adónde va a parar su dinero. En cambio, nadie tiene un legítimo interés en lo que puede ganar o acumular una persona privada, porque el dinero se supone que no es sino de esa misma persona. Si no lo fuera, pues entonces habría que hacer valer las leyes ya existentes en contra del robo en sus diversas modalidades. En todo caso, habría primero que demostrar que el dinero no es suyo. Establecer cualquier equivalencia entre lo público y lo privado en estos casos es simple demagogia. Las reglas no son ni pueden ser las mismas.
3) Es fácil que una persona que gane $2.000 al mes pueda llegar, con el tiempo, a tener $30.000 en el banco: sólo hace falta que no tenga familia y que sea ahorrativo (y tal vez un poco tacaño). Pero esto no es el punto. Tampoco entraré en la cuestión de por qué el narcotráfico es penado por la ley: toda persona inteligente sabe que no debe ser así, pero la cuestión es que sí hay leyes contra el narcotráfico y por tanto, si alguien es narcotraficante y el Presidente tiene un acceso de moralismo que le induce a querer encarcelar a ese sujeto, pues lo mismo que con cualquier otro crimen penado por la ley, lo único que tiene que hacer es demostrarlo. ¡Pero eso muchas veces es difícil! balbucea el Presidente: ¡ellos se cuidan demasiado bien las espaldas! Bueno, pues bienvenido al mundo real, al mundo donde los demás vivimos, en que las cosas no son perfectas, a veces llueve sobre justos e injustos y a veces la más fea es votada Miss Universo. No tengo nada en contra del progreso, de intentar mejorar cosas mejorables, pero francamente, echar por la borda, por necedad y por capricho egoista, algo tan básico e imprescindible en todo sistema legal mínimamente vivible como la presunción de inocencia, algo que hasta sale en la Declaración Universal de Derechos Humanos (Art. 11) no es siquiera cojudez: es malicia y maldad extrema, porque significa socavar deliberadamente las bases de una sociedad civilizada y pacífica. Es llevar sus problemas personales al terreno público de un modo absolutamente desquiciado y despreciable:
¡No tiene sentido pedir a un acusado que demuestre su inocencia, so imbécil, si eso hace siglos que todo jurista lo sabe!
Por otra parte, fíjense en la increíble mezquindad de esa frasecita: "todo el mundo sabe". Es de las frases más odiosas que se pronuncian habitualmente por estos lares. Yo me harto de escuchar que "todo el mundo sabe" que el Alcalde de Tal Sitio "es ladrón". Si todo el mundo lo sabe, será que todo el mundo tiene pruebas (pues no se puede "saber" nada de lo que no se tiene pruebas). Y si todo el mundo tiene pruebas, pues que todo el mundo lleve a juicio a ese alcalde corrupto. Pero, curiosamente, todo el mundo no lo hace. ¿Será que todo el mundo, en vez de saber, simplemente supone? ¿Será también verdad que tal suposición tenga mucho que ver con la envidia y la maledicencia? ¿Será también verdad que decir todo el mundo es casi siempre una manera cobarde de evitar de decir yo?
¿Sabes lo último? Dicen que ha construido una piscina en su casa...
No doy crédito a lo que veo: un Presidente que valida el qu'en dira-t-on y lo lleva a estatus de antecedente legal. Un Presidente que utiliza el chisme como argumento y propone que sobre esa base actúe la justicia. Es para reir o llorar.
4) ¿A quién se le ocurriría semejante barbaridad? (la de llevar la interpretación de la ley propuesta a sus últimas consecuencias posibles) Pues a cualquiera que siga la conocida regla de buscar anticipadamente en cualquier proyecto de ley, no lo que resultaría de su aplicación sensata y humana, sino los posibles resultados de una aplicación outré, legalista, perversa, autoritaria, desproporcionada y antihumana, a sabiendas de que todas las leyes terminan siendo interpretadas de esa manera. Lo que hay que preguntar con cualquier proyecto es "si este proyecto fuera utilizado en contra mío por un monstruo perverso, qué es lo peor que podrían hacerme", a sabiendas, repito, de que será utilizado precisamente de esa manera. Cualquier otra cosa equivaldría a confiar en los gobernantes, que es prácticamente la definición de la cojudez.
Y resulta que, pese a los histrionismos del Mandatario, en ausencia de aclaraciones al respecto "enriquecimiento" puede significar que tu cuenta bancaria ha engrosado al son de unos centavitos, nomás, mientras que "no justificado" puede significar que no puedes justificarlo de esa manera precisa, con esos documentos inexistentes e imposibles de obtener que tu peor enemigo haya dispuesto a fin de poder tener la satisfacción de verte pudrir en la cárcel.
5) Si no tienes nada que esconder, no tienes nada que temer. Esta frase es puro fascismo. Sorprende el tener que lidiar con esto en pleno s. XXI. Seguramente volveré al tema otro día, estoy cansado, estoy harto de esto, de tanto odio destilado por los poros de ese individuo, y puede que por eso no me salga bien la demostración, no más de lo que me saldría ahora demostrar que la tierra es redonda.
Yo tengo un montón de cosas que prefiero esconder. Toda la vida he tenido cosas que esconder. Pero da la casualidad de que eso no es ni asunto del lector, ni de Correa, ni del Estado, ni de nadie, pues las cosas que prefiero esconder no son crímenes, no son cosas ilegales, sino simplemente personales: y en un Estado de Derecho, en que uno se presume inocente si no se demuestra lo contrario, estoy en mi derecho de ocultar todo lo que quiera. Ocultar cosas: eso se llama tener privacidad. Fíjense que en otros países, como EEUU, hay personas que hasta protestan cuando las desnudan (electrónicamente) y las morbosean (físicamente) en los aeropuertos (googléen TSA). Tierno ¿verdad? Hasta algo tan inocente e universal como un par de tetas o de cojones les parece de alguna manera a esa gente que es algo "personal", algo que el Estado, o sus legítimos y cachondísimos representantes, no tiene derecho a tocar. (Se ha dicho con elocuencia: si eres persona normal y haces eso, te vas a la cárcel: si eres empleado del Estado, te premian si lo haces más de 100 veces al día).
Ahora me dicen que si tengo algo que esconder, debería "temer". ¿Por qué, si en un Estado de Derecho sólo tendrían que temer los que realmente hayan cometido actos criminales? Porque tarde o temprano, alguna "autoridad" podría decidir investigar esas "cosas que prefiero esconder" para ver si de verdad entre todas ellas puede haber algo sabrosamente ilegal, o por lo menos vergonzoso. Pero para que eso pueda pasar, primero hay que destruir ciertos supuestos que - Correa lo sabe perfectamente - forman la base de lo que conocemos como civilización, e impiden que la malicia y el chisme nos destruyan a todos. Entre ellas, el derecho a la privacidad (corolario al derecho a la propiedad privada) y la presunción de inocencia. Y no hay mejor manera de destruir eso que decir que a partir de ahora, bastará la maledicencia de algún vecino para que el Estado pueda dar esa patada en la puerta a medianoche, arrastrarte de la cama a punta de metralleta, meterte en la cárcel (provisionalmente desde luego) mientras "investiga" la procedencia de tu "riqueza", de paso (según instrucciones de algún juez o político a quien no habrás caido simpático) "perdiendo" dos o tres papeles que tenías en tu velador para que, llegado el momento, no podrás demostrar siquiera que tu casa es tuya.
A estas alturas, y con esa fatídica frase ya pronunciada, ya no cabe duda: el correismo es un movimiento fascista. Y sus secuaces y sus apologistas seguirán diciendo: confíe en nosotros, si las cosas nunca llegarán a los extremos que "irresponsablemente" vaticina la Prensa Corrupta. Yo yo sigo diciendo: guíense por las barbas del vecino. Hace tiempo que Venezuela, por ejemplo, dejó de ser Estado de Derecho y se convirtíó en chismocracia, en el imperio del Vecino Envidioso Y Lenguaraz. Allí no se puede ya "tener" nada, si uno no es Del Partido, devoto de camisa roja, siervo genuflecto del Todopoderoso Estado. Y la enfermedad es universal. Hace tiempo recuerdo que me reía de que en este país se estableció un Ministerio de Cultura. La idea de que el Estado puede de alguna manera fomentar o administrar "cultura" es de lo más ridículo, por una serie de razones demasiado obvias: un Ministerio de Cultura es no solamente un sinsentido (¿"cultura" estatal?) sino una franca admisión de que hay un problema con la Cultura nacional: es algo que falta, que choca por su ausencia o su escasez o mala calidad, como que digamos Salud o Vivienda, algo que necesita ser "rectificada" mediante el conocido mecanismo sublime de emplear a un ejército de burócratas y orinar plata contra la pared. Pues bien: hasta el R. hUnDido ya tiene su Ministerio de Cultura. ¿Qué edad hace falta tener para reconocer tal hecho como una tragedia, un sarcasmo, una derrota? ¿Treinta, cuarenta, cincuenta? ¿El país de Shakespeare, reducido a tener Ministerio de Cultura, FFS? Ya hemos visto todo.
Fascismo significa que no existe el individuo, ni los derechos del individuo. El sí a esta consulta lo que hace es efectivamente dar al traste con los últimos derechos del individuo: a la propiedad privada, a la presunción de inocencia, al buen nombre, a la libertad de expresión, a no ser encarcelado eternamente sin proceso, hasta a la privacidad. El nuevo Mundo Feliz que se nos propone es colectivista: fascista o maoista según cómo lo mires. Un mundo en que los que sobreviven serán los arrastrados, los camaleones, los hipócritas, los aduladores, los Arellano Raffo a fin de cuentas. Si en un Estado de Derecho ideal (idealizado) no existe el crimen sin víctimas, acá será crimen todo lo que disguste a la todopoderosa chusma hipnotizada. Si tu casa, comprada por $18.000, la mejoras mediante una pequeña herencia, y resulta que al vecino de enfrente le parece sospechosamente bonita, eres desde ese momento criminal, sí, y sólo dejarás de serlo si consigues reunir los papeles que "justifiquen" la procedencia de esa herencia... pero ojo si tu vecino es Del Partido, porque esos papeles luego se podrán "perder", o no resultarán ser del todo suficientes. No se puede insistir demasiado en eso. No están diciendo que un enriquecimiento sospechoso pueda ser indicio de alguna ilegalidad, la que luego tendrá que ser investigada. Están diciendo que, a menos que consigas satisfacer los caprichos del funcionario de turno respecto a su procedencia, tu misma riqueza constituye un crimen, y su procedencia real no tiene nada que ver con esa criminalidad. Una persona que haya recibido una herencia pero que no tenga todos los papeles que lo demuestren es tan criminal como el narcotraficante o el ladrón callejero, y encarcelarlo no sería una injusticia, pues lo que le acusa y le condena no es ningún agraviado, ninguna víctima, sino su misma cuenta bancaria. Por defecto, tener algo es ser criminal. Así funciona tanto el comunismo como el fascismo. Eso es lo que hay.
Otro mundo es posible. Yo lo vi. Es curioso que Correa se excusa hablando de corrupción: "la corrupción no sólo existe en el sector público, hay que perseguirla donde sea". A ver. Corrupción significa que hay un tipo delante tuyo a quien tienes que coimar para que preste un servicio que ya pagaste. Ejemplo: hace un par de años o así vinieron unos tipos del Municipio de Durán, que anunciaron que aunque no tenemos calles asfaltadas en nuestro sector, ni las tendremos, nos iban a hacer el favor de colocar un bordillo peatonal de cemento. Bien. No queríamos tal bordillo, pero al parecer no había elección. Bien. Yo en ese entonces todavía tenía carro. El bordillo iba a suponer una caída de unos 8 cm, que seguramente haría daño a las llantas con el tiempo. No hay problema, dijeron. Si nos das... $70, le hacemos una bajada en el bordillo para que pase el carro. Fue esa pequeña pausa antes de la cifra de $70 la que me altertó de que improvisaban, de que no me estaban precisamente citando un estatuto municipal. Posteriormente me enteré de que teóricamente tienen que practicar esa bajada siempre que se pida, sin costo. Pero ¿qué hacer, si ellos tienen el poder? Pagamos los $70, igual que cuando hubo el robo y vino la PJ y tuvimos que pagarles "la gasolina". ¿Cuál es la solución a esto? Muy sencillo: que todos esos servicios sean prestados por entidades privadas en una situación de competencia. De esa manera, la empresa que pide coimas pierde clientes, porque otros para ganar clientes no lo hacen, y hay pluralidad de oferta.
Lo que quiere Correa, en cambio, es que no tengamos la posibilidad de elegir nada. Ni siquiera (de momento) la de elegir ir a jugar en un casino, a ver los toros, a asegurarnos con otra entidad que no sea la corrupta IESS, a comprar cerveza los domingos, a ver a Walter Mercado en la tele... la lista se extenderá a voluntad según capricho presidencial, déjenlo ir. Detrás de todo esto, el convencimiento de que ellos, nuestros "gobernantes", lo saben todo acerca de lo que "necesitamos". Somos demasiado brutos para decidir nada importante por nosotros mismos. Pero si eso quiere, entonces ya no nos hable de corrupción, porque en la medida en que engrosas y empoderas al Estado, fomentas la corrupción: las dos cosas van de la mano.
Otro mundo es posible, yo lo vi. A mi edad, con mi enfermedad, ya no voy a poder hacer nada para luchar contra esta corriente colectivista y antihumana que arrasa donde sea. Espero que otros sí lo hagan: lo que está en juego es la misma civilización.
PD EL audio de la entrevista (o de otra en la misma línea), acá.
Quiere q le diga algo estimado? leer su columna me anima todos los dias, al saber que no estoy solo yo en este mundo lleno de zoquetes embobados por una sonrisa estupida y unos ojos verdes... Siga adelante!
ReplyDeleteTotalmente de acuerdo. Y una cosa más.... con un SI a esta consulta tienes que rezar para que el mundo te quiera y no tengas enemigos (no tienen que ser "políticos"): si tienes problemas de cachos, deuda con el amigo del primo, rivalidades con el vecino, o cualquier problema de TU VIDA PRIVADA, tu enemigo (cualquier civil) hará lo imposible por evidenciar algo "raro" en tu cuenta bancaria, en tus ingresos, o en la manera de manejar tu negocio (están todos tus empleados enrolados? pagas utilidades? y décimo tercero?), etc... hasta verte PODRIR en la cárcel sin necesidad de pagarle a un abogado. Esto no tiene ni pies ni cabeza...
ReplyDeleteMi querido Endivio:
ReplyDeleteComo siempre das certeramente en el clavo.
Un abrazo desde Ambato.
Estimado Juan Sebastián:
ReplyDeleteCoincidimos en eso de esperar un nuevo amanecer brillante y atípicamente manso que nos traiga la noticia de la muerte de Correa, ojalá algun rato se muerda la lengua el infeliz para que se muera envenenado..... aunque también sería genial un titular tipo "Extra" que diga algo así "Le dieron belga hasta la muerte" explicando luego que el famoso chef de Carondelet es el culpable de que Rafico haya muerto atravezado.... o algo así.... que Tutatis nos oiga.
Saludos.
Conste que a nadie le deseo la muerte.
ReplyDeleteLo que sí (digamos que por malicia) le deseo a Correa es que algún día le toque vivir la experiencia de ser un ciudadano ecuatoriano como cualquiera otro, sin avión, sin privilegios y sin empleo, en ese infierno de país que él mismo habrá ayudado a crear, dentro de unos quince años. No sucederá (todos sabemos que su vejez la pasará dictando clases en alguna universidad gringa, siguiendo la pauta de todo ex presidente fracasado que se respete) pero sería de una justicia exquisita.
"el pais de shakespeare reducido a tener ministerio de cultura"
ReplyDeleteNo que el patriotismo es el refugio de los bellacos? Tú mismo te contradices. Y han de necesitar ministerio de cultura para aculturizar a las hordas de barbaros llegados de musulmania y africa o para aculturizar a los ingleses en la incultura de dichos barbaros, llegados según los muy progresistas miembros del gobierno para "enriquecer culturalmente" a Gran Bretaña.