Los libros más peligrosos

... son los que uno no lee.

En serio. Cuando yo era joven, se hablaba bastante de un tal Carlos Marx, entrañablemente hirsuto autor de un panfleto llamado El Capital. Como sea que los tres tomos de dicha obra lucían cierto espesor, tanto físico como estilístico, y dado el hecho trascendental de que el paisaje existencial de los jóvenes está compuesto mayormente por un inmenso y boschiano bombeo de afiebrados potos, que no concede mucho espacio para la sosegada lectura, pues evidentemente pocos por no decir inexistentes eran los que realmente se habían atrevido a sostener en la mano alguno de esos tomos, por no decir recorrer sus páginas en busca de datos de primerísima fuente sobre su contenido. De tal modo que empezó a crecer el rumor de que en esas desabridas páginas y en esa sibilina argumentación se encontraba una "filosofía" a prueba de misiles tanto kantianos como hegelianos como wittgensteinianos, un enorme y espléndido edificio de pensamiento puro y avanzado, al cual se le daba el nombre de "materialismo dialéctico", filosofía que entre otras cosas demostraba la necesidad de recorrer con frecuencia el camino de Hyde Park hasta Whitehall, sosteniendo pancartas y gritando consignas en contra de una tal Maggie, inspiradora de la canción de Dylan, entre paradas estratégicas en diversos pubs. Al son del materialismo dialéctico de Marx se denunciaba yerros y traiciones, se vendía periódicos subvencionados por oscuros dictadores libios, se infiltraba partidos, se financiaba terroristas, se invadían países, y sobre todo, se consumían inmensos e incontables galones de cerveza.

Hasta que, un día, a alguien se le ocurrió leerse la obra.

Resultado 1: "The term [dialectical materialism] was not used by Marx in any of his works."

Resultado 2: Marx fue un locuaz y pertinaz expositor de una desacreditada teoría derivada del economista Ricardo, que la parió un domingo por la tarde después de haber vaciado una botella de oporto un tantico mal escanciado.

Vaya chasco. Que ni los Protocolos de Sion, vamos.

Pero no quería hablar de eso. La cuestión es que últimamente he estado pasando por una auténtica via crucis emocional y anímica por culpa de un libro titulado Arcoiris Matemáticas 7, publicado por el editorial Santillana. En apariencia es un simple curso de mátematicas escolar, bastante popular en algunos países de habla hispana, pero yo sé, aunque no lo he leído, que ese libro contiene una serie de ataques personales contra mí, basados en puras mentiras: por ejemplo, afirma que yo entre los años 1995 y 1998 regularmente consumía más de 7 botellas de cerveza diarias, y además asevera que unos investigadores en el año 2002 encontraron skid marks en unos calzones que habían sido usados por mí, si bien no de manera exclusiva. Peor, el libro afirma que soy "un viejo chiro y maloliente con problemas sociales que se pasa gran parte de su tiempo libre lanzando furibundas denuncias a columnistas de un diario ecuatoriano a través de un blog que apenas nadie lee", imputación que obviamente no tiene nada que ver con la realidad. Todo ello ha contribuido a este malestar y esta tristeza que ahora me consumen, tanto, que hay días que ni siquiera me da ganas de sacar a pasear a mi salamanquesa amaestrada, Heriberto.

Y si me ven algún día riendo y con apariencia feliz, recuérdese la canción de Smokey Robinson. Con la tristeza interior, invisible pero no por ello menos desoladora, de un Dañado Moral no se juega, señores.

Por lo que, lógicamente, he interpuesto una demanda por daños morales y perjuicio anímico y social contra el Editorial Santillana. Cuando se trataba de calcular la suma que me deben bajo dichas rúbricas, he intentado ser lo más objetivo posible al acercarme al valor económico real de las múltiples angustias y congojas que dicho libro me ha causado. He aquí unos cuantos ejemplos:

12/01/11: una vieja en el supermercado "Mi Comisariato" me dirigió una sonrisa que se me antojó burlona. Estoy seguro que habrá leído ese libro y que la sonrisa fue por eso. Valor aproximado de la confusión que sentí en aquel momento: US$12.67.

23/01/11: Para evitar que otros investigadores consigan hacerse con muestras de mi ropa interior usada, decidí proteger el patio de lavandería con alambre espina. Valor del alambre: US$20.50. Mano de obra: US$32.70 (sin IVA). Valor del corte en el pulgar y de la sangre perdida bajo la llave de la cocina: US$3.79.

07/02/11: Una mujer embarazada que llevaba dos fundas de compras se negó a cederme el asiento amarillo en la Metróvía, a pesar de mi edad y mi evidente cansancio. Estoy seguro que es porque leyó ese libro de matemáticas de Santillana. Valor de la fatiga adicional que implicó el tener que quedarme de pie durante dos paradas: US$0.42.

Bueno, no les canso con el resto de la lista, la cuestión es que sumándolo todo resulta que da, por casualidad, la cifra exacta y redonda de US$10.000.000.

Eso me hizo recordar algo. Si no me equivoco, una cantidad parecida es la que pide el actual Presidente de la República por un caso asombrosamente similar al mío. Unos tipos escriben un libro lleno de denuncias y difamaciones infundadas, y luego cuando uno los reta a probar algo de lo que han dicho, ellos adoptan la postura cobarde de sugerirte que primero leas el libro para enterarte bien del contenido: es decir, tienen la desfachatez de querer imponer sus versiones de lo que el libro dice, versiones que seguramente ellos como autores han tenido cuidado de sostener dentro del propio texto. Es decir, son tan cobardes que cuando publican el libro eliminan con anterioridad todas las cosas que podrían servir de base para tu denuncia. Pero afortunadamente vivimos en un Estado de Derecho, donde los jueces sabrán ver más allá del contenido del texto, y entenderán que lo que está escrito es lo de menos, pues lo importante es lo que uno imagina que está escrito, sobre todo si la imaginación es la de todo un Presidente de la República. Repito: con el Perjuicio Moral de una persona inocente no se juega, y si se quiere una demostración del daño que esos libros hacen, no hay que mirar más allá del hecho de que ahora hay en el país por lo menos un centenar de personas que, sin ser siquiera asalariados de la Prensa Corrupta ni seguidores de Lucio, consideran que Correa no es el mejor presidente que jamás hubo en la historia ecuatoriana. Si esa falta de respeto no constituye daño moral, ¿qué será entonces?

Por todo ello le deseo suerte al Presidente en la consecución de su demanda, y mi más sincero pesar por ese infierno que debe de estar pasando por culpa de ese libro que, con todo derecho, el insiste en que jamás leerá.

Comments

  1. Sólo una observación, al parecer la noticia en la que RC afirma que no va a leer el libro es del 27 de Agosto del 2010 mientras que la noticia de la demanda es del 27 de marzo del 2011. Es decir que tuvo más de medio año para cambiar de opinión, leerlo y sentir...

    “una gran humillación, grave aflicción social y moral y desprestigio"

    Pues eso. Por supuesto que eso no hace más válida a su demanda, ni cambia el hecho de que sin haberlo leído ya mantenía que los autores eran unos payasitos y que sólo buscaban notoriedad política, y que era una infamia y una arremetida de la prensa... pero me parece importante mencionar que no necesariamente está exigiendo

    10 MILLONES DE DÓLARES

    por un libro que no ha leído. Puede que ya lo haya hecho y de ahí su "gran sufrimiento, angustia y dolor”.

    Pobrecito, esperemos que con la platita alivie su dolor y mejore su prestigio.

    ReplyDelete

Post a Comment

Popular posts from this blog

Odio

Relaciones diplomáticas

The OK Salvadoran