El decimosexto sentido

Desde niño uno sabe que lo de los cinco sentidos es mentira: basta con haber sentido hambre alguna vez. Y para pensar que el tacto es un único sentido, hay que esquivarse de medio año de clases de biología, y además, no haber escuchado nunca la pregunta ¿Qué te parece este vestido?. Yo ya perdí la cuenta de los sentidos que pululan entre los seres humanos. Algunos tendré, otros aparentemente me han faltado desde siempre. Pero mi pregunta es sencilla: a la persona que se niega a subir en un avión, como Dustin Hoffman en Rain Man, ¿le falta o le sobra sentido? ¿Le faltan o le sobran sentidos?

O bien, olvidémonos de los aviones. Voy al cine, saco el carro (se trata de un yo imaginario, que tiene carro y que va al cine). El primo Raimondo se niega a subir. "Cada año mueren 20 (ó 194, o 31,432, ó 523 millones de) personas en la carretera. Los carros son demasiado peligrosos," dice. Inspirado, decido organizar un espectáculo de circo. Por nomás 50 centavos: ¡ven a ver al Pusilánime! ¡Esa patética persona, ese remedo de ser humano que no se atreve ni a subir en un carro ni a viajar a 70kph!

De cada diez mil personas que acuden al espectáculo, uno se matará por el camino, probablemente en un bus de la línea Reina Del Camino Al Cementerio. Tal vez Raimondo, dentro de su jaula, tiene razón y todo.

Ser prudente es no salir nunca de casa. Así uno salva su vida: pero ¿qué vida? ¿Realmente vale la pena tanta precaución por preservar un triste cautiverio rodeado de macizas barras de estadística pura? Fuimos hechos para arriesgarnos y para, en cierta proporción, fracasar. Soy uno de los fracasados, y aun así, puedo dar fe de que vale la pena haberlo intentado, todo lo que intenté. Por el camino al cementerio hay mucho espectáculo que hace dar brincos el corazón.

Así está sucediendo con el gran chou del calentamiento global, o enfríamiento, o "cambio climático", o lo que fuese con tal de hacerse sentir importantes a los políticos. Duró lo suyo, como el pantalón acampanado o el cuello de camisa mariposa allá en los setenta. Ahora ya chirría: el año que viene solamente unos cuantos nostálgicos recordarán que alguna vez, hubo bastante loco iluminado dispuesto a hacer política con los inciertos promedios mundiales de temperatura. Y eso porque ya está descubriendo el electorado que seguir con esas manías sale demasiado caro, y que si se trata de vivir encarcelado, mejor construyo mi propia cárcel, en lugar de aceptar una hecha a la medida de otros. Tu trozo del planeta es el que rodea, hasta una distancia de medio metro, tus rodillas: alternativamente, el que te compraste. Con ése, si quieres, juega a jardinero salvaplanetas. Nosotros ya nos hartamos de eso.

Y sin embargo, a Raimondo le doy la razón en esto: que cada día uno se levanta y a los pocos minutos, la especie humana comete otra que te deja perplejo.

Comments

Popular posts from this blog

Odio

Relaciones diplomáticas

The OK Salvadoran