Change We Can Believe In
PREGUNTA: ¿Cuántos aliancistas hacen falta para cambiar un foco de luz?
RESPUESTA: Como mínimo, cinco mil setecientos veinticinco. Uno para hacerse cargo del gobierno, pues sin un nuevo gobierno no es posible cambiar nada. Cincuenta para construir un nuevo edificio donde el tema del cambio del foco puede ser discutido. Ciento treinta para ocupar nuevos cargos en la asamblea de Ciudadanos Por El Cambio del Foco, y para aprobar un documento que detalle cómo tendrá que usarse el nuevo foco, es decir, qué días, a partir de qué horas, quién tendrá derecho a encenderlo, bajo cuáles circunstancias se podrá volver a cambiar, etcétera. Cien para organizar el referéndum sobre dicho documento, y cien más para escrutarlo. Doscientos para ocupar cargos en el nuevo y ampliado Comité Ciudadano por el Cambio del Foco, dos para pilotear el nuevo avión que se tendrá que comprar para asegurar la comunicación rápida y eficaz entre los diferentes componentes de la Lucha por el Cambio del Foco. Tres mil policías para asegurarse de que las carreteras queden despejadas el día del Cambio del Foco, sin elementos perturbadores y violentos. Cuarenta para diseñar y colocar la publicidad a favor del Cambio del Foco que será necesario emitir en todos los canales veinte veces al día, para convencer al país entero de que el foco realmente tiene que ser cambiado (usando el argumento de que como ya hace rato que no ilumina, la única alternativa es una Larga Noche Neoliberal, con velas). Veinte más para diseñar la publicidad adjunta, acerca de las bondades de los Focos AhorraLuz. Diez para identificar y contactar con un proveedor de focos ahorrativos que no sea extranjero. Uno para contratar a dedo una empresa con experiencia en cambios de focos. Diez abogados para argumentar que el contratista no hizo bien su trabajo, pues demoró unos segundos más de lo estipulado en encontrar una silla para subirse encima. Dos mil miembros de las Fuerzas Armadas para sustituir al contratista en la ejecución de su tarea, incluidos dos (por lo menos) con experiencia y una trayectoria públicamente comprobable en el asunto de cambiar focos. Once para llevar a cabo el proceso técnico del cambio del foco. Treinta para comprobar, reiteradamente, que el nuevo foco apenas emite luz, tal vez por un defecto de fabricación, o más probablemente como consecuencia de la crisis mundial energética. Veinte para diseñar nuevos anuncios publicitarios que justifiquen la falta de luz y echen la culpa a la crisis y a la “oposición”. A continuación, se organizarán elecciones primarias para determinar quiénes llegarán a formar parte del Comité definitivo, encargado de la enorme y vital tarea de cerciorarse del número y tipo de focos que cada casa tiene, con vistas a implementar una política de ahorro de luz general, para que ningún foco en toda la República brille más fuerte que el que se acaba de cambiar.
RESPUESTA: Como mínimo, cinco mil setecientos veinticinco. Uno para hacerse cargo del gobierno, pues sin un nuevo gobierno no es posible cambiar nada. Cincuenta para construir un nuevo edificio donde el tema del cambio del foco puede ser discutido. Ciento treinta para ocupar nuevos cargos en la asamblea de Ciudadanos Por El Cambio del Foco, y para aprobar un documento que detalle cómo tendrá que usarse el nuevo foco, es decir, qué días, a partir de qué horas, quién tendrá derecho a encenderlo, bajo cuáles circunstancias se podrá volver a cambiar, etcétera. Cien para organizar el referéndum sobre dicho documento, y cien más para escrutarlo. Doscientos para ocupar cargos en el nuevo y ampliado Comité Ciudadano por el Cambio del Foco, dos para pilotear el nuevo avión que se tendrá que comprar para asegurar la comunicación rápida y eficaz entre los diferentes componentes de la Lucha por el Cambio del Foco. Tres mil policías para asegurarse de que las carreteras queden despejadas el día del Cambio del Foco, sin elementos perturbadores y violentos. Cuarenta para diseñar y colocar la publicidad a favor del Cambio del Foco que será necesario emitir en todos los canales veinte veces al día, para convencer al país entero de que el foco realmente tiene que ser cambiado (usando el argumento de que como ya hace rato que no ilumina, la única alternativa es una Larga Noche Neoliberal, con velas). Veinte más para diseñar la publicidad adjunta, acerca de las bondades de los Focos AhorraLuz. Diez para identificar y contactar con un proveedor de focos ahorrativos que no sea extranjero. Uno para contratar a dedo una empresa con experiencia en cambios de focos. Diez abogados para argumentar que el contratista no hizo bien su trabajo, pues demoró unos segundos más de lo estipulado en encontrar una silla para subirse encima. Dos mil miembros de las Fuerzas Armadas para sustituir al contratista en la ejecución de su tarea, incluidos dos (por lo menos) con experiencia y una trayectoria públicamente comprobable en el asunto de cambiar focos. Once para llevar a cabo el proceso técnico del cambio del foco. Treinta para comprobar, reiteradamente, que el nuevo foco apenas emite luz, tal vez por un defecto de fabricación, o más probablemente como consecuencia de la crisis mundial energética. Veinte para diseñar nuevos anuncios publicitarios que justifiquen la falta de luz y echen la culpa a la crisis y a la “oposición”. A continuación, se organizarán elecciones primarias para determinar quiénes llegarán a formar parte del Comité definitivo, encargado de la enorme y vital tarea de cerciorarse del número y tipo de focos que cada casa tiene, con vistas a implementar una política de ahorro de luz general, para que ningún foco en toda la República brille más fuerte que el que se acaba de cambiar.
Verdaderamente exquisito. Una sublimación de la infinita estupidez que embarga al socialismo del siglo XXI y su obsoleta, obesa y torpe burocracia.
ReplyDelete