Same as it ever was

El otro día se me casó un cuñado que tengo, de nombre Usedónimo (puedes llamarlo Sedo). Preciso: ya estaba casado (a decir improvisado suyo) por lo civil, le faltaba "por la iglesia". La iglesia en cuestión la tenía al lado de casa, precisamente, allá en el barrio de la Perimetral donde vive, creo que se llama Fortín, barrio de mucho lodo y de dramáticas cuestas rocosas donde por un instante creí que se iba a volcar el carro. En su caso, el casamiento refrito era un simple trámite para poder acceder a ser pastor evangélico - vieja ambición suya - en toda la regla. Ser pastor es interesante por lo que permite a uno ganarse harta plata (mediante el sistema de diezmos) sin hacer prácticamente nada. En una sola ceremonia se iba a arreglar el matrimonio y la ordenación. Yo estuve simplemente de relleno, de familiar.

El cuñado en cuestión, a pesar de que su religión le impide estar de buenas migas con un Presidente dizque comunista, siempre me ha recordado a Correa por su discurso enérgico plagado de sonrisillas, por su dogmatismo a prueba de fisión nuclear, por su viveza criolla, y últimamente por la tendencia expansionista de su barriga. Sin embargo, me faltaba por ver su desempeño en ese ámbito especial que era el de la iglesia evangélica. Ahora, como pastor aprendiz, le tocaba abrir la ceremonia, y hay que decir que lo hizo bastante bien, con esa notable facilidad de verbo que tiene; pero lo que más me llamó la atención fue esa muletilla algo irritante que demostró, desde la primera frase enunciada ante micrófono, de ir intercalando varias veces en una sola oración la palabra "amén", pronunciada con entonación interrogativa, es decir, como pidiendo confirmación por parte de los oyentes:

Buenas noches... ¿amén? (TODOS: Amén) ... Qué bueno ver tanta gente aquí - ¿amén? (TODOS: Amén) ... Hoy es un día especial, espero que lo vayamos a disfrutar, ¿amén? (TODOS: amén) Gracias al Nombre del Señor Jesucristo, ¿amén? (TODOS: Amén)

Y así sucesivamente, durante unos cinco o diez minutos. No sé si habrá un manual del perfecto pastor evangélico latinoamericano, pero si así fuera, me imagino que este tipo de preámbulo amenizado figuraría en la parte donde explica cómo hacer un rápido análisis preliminar de la composición de la congregación, para saber de dónde procederán los donativos y las ofrendas, dónde podemos intentar alguna milagrosa conversión o curación, dónde puede haber resistencia sicológica, etcétera. Pues evidentemente, no todo el mundo se molestará en contestar a todos los amenes, ni lo harán todos con el mismo grado de entusiasmo. En mi caso, al principio me quedé dudando si valdría la pena pronunciar algún amén, simplemente por quedar bien, pero cuando me di cuenta de tantos amenes que había que decir, me felicité por el instinto de cerrarme el pico que me había socorrido en esa ocasión. Al fin y al cabo, si empiezas con eso de los amenes automáticos no sabes al final ante cuáles absurdas proposiciones estarás asintiendo apenas sin darte cuenta.

("Y así, según el Libro de Daniel el Fin del Mundo será el jueves que viene, ¿amén?, con lo que no vale la pena tener plata para más allá de esa fecha, ¿amén? por lo que cada uno de nosotros hará un cheque para depositar todos sus fondos en la cuenta número 087501221 del Banco del Pacífico, ¿amén? y le donará su carro al servicio del Nombre de Jesús, ¿amén? previa matrícula del mismo amén del pago anticipado del SOAT, ¿amén?...")

Así que me quedé con la boca cosida, pero reproduciendo (con la misma vaga esperanza de "quedar bien") las posturas básicas de los demás, es decir parándome donde veía a la gente parada, y sentándome donde veía sentados a los demás. En una iglesia católica hay una tercera opción, la de arrodillarse, pero aquí al parecer la gente no se arrodillaba, con excepción de un hombre asceta con cara de santo del Greco que se colocó, mudo, en la parte de delante de la iglesia, de rodillas, con los brazos extendidos, como si de alguna penitencia se tratara, pero de cara al público, como si la penitencia fuera importante que se viera bien, en toda su vistosa espantapajarosidad. De hecho, empecé a darme cuenta de que en esa iglesia había una jerarquía en donde los "santos varones" (siempre varones) que en número eran tres, y tres serán su número, y su número no será cuatro, ni tampoco dos, sino tres, eran los que se colocaban en la parte de delante, y el resto frente a ellos, de una manera intencionadamente enfrentada que me recordaba ese Colegio donde antes trabajaba, el de los Ornitorrincos del Saber, donde en los eventos formales siempre había una mesa de "Autoridades", es decir Rectora, Vicerrectora, Coordinadora del BO, Archibigotudito de Sociales, y Lic. Grasoso Lameculos, junto con alguna Autoridad De Relleno: todos ellos tan marcianizados que era bastante normal ver aquella mesa flotando en el aire, a unos metros del suelo, apuntando ligeramente hacia abajo como un platillo volante a punto de disparar, y que esa mesa, o una mutación miniaturizada de la misma, le siguiera a uno un peu partout a la hora del recreo, de modo levemente malévolo, con esas Autoridades manejando los controles y disparando de vez en cuando un Himno Nacional en falsete, un Resultado de Torneo, un Recordatorio sobre el Uso Correcto del Uniforme, etcétera, a bocajarro y con saña de avispas trasnochadas.

Claro que en medio de aquella anarquía pictórica de lodo, de iguanas, de sol, de violencias, de personajes de películas cómicas, y de eternas y seculares tristezas, era fácil perder de vista a esas diminutas Autoridades, entre las frondosidades de un árbol, por ejemplo.

Pero volviendo al tema (y abreviando, es de noche), resulta que Dios, quien se supone que habla por la boca de esas reverendas Autoridades, todavía sigue bravo con el Darwin, cosa que me sorprendió, quiero decir que Kansas es mucho Kansas pero en el gran mundo que queda fuera de EEUU uno pensaba que Dios y Darwin habrían enterrado el hacha hace tiempo y habrían ido a tomarse una cerveza juntos, como viejos amigos, pues resulta que no. Todavía a Dios se le da por ensayar bromas malévolas sobre la evolución, tipo:

“Algunos dicen que el Hombre es descendiente del Mono. Del Mono, imaginen ustedes lo que seríamos de feos si así fuera…”

Confieso que en ese momento puse cara de limón, pues aquellas personas a las que iba dirigida semejante diatriba no éramos precisamente las más indicadas para ese tipo de broma, ya que en mi caso soy la viva representación de lo que sería una descendencia simia en poquísimas generaciones, como ya apunté antes: a mi cuñado le hubiera ido mejor buscar alguna cara angelical entre la congregación antes de soltar este tipo de comentario, por lo menos si lo que buscaba era un argumento convincente en contra del darwinismo. Pero si fracasó aquí el recurso retórico, no hizo más que marcar la pauta de lo que sería todo el discurso posterior, tanto de mi cuñado como de aquel Pastor Cualificado que le siguió: a lo largo de aquella ceremonia hubo dos o tres intentos de desacreditar el darwinismo, hubo un ataque frontal contra “la filosofía”, fruto de una aparente corriente anti intelectual en aquella religión o secta, hubo diversos entremeses dialécticos en donde parecía ser cuestión de polemizar contra herejías del siglo IV, pero la nota constante en todo ello era una chapucería argumental que parecía en gran parte fruto de la improvisación, o de la inexperiencia, o de una crónica falta de retroalimentación. Por ejemplo, el Pastor Cualificado se entusiasmó tanto con su tema preferido, a saber, el peligro del saber, que en un momento de su peroración se le salió:

“en las universidades enseñan ciencias… útiles, ésas son del agrado de Dios, se puede estudiar por ejemplo ciencias agrícolas, no hay nada en contra. Pero la filosofía, la Biblia lo dice claramente, la filosofía es algo terrenal, animal, es una invención del Diablo.”

Yo no soy estudioso bíblico, pero estoy bastante seguro que la Biblia no dice tal cosa. En un entorno evangélico, citar la Biblia sin poder dar capítulo y verso es exponerse a una humillación mortal, caso de no poder justificar la fuente. Si esos “pastores” lo hacen, es porque ya se acostumbraron a no tener voces críticas dentro de su iglesia. De hecho, una especie de paranoia me hizo pensar en algún que otro momento que estos argumentos poco pulidos en contra de la “sabiduría humana”, de los “filósofos”, de los “científicos”, etcétera, eran inspirados por la afluencia de gente “de fuera” a esa ceremonia, yo entre ellos: en tal caso, según como lo miras es casi entrañable ver cómo la mera presencia de personas no evangélicas y con alguna apariencia de haber estudiado más allá del bachiller puede sacar a pasear argumentos como el siguiente:

“También hay quien dice que el infierno no existe, hermanos. Pues, hace poco me contaron que los rusos habían hecho un taladro y habían ido hacia el centro de la tierra, lo más profundo que hayan ido nunca los humanos, hasta donde no podían más con el calor. Pues allí, saben que escucharon, había voces que gritaban y decían “por favor, déjennos salir de aquí”. Así que hermanos, que hay un infierno, hasta los mismos científicos hoy lo reconocen.”

¿Qué se puede decir? Entrañable el grado de ingenuidad que permite creerse semejante broma, tan entrañable como la ubicación de la historia en “Rusia”, ese país al cual antaño se podía clavar cualquier narración fabulosa sin temor a contradicción, pues nadie sabía a ciencia cierta lo que pasaba detrás de aquella Cortina de Hierro. También me conmovió la candidez de la aseveración, por parte del mismo pastor, de que León Febres Cordero “desgraciadamente” se hallaba en el infierno, destino al cual le había hecho merecedor su afición al tabaco, sin posibilidad de apelar en este caso a la misericordia divina, por estar peleado también actualmente el Divino Señor con Philip Morris y Cía. El mismo destino que le espera a Alvarito Noboa, quien s­egún el pastor a alguien conocido de alguien conocido le despidió de su empleo por haber pedido $50 de anticipo, lo cual le convertía en demonio. En este punto uno empezaba a detectar cierto hilo conductor del discurso, pues si la gran maldad de Noboa estribaba en no ser generoso ante una petición de caridad, la de los científicos y los filósofos estaba en no ser igualmente generosos con su credulidad, exigiendo evidencias en lugar de asentir ante todo lo que se les dijera de parte del Señor. Total, para ser elegido de Dios hay que decir que sí a todo y a todos, y colorín colorao, o por lo menos así me parecía.

Debo confesar que durante todo esto estaba mirando fijamente el culo de una señora que estaba parada al otro lado del pasillo central. No era tal vez un culo de primera, diría que le sobraba como medio metro de anchura tal vez, pero era conveniente dejar ahí descansando la mirada, pues así evitaba que el orador de turno llegara a mirarme a los ojos y así entrar en desafíos tipo “¿amén, hermano?”, y además, considero que en todas aquellas ocasiones en que hay que quedarse mirando largo rato una sola cosa, la elección de un trasero femenino, si el entorno es tan amable como para proveer uno, demuestra asaz sabiduría y buen gusto. Sin embargo, en esta ocasión, no pude evitar de buscar mentalmente una posible relación causal entre el exagerado ensanchamiento de ese trasero (que venía enfundada en una falda de color castaño y de material grueso) y la exagerada mediocridad del sermón que estaba escuchando. La dueña de esas posaderas era de las que más amenes espetaban, y sus amenes eran bastante más enérgicos que la mayoría, así que se me ocurrió como hipótesis una posible relación lineal entre ancho de cadera y credulidad evangélica, o dicho de otra manera, entre culo y culto. Por eso, y no por otra razón, tuve que interrumpir mi estancia en la tercera fila de esa iglesia, y retraerme hacia el fondo de la sala, pues evidentemente solamente desde la puerta sería posible llevar a cabo las necesarias observaciones en pro o en contra de dicha teoría. El hecho de que a continuación, pude escaparme discretamente por aquella puerta sin llegar a ese punto en que, rutinariamente al parecer, el “culto” se enfoca en la acepción personal del Cristo como Señor y Salvador dentro del Corazón de cada uno, fue puramente casual.

En fin. No he terminado de destilar todas las interesantes lecciones que esta experiencia me proporcionó, pero considero evidente que en lo esencial lo que pasa en esas iglesias evangelistas es lo mismo que lo que pasa en cualquier entorno donde confluyan los afanes de protagonismo y poder, por un lado, y por otro, ese curiosísimo instinto de convertirse en oveja, sostener sandías imaginarias con las manos y tejer aureolas de amenes a lo largo de aburridísimas ceremonias, instinto que sospecho ser prototípicamente femenino, y que se puede observar tanto en las iglesias de ese tipo como en las charlas en torno a notorios belles-lettristes melenudos y desamparados y, por supuesto, en las cadenas sabatinas del actual Presidente ecuatoriano, cuya fuerza de convocatoria entre las féminas es casi tan notable como en su día fue la del ex mandatario británico Blair. Y por si no me creyera el hipotético lector neptuniano:

(de “El Telégrafo”, diario portavoz del oficialismo ecuatoriano, en su edición del viernes)

La rendición de cuentas semanal, salpicada de anécdotas y descripciones positivas de la gente, de la belleza paisajística admirada en diversos lugares, o de la sabrosa comida típica degustada en los mercados, constituye una interminable declaración de amor a la patria, a la que se la re-conoce desde cualquier localidad del país. Así, un nuevo mensaje de complementariedad entre la matria y la patria se transmite continuamente al pueblo desde la alta esfera pública.

Erika Sylva Charvet

Hay en este galimatías un sabor único, un sabor a escritora tan enamorada de su materia prima (el Presidente, a quien consigue evitar de nombrar unas cinco veces mediante el torpe recurso de pasivización repetida) como de su propia pretenciosidad, que aquí se manifiesta con ese hilarante “se la re-conoce”, prima lejana de tantos “re-creación” y “negar el ocio” que en el mundo han sido, y que, confieso, me arrancó una carcajada por sí solo, con independencia de aquella otra que me mereció la evocación tan surreal como freudiana de “bellezas paisajísticas admiradas” en el discurso del Presi. (Claro que si Correa alguna vez ha descrito un paisaje de manera coherente y evocadora, mi sombrero está listo para ser consumido.) Que en el mismo artículo, en su versión online, el destacado contenga, por descuido se supone, un petición de revisión de parte del editor, sería solamente la guinda del pastel humorístico:

Edite este texto “Se han eliminado los códigos denigratorios de “lo ecuatoriano” hechos por...”

Cuando el pastor oficiante indicó en su discurso el deseo de que su protegido, mi cuñado, se llenara “con el poder de la Palabra de Cristo”, de boca de éste salió un ruido extraordinario. Era como una risita, mezclado con una gárgara, con ribetes de esa carcajadita sofocada y excitada que mi hijo, de un año, emite cuando salen en la tele los muñecos extraterrestres bailarines de Porta. Ese ruido. Ya veo por qué.

Comments

  1. Los ataques pragmatistas a la filosofía para mí sí caben frente a ideotas que no son aplicables ni como paja mental... ¡cuando se supone que son para eso! Quiero decir, hay pajas y hay pajas.

    !?

    Por otro lado, eso que dicen acerca de que descendemos del mono es otro de sus lugares comunes. Lo que los científicios dicen es que tenemos un antepasado común con ellos. Otra cosa es que somos un suerte de primates que por más sapiens y todo arrastramos estructuras jerárquicas. Por eso es que hasta feministas progres como la Charvet necesitan un macho alfa en quien hallar orientación. (Me viene sorprendiendo la cantidad de taradas que comulgan con ese 'ismo' tan cretino y que no tienen empacho en babear por alguien como Correa).

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  2. Yo nunca consideré la filosofía como paja mental. Para mí es una etapa de la adolescencia que se ubica precisamente entre la religiosa (cuando tocas la guitarra) y la pornográfica (cuando tocas el órgano). Así por lo menos me pasó a mí. Pasé de Thomas a Kempis a Descartes a Mayfair (revista inglesa en la línea de Penthouse) en ese orden, en lo que considero una evolución mental perfectamente coherente. La filosofía es una herramienta para convencerse de que no te crecerán pelos en las palmas de las manos. Una vez convencido de eso, es algo desechable. Pero precisamente por ese poder de convicción, cae mal a los predicadores.

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  3. Tu cuñado fue bendecido con el don de lenguas, novamashpikachumashtumamash, amén. Me arrepiento de no haber ido al templo cuando el hermanito del trabajo quería llevarme para salvarme del satanismo, ha sido cague de risa .

    En Rusia existe el Kola Superdeep Borehole (parece título de película porno) sólo taladraron 15km de la corteza terrestre porque la temperatura llegó a 180C. Originó un hoax, Well to Hell, que ha circulado desde 1997. Será que el resto de la prédica de tu cuñado también está sustentada en hoaxes?

    No se supone que el hombre descienda del mono sino que hombre y mono tienen un antepasado común. Debió morir Jack Chick que no han sido actualizados los cómics donde sacan lo de el Hombre de Piltdown que usan para desacreditar el registro fósil.

    Esta página es buena, Talk Origins, para refutar a los creacionistas.

    No entiendo qué es la Matria. Sobre La rendición de cuentas semanal salpicada de anécdotas y descripciones positivas de la gente sólo alcancé a escuchar al presi decir que los comuneros que protestan contra la ley de minería son delincuentes terroristas tortura-polícias. Todo este tiempo pensé que la propaganda semanal y las anécdotas eran copias de Chávez, que cuenta en detalle sus ataques de diarrea.

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  4. A mi esas sectas me dan miedo. Verlas por youtube da risa, pero estar ahí metido ya no tanta jaja. Por mi casa hay una de esas y una vez me metí a ver como era y casi me linchan por diabólico jajajajja

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  5. La Matria... posiblemente un cruce entre "Mafia" y "Patria", en cuyo caso sería muy descriptivo del gobierno actual. Yo estoy con la idea de que una matria es un animal acuático parecido a una foca, pero en pequeño... creo que aquí se cuece otro post.

    Hay sectas y sectas. Yo me mezclé con una cuando tenía 13 años, se llamaban los Children of God, y recuerdo que (a) no les gustaba lavar platos, (b) te daban montones de hojas de profecías y cosas así que podías ir vendiendo a los tarados que encontrabas en la calle por cinco peniques cada hoja, suficiente para comprarte una cajetilla de Players No. 6. Su líder se llamaba Mo David y alguna de las chicas no estaban mal, aunque solían tener las piernas peludas.

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  6. Mullido y Confortable lugar de descanso para, como mínimo, miradas. La relación cadera/fervor no es directa, sino logarítmicamente, exponencial, aunque debo decir que llegado un punto de fatídica inflexión, la curva se torna mesetaria hasta un descenso precipitado "a lá" campana de Gauss.

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  7. Bien dicen que la religión es el opio del pueblo. Mentes simplonas son terreno fértil para la charlatanería maquillada con oropel teológico pontificado de esa manera. The subject changes, the participants and the methodology is the same... eso para comparar con lo que sucede con Correa y su revolución ciudadana.

    En cuanto al interés carnal y/o curiosidad científica que puede despertar un culo femenino mientras se intenta expíar culpas ajenas en templos prestados, o cuando la homilía se convierte en monserga cacofónica, simplemente es un acto de estricta higiene mental. El cerebro humano busca nichos mas placenteros, cuando letanías y orgías sacrosantas de palabras dadivosas e imposiciones dogmáticas, no pasan de ser meros vientos que se tiene que tolerar en una obligada reunión.

    Yo también leí el editorial de esa señora, cuya foto en el diario estatal pretende darle un aire de intelectual, sin reparar en lo estereotipada y vacía que resulta la pose. Una mujer en atuendos de ama de casa tiene mas credibilidad intelectual que la androgenizada postura de homo pensante que asume la geba editorialista. A la final, mas allá del adulo onanístico y la lírica del editorial, la señora esa, dio la impresión de haberse untado K-Y en el ojete de sus palabras, en espera de que un falo de felicitaciones se pose en sus escritos, o en su defecto, que la aspereza de la glosa presidencial lama su entraña esbírrica.

    Por lo que dicen y hacen, tanto el Xaflag, como la Chica Cosmo, supongo, ellos se suscribieron a dicho editorial.

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