iQué poderoso soy!
Ayer, me sorprendí un poco (un poco nomás: un momento, digamos) al enterarme de que el CONARTEL, el supremo soviet de los medios ecuatorianos, ha prohibido, perdón, "regulado, mediante imposición de multas y sanciones que pueden llegar hasta a la clausura del medio en cuestión" (esto no es una prohibición, ojo) a los medios realizar sondeos de opinión, a menos que éstos sigan un proceso "científico", en curiosa frase del presidente de CONARTEL, el inefable Antonio García.
Interesante. Tanto más por cuanto el tal García y sus colegas tuvieron la poca delicadeza de dirigir la prohibición hacia dos programas en especial, que fueron mencionados en la nota de prensa inicial, a saber, Contacto Directo de Ecuavisa y Hora 7 de Teleamazonas. Como sea que por milagrosa casualidad estos dos programas son casi los únicos que hoy en día osan ser críticos con el gobierno actual, y en vistas de que uno de estos dos programas ni siquiera realiza sondeos, tal vez no es de extrañar que la prohibición, perdón, regulación, se haya interpretado en algunos sectores como un burdo intento de censura directa. Claro que yo no comulgo con esas críticas: al contrario, estaba seguro de que la prohibición, digo, regulación, obedecería a una queja formulada con frecuencia, reconocida fuente de malestar general. Me puse a rememorar: nada. me fallaba la memoria, pero obvio que habrá sido motivo de controversia eso de los sondeos, ya desde hace algún tiempo.
Pues bien, resulta que no ha sido nada de eso. He aquí la explicación verdadera (y no olvidemos que la verdad siempre es única, entera e indiscutible):
"Para Antonio García, presidente del Conartel, la decisión se tomó en base a una sola denuncia de Pamela de los Ángeles Calderón, quien el 17 de noviembre envió una carta al Conartel denunciando a los noticieros Contacto Directo (Ecuavisa) y Hora 7 (Teleamazonas) por emitir consultas al público que no pueden ser sujetas de verificación. "El Conartel analizó la problemática y vio que era un tema general y se dio una disposición general", señaló."
(del diario Hoy)
Es decir: esa superorganización nacional, depositaria de la sagrada misión constitucional de controlar que todo lo dicho en todos los canales de radio y televisión sea "veraz y verificado" a lo largo y ancho del territorio, recibió un buen día una denuncia hecha por una sola persona. No una corriente de opinión, no una organización de consumidores, no un representante de un partido político, no: una humilde ciudadana llamada Pamela. Y decidió dejarlo todo de lado, olvidarse de todos sus demás deberes, para "analizar la problemática" expuesta por esta ciudadana. Dicho análisis, por lo visto, tuvo que ser la mar de riguroso para que a todos los de CONARTEL se les escapara el pequeño detalle de que uno de los dos programas denunciados ni siquiera realiza sondeos de opinión. Con tal capacidad para verificar y contrastar datos, ¿no es reconfortante que CONARTEL sea el cuerpo responsable por "controlar" los medios de este país?
Pero lo que a mí me resulta realmente maravilloso es que en este país a una modesta ciudadana, una timida y recatada Pamela, se le hace tanto caso que una simple queja de su parte puede originar todo un recrudicimento regulatorio y una forma completamente nueva de censura estatal. De nuevo, escuchemos a García, que en una entrevista televisada, al ser increpado sobre la contradicción de hablar, por un lado, de sondeos que "dañen la honra y la buena fama", y por otro lado hacerle caso omiso a las barbaridades que dice Correa cada semana, contesta sonriente:
"no ha habido denuncias respecto al Presidente".
Es decir: sólo depende de si tú decides, o yo decido, denunciar a Correa, para que dejen de emitir sus cadenas radiales sabatinas so pena de multa y clausura. ¡Qué poderoso me siento ahora!
Interesante. Tanto más por cuanto el tal García y sus colegas tuvieron la poca delicadeza de dirigir la prohibición hacia dos programas en especial, que fueron mencionados en la nota de prensa inicial, a saber, Contacto Directo de Ecuavisa y Hora 7 de Teleamazonas. Como sea que por milagrosa casualidad estos dos programas son casi los únicos que hoy en día osan ser críticos con el gobierno actual, y en vistas de que uno de estos dos programas ni siquiera realiza sondeos, tal vez no es de extrañar que la prohibición, perdón, regulación, se haya interpretado en algunos sectores como un burdo intento de censura directa. Claro que yo no comulgo con esas críticas: al contrario, estaba seguro de que la prohibición, digo, regulación, obedecería a una queja formulada con frecuencia, reconocida fuente de malestar general. Me puse a rememorar: nada. me fallaba la memoria, pero obvio que habrá sido motivo de controversia eso de los sondeos, ya desde hace algún tiempo.
Pues bien, resulta que no ha sido nada de eso. He aquí la explicación verdadera (y no olvidemos que la verdad siempre es única, entera e indiscutible):
"Para Antonio García, presidente del Conartel, la decisión se tomó en base a una sola denuncia de Pamela de los Ángeles Calderón, quien el 17 de noviembre envió una carta al Conartel denunciando a los noticieros Contacto Directo (Ecuavisa) y Hora 7 (Teleamazonas) por emitir consultas al público que no pueden ser sujetas de verificación. "El Conartel analizó la problemática y vio que era un tema general y se dio una disposición general", señaló."
(del diario Hoy)
Es decir: esa superorganización nacional, depositaria de la sagrada misión constitucional de controlar que todo lo dicho en todos los canales de radio y televisión sea "veraz y verificado" a lo largo y ancho del territorio, recibió un buen día una denuncia hecha por una sola persona. No una corriente de opinión, no una organización de consumidores, no un representante de un partido político, no: una humilde ciudadana llamada Pamela. Y decidió dejarlo todo de lado, olvidarse de todos sus demás deberes, para "analizar la problemática" expuesta por esta ciudadana. Dicho análisis, por lo visto, tuvo que ser la mar de riguroso para que a todos los de CONARTEL se les escapara el pequeño detalle de que uno de los dos programas denunciados ni siquiera realiza sondeos de opinión. Con tal capacidad para verificar y contrastar datos, ¿no es reconfortante que CONARTEL sea el cuerpo responsable por "controlar" los medios de este país?
Pero lo que a mí me resulta realmente maravilloso es que en este país a una modesta ciudadana, una timida y recatada Pamela, se le hace tanto caso que una simple queja de su parte puede originar todo un recrudicimento regulatorio y una forma completamente nueva de censura estatal. De nuevo, escuchemos a García, que en una entrevista televisada, al ser increpado sobre la contradicción de hablar, por un lado, de sondeos que "dañen la honra y la buena fama", y por otro lado hacerle caso omiso a las barbaridades que dice Correa cada semana, contesta sonriente:
"no ha habido denuncias respecto al Presidente".
Es decir: sólo depende de si tú decides, o yo decido, denunciar a Correa, para que dejen de emitir sus cadenas radiales sabatinas so pena de multa y clausura. ¡Qué poderoso me siento ahora!
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