Flor nueva de malas conciencias

Al gobierno le duele que su diario, El Telégrafo, tenga tan pocos lectores. Entonces, alguien (que previsiblemente empieza por V.) ha decidido crear una versión algo más "popular" del mismo órgano, es decir, con horóscopos y fotografías de bellezas colombianas, para vender más. Claro que como están ideológicamente mal vistos el "mentalismo" y el sexismo, los horóscopos serán chinos (escritos en chino, por si acaso), y las bellezas colombianas serán hermosos ejemplares de focas, cocodrilas y vacas en lugar de seres humanos de género femenino. Pero la idea en sí es prometedora, desde el punto de vista del control social. Lo que pasa es que, siendo posible que la gente empiece a protestar ante tanto despilfarro de fondos públicos en propaganda y electoralismo, los apologistas del régimen tienen que cubrir bien sus huellas. No es conveniente que se vea esto como un costoso proyecto más de adoctrinamiento y lavado de cerebro colectivo. Por ello, los sospechosos habituales en las páginas de El Telégrafo se han encomendado la difícil tarea de convencer a una mayoría absoluta de sus 5 lectores de que puede haber un medio público que no sea vocero del régimen.

Primera ronda: Óscar Pineda, periodista. Título: "lo público no es lo mismo que lo oficial". En términos generales y abstractos, digamos que DUUH. En términos del debate, bueno, estamos dispuestos a escuchar. Todos conocemos ejemplos de medios que son a la vez "públicos" (en su propia estimación, sin perjuicio del derecho de ese público a prescindir olímpicamente de ellos) y "oficiales" (en el sentido de servir descaradamente como voceros del regimen) como El propio Telégrafo; pero veamos si el hábil periodista nos puede convencer con ejemplos de medios que sean a la vez públicos y "no oficiales", y a ser posible, que gocen de cierto prestigio bien merecido.

"Aunque en el mundo existen claros ejemplos de medios públicos bien manejados (la BBC, de Londres, la agencia EFE, de España e Inravisión, en Colombia, donde a ningún presidente se le ocurriría intervenir con asuntos políticos) Ecuador tiene el terreno virgen en este tema."

Es delicioso y algo tierno ver cómo este periodista, desde la fortaleza de su ingenuidad, arranca basureando al propio medio para el que escribe: pues admitir que "Ecuador tiene el terreno virgen en este tema" [el de los "medios públicos bien manejados"] es igualito como decir que El Telégrafo como medio público no es bien manejado (lo cual, según el contexto, podría interpretarse como que no es independiente del gobierno). Eso ya lo sabíamos, pero es lindo que él mismo lo diga.

Ahora, lo que no impresiona tanto es ver que desde el principio, los cañones fuertes de su artillería de argumentos se reducen a una pieza de museo, un pescado maloliente y un cadáver sepulto.

Empecemos por la agencia Efe. A este tal Pineda alguien debería acercársele al oído en algún momento para pasarle el dato que una agencia de noticias no es propiamente un medio de comunicación, sino un proveedor al servicio de los medios. Como tal, diríamos que nos ha metido un arenque rojo, pero seamos condescendientes y aceptemos como Exhibit A tal pescado. Ahora, que la agencia tiene raices "públicas" (es decir, estatales) es bien cierto: fue creado, como amalgama o refundición de organizaciones anteriores, bajo el franquismo en 1939, y siguió como organización deficitaria financiada directamente por el Estado español hasta (si recuerdo bien) el 2005, cuando fue absorbida en un grupo de empresas en bandeja de salida, en una especie de semiprivatización de subterfugio; su primer año de superávit comercial ocurrió poco después. Ahora, para argumentar que la Efe ha mostrado históricamente algún grado de independencia hasta el punto de merecer el calificativo de "público, pero no oficial" hay que ser maravillosamente ignorante. He aquí lo que escribe al respecto el estudioso Juan Beneyto:

En su conjunto, el mecanismo que sujetaba a la población española [bajo el franquismo] desde el punto de vista de la promoción comunicacional era el esquema del «noticioso oficioso de inserción obligatoria». Su imagen anda en las noticias dePrensa desde la creación de Efe, que aisla las agencias extranjeras que no le entreguen sus informaciones, selecciona el conjunto y lo distribuye a los diarios de todo el país. Esta acción de Efe es fundamental en todo el franquismo y aún culmina en la misma Ley Fraga por cuanto resulta previa a ella la contratación de la totalidad de la oferta exterior por la propia agencia nacional.

Es decir, la Efe fue la respuesta de una dictadura al problema de la censura de noticias exteriores: crear una agencia por la que tenían que pasar forzosamente todas las noticias internacionales, para poder ahí realizar la selecciòn y la censura necesarias al servicio del gobierno.

Aqui, para un toque más de inri, hay otra reseña sobre el papel de Efe como válvula de noticias extranjeras, esta vez en el contexto de una Ley que se parece asombrosamente al proyecto gubernamental de aquí y ahora:

Algo parecido ocurrió con la ley de Prensa de 1966, promovida por el ministro de Información y Comunicación Manuel Fraga. La nueva ley abolió la censura previa y concedió una cierta libertad de prensa con la que la oposición incrementó su capacidad de expresarse. Pero también tenía bastantes limitaciones como la contemplación de delito cuando se "atentase" contra el Jefe del Estado, los principios del Movimiento, las Leyes Fundamentales, la seguridad nacional y el orden público. Además se controlaban las noticias extranjeras a través de la agencia EFE, se podía cerrar medios de comunicación y se controlaban la mayoría de los medios informativos. En definitiva, la prensa que se había configurado con la ley de Fraga no era una prensa libre, pero tampoco la de los primeros tiempos de la dictadura.

Es llamativo que ahora un apologista del Correísmo le eche flores a tales creaciones de la dictadura. Desde luego, la posibilidad de controlar toda la información que confluye del exterior a través de una sola agencia financiada por el Estado debe de ser para los gobernantes ecuatorianos un sueño húmedo de los que nunca quisieran despertar.

En fin. Pasemos al caso de Inravisión. Aquí, lo que más llama la atención es que el autor lo señala como ejemplo de un medio existente ("en el mundo existen", textual), cuando en realidad hace años que dejó de existir, pues el propio Alvaro Uribe firmó su acta de defunción en el 2004, tras comprobar que era inviable como compañía. Es decir, aquí se nos vende como medio existente, "bien manejado", un medio no existente y que fue manejado de tan pésima forma que consiguió acumular un pasivo pensional de 350 mil millones de pesos. Además, en ese lindo país "donde a ningún presidente se le ocurriría intervenir con asuntos políticos" a un presidente sí se le ocurrió, umm, cerrar el medio por completo, de un plumazo. ¿Cómo así? Porque mientras que una buena constitución puede protegernos contra la censura estatal, nadie puede proteger contra la inherente debilidad de las instituciones públicas, financiadas por el estado, cuando es el propio Estado quien no les desea la mejor de las suertes.

ejem...

Finalmente, la BBC de Londres. Ya comenté antes sobre la ingenuidad que atribuye a tal organización una vocación democrática y popular y una neutralidad a prueba de bombas. He aquí lo que dice John Pilger al respecto, con magnífico sarcasmo:

"The BBC began in 1922, just before the corporate press began in America. Its founder was Lord John Reith, who believed that impartiality and objectivity were the essence of professionalism. In the same year the British establishment was under siege. The unions had called a general strike and the Tories were terrified that a revolution was on the way. The new BBC came to their rescue. In high secrecy, Lord Reith wrote anti-union speeches for the Tory Prime Minister Stanley Baldwin and broadcast them to the nation, while refusing to allow the labour leaders to put their side until the strike was over. So, a pattern was set. Impartiality was a principle certainly: a principle to be suspended whenever the establishment was under threat. And that principle has been upheld ever since."

Claro que eso es historia antigua. También puede que lo sea, para los más peques, el papel de la BBC como instrumento propagandístico del gobierno durante la segunda guerra mundial; papel que fue satirizado por Orwell (que trabajó para la BBC) mediante su Ministerio de la Verdad (Ministry of Truth, o Minitrue) en la novela 1984, que hasta incluye una descripción detallada del famosamente lóbrego refectorio o canteen de la BBC, tema de oscuros chistes para cualquier humorista televisiva que se preciaba hasta bien entrados los ochenta. En realidad, la BBC siempre fue instrumento predilecto de control social por parte del establishment, y la que recuerdo yo de mi infancia era pieza importante de ese Gran Consenso de la posguerra británica entre los principales partidos políticos, que empezó a desmoronarse en los ochenta, junto con el antiguo prestigio de la Corporación, que si bien de vez en cuando todavía se distancia tímidamente de las directrices de la propaganda estatal en casos concretos (cf. el Hutton Enquiry), por lo general se identifica como cheerleader de la desastrosa intervención militar británica en Afghanistan, entre otros sinsabores.

Digamos, entonces, que la BBC puede parecerle "bien manejado" a quien esté acostumbrado a la turbia mediocridad de los medios locales de este país, pero si de lo que se trata es de defender un modelo de medios "públicos" financiados por el estado, es decir, a través de impuestos, tal vez ese "bien manejado" relativo no sea suficiente (pues muchos medios privados del mismo país también son acusados de superar ampliamente en calidad a la oferta local nuestra); y entonces, cobra relevancia esa retórica socialista según la cual los medios públicos han de representar no solamente la calidad relativa sino

"la diversidad, ser la vitrina del ciudadano, aplicar el periodismo en función de la ciudadanía con el mayor de los rigores..."

Que la BBC haya representado alguna vez "la diversidad" es chistoso: hasta la fecha tienen miedo de algunos acentos regionales que se consideran inapropiados para la lectura de las noticias nacionales. Ese "mayor de los rigores" tampoco se hace notar desde tiempo ha. En fin, la BBC lo que sí parece representar es un modelo anticuado y obsoleto de medio semigubernamental con pretensiones de cierta independencia, pretensiones periodísticas que se manifiestan huecas en cuanto se avecinan los vientos de guerra. Por otra parte, como comenta el mismo Pineda:

"Allí la British Broadcasting Corporation (BBC) se sostiene por el impuesto que paga cada ciudadano por la compra de un televisor. Aquel mismo ciudadano impidió que la ex Primer ministro inglesa, Margaret Tatcher, intentara censurar al medio por su relación tirante con esta empresa."

Esto es falso: el impuesto se paga no en el momento de comprar el televisor, sino a través de una ridícula "licencia" que es requerida legalmente a cualquiera que tenga un televisor en su hogar, independientemente de si tal televisor fue comprado por él, o heredado, o robado, o regalado. Lo más notable de tal sistema es su tremenda injusticia, pues aunque una persona no vea nunca la BBC y se limita a ver programas en otros canales, tiene que financiar igualmente los canales estatales. Se ha señalado en muchos lugares que tal sistema es un atentado contra el derecho a la libertad de recibir información teóricamente consagrado en la legislación europea: "si no tienes plata para pagar la licencia, no puedes ver ningún canal de televisión", o sea, se discrimina en este sentido a los más pobres, lo que se supone para un socialista tendría que darle remordimientos de conciencia; pero estoy hablando de socialistas concienzudos, no los de salón. Por otra parte, la tal Tatcher (sic) sí tuvo una relación accidentada con Auntie Beeb; pero la solución más evidente a estos problemas es que no haya medios estatales ni siquiera semiestatales, para que los políticos no sufran esas tentaciones de meterles mano. Elemental, diríamos.

Por lo demás (el tiempo apremia) el periodista hace un excelente trabajo en refutar su propio argumento, pues admite que en América Latina

Las vías de financiación y los cambios de directivos, ambos en múltiples ocasiones dictaminados por el partido en el poder de turno, dejaban en cifras rojas la credibilidad al comandar las riendas editoriales del medio público.

Q.E.D.

Segunda ronda: Xavier Flores.

"Al respecto, valga precisar que el Gobierno tiene el legítimo derecho de crear y desarrollar un medio gubernamental que represente sus intereses; pero lo que sí resulta nefasto para la tarea de “diversificar y democratizar la oferta informativa” es que en la creación de ese medio gubernamental se irrespete la autonomía administrativa y financiera de diario El Telégrafo."

A lo que sólo cabe preguntarse, en tono de burlesca extrañeza, ¿Y por qué misteriosa razón habrá pensado el Gobierno aprovecharse de El Telégrafo como incubadora de su nuevo proyecto (El Recontratelégrafo)? ¿No será porque desde que cayó bajo el ala estatal, El Telégrafo no ha sido más que la caja de resonancia del correísmo y de algunos fellow travellers de adorno? Por otra parte, es interesante que el propio XF reconozca aquí que "sus intereses" (los del gobierno) no necesariamente son los del ciudadano (pues en tal caso serían "nuestros intereses"). Claro que eso es una obviedad; pero tal obviedad normalmente, según la tradición, se ofusca y se evita constatar cuando se trata de justificar el despilfarro del dinero de los contribuyentes en la creación de medios, pues en tal caso supuestamente se estaría gastando en algo beneficioso para el consumidor que lo financia desde su bolsillo a través de sus impuestos. Aquí, en cambio, se reconoce que lo que llegue a crear el gobierno usando dinero del contribuyente será netamente al servicio de "los intereses del Gobierno", sean éstos los que sean, y de nadie más. Es curioso, entonces, que para el mismo XF el "legítimo derecho" de dicho gobierno a gastar nuestro dinero en la defensa de sus intereses le resulte tan evidente.

En fin, de Pineda, periodista de El Telégrafo, aprendemos que en Ecuador todavía no hay medios públicos que no sean también "oficiales"; de Flores, editorialista, aprendemos que el proyecto actual del gobierno es crear otro periódico igualmente "oficial", que defienda "sus intereses" (los del gobierno) y que tal proyecto es un "legítimo derecho" del mismo gobierno. De ambos sabemos que, en palabras de Flores

"Suelen escucharse críticas acerbas sobre el trabajo periodístico de El Telégrafo..."

y en las de Pineda

"se dice que cumplen (los medios estatales como El Telégrafo) una especie de vocería benevolente y hasta vasalla de la gestión gubernamental..."

Acusación contra la cual ni el uno ni el otro ofrece ninguna defensa. (Claro que una muy buena defensa sería encontrar a alguien que haya dicho, sin morirse de la risa, que El Telégrafo es demasiado duro en sus críticas contra el Regimen... es sólo una sugerencia. ¡A buscar, compañeros!)

Entonces, ¿de qué se quejan? Su labor como voceros del regimen será complementado con otro órgano más dedicado al mismo fin. Sólo que esta vez, no pondrá en su portada "el primer medio público" sino, previsiblemente, "el segundo diario oficialista". Y eso, para quienes gustan de decirles a sus amigos que son en verdad muy independientes, duele. Duele reconocerse como lo que uno realmente es.

"Pero lo mío era un apoyo crítico, matizado..." A todos los que tienen vocación de groupies alguna vez les pasa eso. Sobrevivirán.

Comments

  1. ¨valga precisar que el Gobierno tiene el legítimo derecho de crear y desarrollar un medio gubernamental que represente sus intereses¨.

    Entonces, cual es el problema de que el régimen utilize la infrastructura del Telégrafo para hacer valer su ¨legítimo derecho¨.
    Por lo menos nos ahorramos unos cuantos dólares.

    Endivio, El Telégrafo como medio ¨público¨ es una entelequia, el discurso del diario es siempre el de pensarse como un ¨contrapoder¨ al servicio de los intereses de los ciudadanos. Pero eso no es lo que ocurre. La crítica que como un supuesto ¨contrapoder¨ debe ejercer, tanto a los ¨mass media¨ como al gobierno, no existe. La del Telégrafo es una crítica castrada, que se adecua a los intereses del régimen, y lo peor, no solo es la opinión, también la información. Ejemplos sobran:

    Que yo recuerde, nunca leí en el Telégrafo una crítica directa a los elogios que hizo Correa en su momento al régimen retrógrado, prehistórico de Irán, en especial en el asunto de los derechos humanos de las mujeres, pero en los editoriales del Telégrafo, nada, al contrario, celebraban el acercamiento a Irán como un acto de soberanía.

    Lo de la información es grosero, yo recuerdo el día posterior a la muerte del ciudadano Bosco Wizuma, cuando Alfredo Pinoargote revisaba las primeras planas de los periódicos, y la noticia era primera plana en toda la ¨prensa corrupta¨, pero en el Telégrafo, nada, el tipo hizo hincapié en el asunto. Al parecer ha vuelto a ocurrir los mismo con el ciudadano Solano, hasta el día de hoy estoy esperando una entrevista a Fabricio Correa.

    Y la óptica torcida esa de que son un espacio que obedece a intereses diferentes de los privados, para justificar el derroche de un medio que tendría que haber sido subastado hace rato. Siempre repiten el mismo cuento, pero resulta que entre sus filas cobran sueldos que igualan o superan los de los ministros o el del propio presidente (dictador) de la República.

    Aunque lo de la BBC, que siempre la toman como modelo de autonomía (se supone que su estatuto lo blinda de la injerencia del gobierno de turno) es sorprendente, si un medio del renombre de la BBC cae en ese juego de influencias con el poder, pues concuerdo con la solución, el gobierno no debe contar con medios estatales a su disposición, peor en esta clase de países, donde la tentación es demasiado grande, y la coyuntura permite que sujetos tan repulsivos y farsantes como los Alvarado (no por gusto son la mano derecha de su majestad, entre ellos mismos se identifican), pueden llegar a ejercer tremendo poder sobre la sociedad.

    ReplyDelete
  2. Como consumidor que soy de los podcasts de la BBC (debo reconocer que resultan interesantes ejercicios de radiofonía y me permiten desoxidar mi atrofia auditiva con respecto a los diferentes acentos británicos), la mayoría de los que deberían "merecer la pena" manejan un contenido con agenda política inocultable. Interesantes, en particular, el podcast de Documentales donde se ofrecen con descaro poco sutil, a la tarea de glorificar a Obama sobre todo a base de denigrar e insultar a sus opositores. En una serie de 2 programas titulados "Health of a Nation" nos presentaban a los opositores al plan de salud de Presidente (a lo que él cree que es un buen plan, pero que resulta pura demagogia indigesta) como unos blancos racistas de mente cerrada y fundamentalismo retrógado evangelista. No dudo que existan unos cuantos de estos entre los opositores a Obama, pero escuchando el programa daba la impresión de que eran los únicos. Incluso mencionaron el asunto del hombre que se había presentado con su arma visible a las cercanías de un lugar donde iba a presentarse el Presidente, por supuesto olvidando, como también lo hicieron en MSNBC, mencionar que el tipo era afroamericano. En fin, que todo medio "público" termina sirviendo a intereses particulares usando los recursos de todos. Por eso yo sí cuestiono la legitimidad y la legalidad de que un Gobierno pueda tener un medio de comunicación. Qué Alianza Pais se monte su panfleto usando dinero de sus simpatizantes no me parecería mal... pero eso no va a suceder.

    ReplyDelete

Post a Comment

Popular posts from this blog

Odio

Relaciones diplomáticas

The OK Salvadoran