Novia del Bosque (con Christopher Lee)
3.1.) Sobre tu idea de “responsabilidad ulterior”
XF: "Esta idea se elabora a partir de una premisa falsa, cual es que la responsabilidad ulterior implicará el posible “cierre del medio”. "
Remito al comentario que hice al propio post citado. En el momento de redactar mi artículo, el acuerdo interpartidario no estaba firmado, y tengo entendido que aun hay dudas sobre lo que pasaría en el previsible supuesto de un veto presidencial al proyecto así "debilitado". En todo caso, como indico arriba lo sucedido con Teleamazonas parece demostrar que aun sin Ley de Comunicación de por medio, la clausura (por lo menos temporal) de medios puede darse. Eso implica que lo que tendría que hacerse con el proyecto de Ley no es simplemente eliminar cualquier referencia a posibles clausuras, sino prohibir expresamente que un gobierno utilice, directa o indirectamente, otros reglamentos ya existentes para ejercer tal método de control.
Volviendo al tema: ¿qué significa entonces lo de la responsabilidad ulterior? Interpreto que se trata de la aplicación de sanciones, aunque éstas no incluyan la clausura de medios, en caso de incumplimiento de las exigencias estipuladas en ésta o cualquier otra ley relevante y que viertan exclusivamente sobre los mismos medios. Si se acepta tal definición, entonces insisto: lo que se propone en tanto "exigencia de responsabilidad" es simplemente redundante, pues a todo individuo y toda empresa ya le es exigible tal "responsabilidad" en sentido general: la responsabilidad por nuestros actos viene implícita, por ejemplo, en las leyes sobre difamación, que pueden aplicarse igualmente a los medios de comunicación. Aclaremos: no soy partidario de que a los medios se les conceda un tratamiento especialmente favorable amparado en un supuesto estatus privilegiado como "defensores de la Libertad de Expresión" (no hay razón para suponer que siempre ejerzan tal función). Simplemente que no se les exija nada legalmente que no sea razonablemente exigible de la misma forma a cualquier individuo u organización en aras de la convivencia libre y pacífica. Por ejemplo, si no se les exige legalmente "veracidad" a los individuos en su comunicación diaria personal, tampoco tiene por qué ser exigible tal cosa a los medios. Es decir, no es que esté en contra de la "responsabilidad ulterior" per se, pero sí en contra de la utilización de tal concepto para ejercer un control discriminado sobre los medios con fines políticos.
Em todo caso, el que quiera dar a los medios un tratamiento especialmente discriminatorio, en un sentido u otro, lógicamente es quien tiene que justificar tales exigencias, pues se supone que en la Ley prima lo equitativo. Y respecto a este tema, el funcionario que equiparó el cierre temporal de Teleamazonas con "clausurar un burdel" me parece que no fue tan errado, pues tanto lo uno como lo otro son actuaciones autoritarias indefensibles desde un punto de vista liberal.
3.1.) Sobre la supuesta proporción directa, etc
XF: "En varias pasajes de tu réplica, tú pareces suponer que, para quienes postulamos una regulación en materia de comunicación, existe una directa proporción entre la mayor libertad de expresión y una mayor regulación legal: esa idea es absurda (en todo caso, no es atribuible al escrito de mi autoría que motiva tu crítica, ni a ningún otro que yo haya hecho). "
Que tal relación sea absurda es justamente lo que quise destacar: de acuerdo, entonces. Y sobra decir que, intuitivamente, lo contrario parecería más acertado: que cuanto más regulación, menos libertad.
4.1 Sobre tus ideas acerca del “mecanismo alternativo”.
XF: "Tú mencionas que “a falta de ese mecanismo alternativo, arremeter contra el mercado es un poco como arremeter contra la Ley de la Gravedad, y prometer nuevos derechos es prometer pastel celestial”. Ese mecanismo alternativo (tu redacción no es muy precisa, en este punto) parece referirse al “disfrute de ese supuesto derecho [a la información] mediante un mecanismo adecuado”. "
Aquí va parte del pasaje citado por XF:
Una cosa es elevar un desideratum retóricamente a la categoría de "derecho", colectivo o no, por lo que tiene de bonita la palabra, y muy distinta cosa es hacer extenso el disfrute de ese supuesto derecho mediante un mecanismo adecuado, sobre todo cuando uno ha excluido de entrada como inadecuado el laissez faire del mercado. Y desafortunadamente, a falta de ese mecanismo alternativo, arremeter contra el mercado es un poco como arremeter contra la Ley de la Gravedad, y prometer nuevos derechos es prometer pastel celestial. Pues al fin y al cabo, ese "mercado" tan denostado, en el campo de la comunicación es lo único que impulsa el libre acceso a la información.
Que mi redacción no precise cuál sería ese "mecanismo alternativo" en realidad no es tan extraño, pues lo que se da a entender aquí es que no creo que exista tal "mecanismo alternativo" que permita el disfrute de la libertad de expresión en ausencia de una economía de mercado. Es decir, mi crítica va dirigida a aquellos autores (en El Telégrafo, pululan) que arremeten contra "el mercado" sin ofrecer ninguna alternativa mínimamente coherente.
XF: "Esa “falta de mecanismo alternativo” que tú supones en esa frase no la pruebas en ningún momento. Yo promuevo, en el artículo que motiva tu réplica y como lo expuse en el antecedente de esta entrada, una regulación adecuada que incluya “la prohibición de monopolios y oligopolios, la distribución equitativa del espacio radioeléctrico, la creación de medios públicos y comunitarios, la protección a la libertad y la independencia de los periodistas (reserva de fuente, cláusula de conciencia), la promoción de mecanismos de autorregulación, el establecimiento del defensor del público y de mecanismos de rectificación o respuesta”. "
Es decir, lo que promueve XF como mecanismo básico de difusión e intercambio de ideas, de forma implícita, no es otra cosa que el mismo mercado, sólo con mayor regulación estatal. Eso era precisamente mi punto. El contexto, recordémoslo, era una crítica de aquel pasaje en que da a entender que lo que ahora son "mercancías" en el mercado de las ideas, dejarían de ser "mercancías" y se transformarían en "derechos fundamentales" mediante la regulación que él propone. Mi crítica consiste en cuestionar si cualquier cosa deja de ser "mercancía" por el simple hecho de aprobarse una ley regulatoria, ley que no afecta en absoluto el modo básico de producción e intercambio de dicho producto. Yo creo que no (también creo que el hecho de que algo sea "mercancía" no excluye el que también pueda considerarse su disfrute como un derecho, si uno quiere).
XF: "Que tú asumas que eso que tú llamas “prometer nuevos derechos” (en rigor, no se trata de “nuevos derechos” sino de mecanismos de garantía para el cumplimiento de un derecho) para referirte a esos mecanismos es “prometer pastel celestial” es una idea exagerada y absurda que no tiene sustento alguno, ni en hechos ni en inferencias lógicas. Por cierto, la falsa analogía entre una ley natural y una ley social ya es simplemente chistosa."
Tal vez el humor irritable que se desprende de estas líneas se debe a lo ya referido: que XF sabe que por mucho que quisiera, no puede prescindir del mercado como mecanismo de intercambio tanto de ideas como de otras "mercancías", y que tales mercancías seguirán siéndolo por mucho que su producción e intercambio se "regule". En fin. En cuanto a la analogía, que sea falsa (es decir, inaplicable o que induzca a error) es algo que se tendría que demostrar: en todo caso, la intención no es más que señalar que, por mucho que uno se sienta insatisfecho con cualquier realidad que se le antoje opresiva (por ejemplo, que uno se frustre por no poder volar), tal lamentación de poco sirve a menos que exista una alternativa factible. Yo no estoy afirmando de modo categórico que no exista nada mejor que el mercado; pero sí exijo a cualquiera que critique tal sistema, que proponga uno mejor. Lo que propone XF en materia de comunicación es lo mismo, a mi modo de ver, sólo con la guinda de una "regulación" bienintencionada pero de discutible utilidad. Sobra entonces tanta grandilocuencia.
En cuanto al pastel celestial ("pie in the sky", en traducción convengamos que execrable) y el tema de los "nuevos derechos", precisemos un poco. Se suele acusar al liberal (XF lo hace, en otro artículo) de desestimar los derechos ajenos a favor de los suyos propios, de forma egoista, y también de desentenderse de problemas sociales como la falta de vivienda digna o de alimentación adecuada a favor de los derechos meramente "patrimoniales", es decir, el derecho a la propiedad. En realidad, el liberal que privilegia como "fundamental" el derecho a la propiedad puede que lo haga pensando en que, para muchos, parte de la "dignidad" de esa "vivienda digna" que se presenta como legítima aspiración estriba precisamente en ese derecho patrimonial sobre la misma; o en todo caso, es probable que tenga, como yo, la sincera y fundamentada creencia de que sin la garantía del ejercicio de tal derecho se desincentiva de forma catastrófica la producción de riqueza, sin la cual no hay ni alimentación adecuada ni vivienda digna para nadie. (En este tema se puede aprender mucho de de los errores ajenos, como el desastroso experimento estalinista de la colectivización de la agricultura). En todo caso, vaya por delante que para mí el derecho a la propiedad es de rango superior a cualquier otro derecho menos el derecho a la vida y el derecho a la libertad (se entiende individual). Para XF intuyo que no es así, pues cita a Gargarella en el sentido que el derecho a la propiedad (de un medio, en esta instancia) es, por tratarse de un derecho excludendi alios, inferior en rango a algún otro de índole "social" como puede ser el derecho postulado a la información. Si tal interpretación es correcta, entonces he aquí otra fuente de desacuerdo; pero lo que quisiera señalar es que tal falta de definición sobre la relativa importancia jerárquica de los diferentes derechos, según tengo entendido es algo que nos viene inscrita en la propia Constitución de este país, que concede a todos los derechos constitucionales igual rango, lo cual de ser cierto podría tener el efecto de promover, a medida que la jurisprudencia y la experiencia constitucionales se acumulan, una fundada suspicacia frente a las garantías que en ella se ofrecen, cualquiera de las cuales parece que puede quedarse súbitamente en nada frente a un ataque que venga justificada por una interpretación generosa de otro "derecho" de "igual" rango pero que goce en ese momento de mayor aceptación gubernamental, como en el caso que nos ocupa. En tal sentido, y en ausencia de cualquier jerarquía establecida, todos los "derechos" que tan generosamente nos ofrece podrían quedarse como "pastel celestial".
XF: "Esa posibilidad de exigencia y de cumplimiento de un derecho es bastante mejor que la no existencia de esa posibilidad..."
Precisamente. Y para poder exigir el cumplimiento de un derecho, hay que tener la posibilidad de fundamentar tal exigencia en un marco legal claro y que no se preste a interpretaciones interesadas. Ahora, hemos visto que para hacer valer el supuesto "derecho a la información", se propone relativizar (en la práctica, anular) otro derecho, el derecho patrimonial del dueño de un medio. Ello implica una necesaria jerarquización de los derechos, que sin embargo no se ha dado a conocer ni a debatir de manera explícita. Para el humilde lego, se trata de leguleyadas, subterfugios, de viveza, en fin. ¿Cuántas personas habrán votado sí a la constitución con la ingenua convicción de que en ella se garantizaba la propiedad privada de modo estable, y no solamente "hasta que se nos ocurra un argumento para no tener en cuenta este derecho, alegando otro de mayor importancia"?
Es por esto, y no por tacañería ni por falta de sensibilidad social, que ante cualquier declaración de que tal o cual bien (como puede ser: la información) constituye "un derecho", conviene la reticencia, pues es raro aquel "derecho" cuya exigencia no ponga en entredicho otros derechos establecidos.
(interrumpimos esta transmisión de nuevo: a Vinicio le duele la barriguita)
XF: "Esta idea se elabora a partir de una premisa falsa, cual es que la responsabilidad ulterior implicará el posible “cierre del medio”. "
Remito al comentario que hice al propio post citado. En el momento de redactar mi artículo, el acuerdo interpartidario no estaba firmado, y tengo entendido que aun hay dudas sobre lo que pasaría en el previsible supuesto de un veto presidencial al proyecto así "debilitado". En todo caso, como indico arriba lo sucedido con Teleamazonas parece demostrar que aun sin Ley de Comunicación de por medio, la clausura (por lo menos temporal) de medios puede darse. Eso implica que lo que tendría que hacerse con el proyecto de Ley no es simplemente eliminar cualquier referencia a posibles clausuras, sino prohibir expresamente que un gobierno utilice, directa o indirectamente, otros reglamentos ya existentes para ejercer tal método de control.
Volviendo al tema: ¿qué significa entonces lo de la responsabilidad ulterior? Interpreto que se trata de la aplicación de sanciones, aunque éstas no incluyan la clausura de medios, en caso de incumplimiento de las exigencias estipuladas en ésta o cualquier otra ley relevante y que viertan exclusivamente sobre los mismos medios. Si se acepta tal definición, entonces insisto: lo que se propone en tanto "exigencia de responsabilidad" es simplemente redundante, pues a todo individuo y toda empresa ya le es exigible tal "responsabilidad" en sentido general: la responsabilidad por nuestros actos viene implícita, por ejemplo, en las leyes sobre difamación, que pueden aplicarse igualmente a los medios de comunicación. Aclaremos: no soy partidario de que a los medios se les conceda un tratamiento especialmente favorable amparado en un supuesto estatus privilegiado como "defensores de la Libertad de Expresión" (no hay razón para suponer que siempre ejerzan tal función). Simplemente que no se les exija nada legalmente que no sea razonablemente exigible de la misma forma a cualquier individuo u organización en aras de la convivencia libre y pacífica. Por ejemplo, si no se les exige legalmente "veracidad" a los individuos en su comunicación diaria personal, tampoco tiene por qué ser exigible tal cosa a los medios. Es decir, no es que esté en contra de la "responsabilidad ulterior" per se, pero sí en contra de la utilización de tal concepto para ejercer un control discriminado sobre los medios con fines políticos.
Em todo caso, el que quiera dar a los medios un tratamiento especialmente discriminatorio, en un sentido u otro, lógicamente es quien tiene que justificar tales exigencias, pues se supone que en la Ley prima lo equitativo. Y respecto a este tema, el funcionario que equiparó el cierre temporal de Teleamazonas con "clausurar un burdel" me parece que no fue tan errado, pues tanto lo uno como lo otro son actuaciones autoritarias indefensibles desde un punto de vista liberal.
3.1.) Sobre la supuesta proporción directa, etc
XF: "En varias pasajes de tu réplica, tú pareces suponer que, para quienes postulamos una regulación en materia de comunicación, existe una directa proporción entre la mayor libertad de expresión y una mayor regulación legal: esa idea es absurda (en todo caso, no es atribuible al escrito de mi autoría que motiva tu crítica, ni a ningún otro que yo haya hecho). "
Que tal relación sea absurda es justamente lo que quise destacar: de acuerdo, entonces. Y sobra decir que, intuitivamente, lo contrario parecería más acertado: que cuanto más regulación, menos libertad.
4.1 Sobre tus ideas acerca del “mecanismo alternativo”.
XF: "Tú mencionas que “a falta de ese mecanismo alternativo, arremeter contra el mercado es un poco como arremeter contra la Ley de la Gravedad, y prometer nuevos derechos es prometer pastel celestial”. Ese mecanismo alternativo (tu redacción no es muy precisa, en este punto) parece referirse al “disfrute de ese supuesto derecho [a la información] mediante un mecanismo adecuado”. "
Aquí va parte del pasaje citado por XF:
Una cosa es elevar un desideratum retóricamente a la categoría de "derecho", colectivo o no, por lo que tiene de bonita la palabra, y muy distinta cosa es hacer extenso el disfrute de ese supuesto derecho mediante un mecanismo adecuado, sobre todo cuando uno ha excluido de entrada como inadecuado el laissez faire del mercado. Y desafortunadamente, a falta de ese mecanismo alternativo, arremeter contra el mercado es un poco como arremeter contra la Ley de la Gravedad, y prometer nuevos derechos es prometer pastel celestial. Pues al fin y al cabo, ese "mercado" tan denostado, en el campo de la comunicación es lo único que impulsa el libre acceso a la información.
Que mi redacción no precise cuál sería ese "mecanismo alternativo" en realidad no es tan extraño, pues lo que se da a entender aquí es que no creo que exista tal "mecanismo alternativo" que permita el disfrute de la libertad de expresión en ausencia de una economía de mercado. Es decir, mi crítica va dirigida a aquellos autores (en El Telégrafo, pululan) que arremeten contra "el mercado" sin ofrecer ninguna alternativa mínimamente coherente.
XF: "Esa “falta de mecanismo alternativo” que tú supones en esa frase no la pruebas en ningún momento. Yo promuevo, en el artículo que motiva tu réplica y como lo expuse en el antecedente de esta entrada, una regulación adecuada que incluya “la prohibición de monopolios y oligopolios, la distribución equitativa del espacio radioeléctrico, la creación de medios públicos y comunitarios, la protección a la libertad y la independencia de los periodistas (reserva de fuente, cláusula de conciencia), la promoción de mecanismos de autorregulación, el establecimiento del defensor del público y de mecanismos de rectificación o respuesta”. "
Es decir, lo que promueve XF como mecanismo básico de difusión e intercambio de ideas, de forma implícita, no es otra cosa que el mismo mercado, sólo con mayor regulación estatal. Eso era precisamente mi punto. El contexto, recordémoslo, era una crítica de aquel pasaje en que da a entender que lo que ahora son "mercancías" en el mercado de las ideas, dejarían de ser "mercancías" y se transformarían en "derechos fundamentales" mediante la regulación que él propone. Mi crítica consiste en cuestionar si cualquier cosa deja de ser "mercancía" por el simple hecho de aprobarse una ley regulatoria, ley que no afecta en absoluto el modo básico de producción e intercambio de dicho producto. Yo creo que no (también creo que el hecho de que algo sea "mercancía" no excluye el que también pueda considerarse su disfrute como un derecho, si uno quiere).
XF: "Que tú asumas que eso que tú llamas “prometer nuevos derechos” (en rigor, no se trata de “nuevos derechos” sino de mecanismos de garantía para el cumplimiento de un derecho) para referirte a esos mecanismos es “prometer pastel celestial” es una idea exagerada y absurda que no tiene sustento alguno, ni en hechos ni en inferencias lógicas. Por cierto, la falsa analogía entre una ley natural y una ley social ya es simplemente chistosa."
Tal vez el humor irritable que se desprende de estas líneas se debe a lo ya referido: que XF sabe que por mucho que quisiera, no puede prescindir del mercado como mecanismo de intercambio tanto de ideas como de otras "mercancías", y que tales mercancías seguirán siéndolo por mucho que su producción e intercambio se "regule". En fin. En cuanto a la analogía, que sea falsa (es decir, inaplicable o que induzca a error) es algo que se tendría que demostrar: en todo caso, la intención no es más que señalar que, por mucho que uno se sienta insatisfecho con cualquier realidad que se le antoje opresiva (por ejemplo, que uno se frustre por no poder volar), tal lamentación de poco sirve a menos que exista una alternativa factible. Yo no estoy afirmando de modo categórico que no exista nada mejor que el mercado; pero sí exijo a cualquiera que critique tal sistema, que proponga uno mejor. Lo que propone XF en materia de comunicación es lo mismo, a mi modo de ver, sólo con la guinda de una "regulación" bienintencionada pero de discutible utilidad. Sobra entonces tanta grandilocuencia.
En cuanto al pastel celestial ("pie in the sky", en traducción convengamos que execrable) y el tema de los "nuevos derechos", precisemos un poco. Se suele acusar al liberal (XF lo hace, en otro artículo) de desestimar los derechos ajenos a favor de los suyos propios, de forma egoista, y también de desentenderse de problemas sociales como la falta de vivienda digna o de alimentación adecuada a favor de los derechos meramente "patrimoniales", es decir, el derecho a la propiedad. En realidad, el liberal que privilegia como "fundamental" el derecho a la propiedad puede que lo haga pensando en que, para muchos, parte de la "dignidad" de esa "vivienda digna" que se presenta como legítima aspiración estriba precisamente en ese derecho patrimonial sobre la misma; o en todo caso, es probable que tenga, como yo, la sincera y fundamentada creencia de que sin la garantía del ejercicio de tal derecho se desincentiva de forma catastrófica la producción de riqueza, sin la cual no hay ni alimentación adecuada ni vivienda digna para nadie. (En este tema se puede aprender mucho de de los errores ajenos, como el desastroso experimento estalinista de la colectivización de la agricultura). En todo caso, vaya por delante que para mí el derecho a la propiedad es de rango superior a cualquier otro derecho menos el derecho a la vida y el derecho a la libertad (se entiende individual). Para XF intuyo que no es así, pues cita a Gargarella en el sentido que el derecho a la propiedad (de un medio, en esta instancia) es, por tratarse de un derecho excludendi alios, inferior en rango a algún otro de índole "social" como puede ser el derecho postulado a la información. Si tal interpretación es correcta, entonces he aquí otra fuente de desacuerdo; pero lo que quisiera señalar es que tal falta de definición sobre la relativa importancia jerárquica de los diferentes derechos, según tengo entendido es algo que nos viene inscrita en la propia Constitución de este país, que concede a todos los derechos constitucionales igual rango, lo cual de ser cierto podría tener el efecto de promover, a medida que la jurisprudencia y la experiencia constitucionales se acumulan, una fundada suspicacia frente a las garantías que en ella se ofrecen, cualquiera de las cuales parece que puede quedarse súbitamente en nada frente a un ataque que venga justificada por una interpretación generosa de otro "derecho" de "igual" rango pero que goce en ese momento de mayor aceptación gubernamental, como en el caso que nos ocupa. En tal sentido, y en ausencia de cualquier jerarquía establecida, todos los "derechos" que tan generosamente nos ofrece podrían quedarse como "pastel celestial".
XF: "Esa posibilidad de exigencia y de cumplimiento de un derecho es bastante mejor que la no existencia de esa posibilidad..."
Precisamente. Y para poder exigir el cumplimiento de un derecho, hay que tener la posibilidad de fundamentar tal exigencia en un marco legal claro y que no se preste a interpretaciones interesadas. Ahora, hemos visto que para hacer valer el supuesto "derecho a la información", se propone relativizar (en la práctica, anular) otro derecho, el derecho patrimonial del dueño de un medio. Ello implica una necesaria jerarquización de los derechos, que sin embargo no se ha dado a conocer ni a debatir de manera explícita. Para el humilde lego, se trata de leguleyadas, subterfugios, de viveza, en fin. ¿Cuántas personas habrán votado sí a la constitución con la ingenua convicción de que en ella se garantizaba la propiedad privada de modo estable, y no solamente "hasta que se nos ocurra un argumento para no tener en cuenta este derecho, alegando otro de mayor importancia"?
Es por esto, y no por tacañería ni por falta de sensibilidad social, que ante cualquier declaración de que tal o cual bien (como puede ser: la información) constituye "un derecho", conviene la reticencia, pues es raro aquel "derecho" cuya exigencia no ponga en entredicho otros derechos establecidos.
(interrumpimos esta transmisión de nuevo: a Vinicio le duele la barriguita)
Comments
Post a Comment