Anotaciones sobre Lamarckismo

En el anterior post señalé, sin más, que el autor de un artículo del Universo aparecía preso de cierto error intelectual o científico que habitualmente se denomina lamarckismo, o en sus manifestaciones más chabacanas y propagandísticas, lysenkoísmo. Ya que uno encuentra el mismo error en muchos textos digamos que seudocientíficos, tal vez vale la pena utilizar los propios términos del artículo citado para explicar en qué consiste el error.

Empecemos con los perros. Según Illingworth,

Muchas razas nuevas han sido “creadas” por el hombre con fines específicos y a través de cruces especiales; es curioso ver cómo en apenas un par de siglos, estas terminan codificando en su biología el comportamiento inducido.

Apenas cabe una definición más clara de lo que significa lamarckismo: "codificando en su biología el comportamiento inducido", como si hubiera una línea de comunicación privilegiada entre cerebro y testículos u ovarios, para que aquél comunicara a éstos los resultados de sus diversos aprendizajes, a fin de que la próxima generación naciera con estas lecciones ya medio aprendidas. La idea en sí es seductora: si yo aprendo ruso, mi hijo nacerá, tal vez no con un libro de Maxim Gorki en la mano, pero por lo menos silbando los primeros compases de la sinfonía no. 4 de Chaikovski. Desafortunadamente en la vida real las cosas no funcionan así, pese a que lo anterior posiblemente resume lo que muchas personas entienden por "evolución".

Una vez tuve una gata que, cuando yo lanzaba lejos su juguete favorito, un ratón de peluche, no solamente lo perseguía sino que lo traía a mis pies y lo depositaba allí, una y otra vez, con el evidente mensaje "vuelve a lanzarlo, este juego me divierte". Puesto que los gatos, por lo general, suelen traer cosas que no nos sirven de mucho (ratones muertos, gorriones medio vivos, objetos asquerosos de incierto origen, etcétera) no creo que el tal comportamiento haya sido resultado de ningún esfuerzo ni aleccionamiento humano. Más previsiblemente, de cierto carácter juguetón y cierta rudimentaria inteligencia ("hay que traerlo a los pies del humano cojudo, si no, el juego acaba"). Eso sí, si el tal comportamiento hubiera sido extremadamente valioso, yo podría haber intentado hacerlo prevalecer en otra generación de gatitos, buscando para mi Colette un gato igualmente juguetón y buscando buenos hogares para cada uno de sus críos. Es decir, habría premiado una mutación positiva facilitando la reproducción de los genes implicados. Eso es lo que evidentemente se hizo con los perros, y no se necesita más historia. Es así como funciona la evolución, en sus dos vertientes:

(1) Se producen mutaciones genéticas aleatorias. La naturaleza, "red in tooth and claw", premia las que confieren alguna ventaja, reproductiva o de supervivencia, y castiga las desventajosas con una muerte prematura, sin descendencia. (Selección natural)

(2) Se producen mutaciones genéticas aleatorias. Las personas, "green in boots and snot", premian las que le resultan útiles, facilitando su reproducción (con o sin cruces experimentales), y castigan las que no le sirven de nada, cocinándolos lentamente sobre una hoguera improvisada. (Selección artificial)

Y eso es todo. Con lo cual se deduce, entre otras cosas, que:

(1) Por mucho que los judíos, a través de generaciones, hubieran cultivado su inteligencia a la par de su "intermitente fe", esa intelectualidad cultivada no habría tenido efecto alguno sobre el legado genético. En otras palabras: las creencias religiosas, la "fe", son características adquiridas (aunque hoy día se debate que una predisposición general hacia los comportamientos religiosos podría ser una herencia genética). Y las características adquiridas en modo alguno pueden heredarse.

(2) Los que dicen que dentro de algunas generaciones los seres humanos tendremos menos dedos en el pie, simplemente porque alguno de esos dedos (el que dijo wee wee wee, en especial) no sirve para nada, no entienden gran cosa de la evolución. Para que desaparezca ese dedito, tendría que conferir una ventaja reproductiva el no tenerlo. Dudo mucho de que tal sea el caso.

(3) Eso que se encuentra en las novelas (se me ocurre Call of the Wild, de Jack London), la "memoria colectiva/racial/tribal/etc", la capacidad de "recordar" o de soñar con las experiencias de tus antepasados, los "recuerdos heredados", todo eso es sencillamente bollox. Pero muy socorrido para casos de writer's block.

(4) Quienes esperan que con un régimen de Buen Vivir y una Cultura Tributaria cambiará la naturaleza humana, y nos volveremos en unas pocas generaciones tributarios de nacimiento, llenos de un ardiente deseo de ayudar a financiar la nueva mansión de la Presidenta de la Asamblea (aquella de la nueva gastronomía "especial para ricos"), que sigan soñando. Y no digo más.


Comments

  1. Genetic memory
    http://www.nature.com/neuro/journal/v17/n1/abs/nn.3594.html

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  2. Sin embargo, el concepto de que un trauma y su correspondiente leccion (al menos fisiologica), de alguna manera quede geneticamente impreso en la propia secuencia de ADN y eventualmente pueda transferirse a nuestra decendencia es fantastico.
    Explicaria mucho de lo que llamamos "instinto" y abre interesantes puertas muy practicas. Como ejemplo, Sera que es mejor tener hijos lo mas tarde posible en la vida ? Sera entonces ventaja, a mas de lo obvio, ser el ultimo de la camada? etc.
    Y si se define como trauma no solo un evento negativo, sino a una epifania, las posibilidades son ilimitadas.
    Hasta que punto los pueblos responden a mutaciones inducidas o no...es la opresion inducible? El nacionalismo ? La curiosidad cientifica ? La sumision ?
    Posiblemente mi emocion es exagerada, pero cuando supe la historia, hace algunos meses, de alguna manera fue catarquico. Y tal vez me he negado a encontrarle la cuarta pata al gato.

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