Die Leiden des Jungen Werners

Me encanta cuando las personas se contradicen. No sólo porque les vuelve más humanas (I am large, I contain multitudes, decía Whitman, claro que antes de la comercialización del Mebendazol); también porque te permite economizar tinta, aunque sea tinta electrónica. ¿Para qué rebatir a quien se rebate a sí mismo? (Yo mismo me rebato a veces: para los atentos, soy Heautontimoroumenos de cuidado.) El otro día, por ejemplo, vi un curioso anuncio en la televisión. Decía que "Machismo es Violencia". También decía que un estudio (no citado) de la prensa de este país durante el año recién terminado revelaba que el x% (donde x sea un número decimal de dos cifras de aquéllos propensos a borrarse por efectos del Alzheimer) de las muertes violentas de mujeres ecuatorianas referidas en dicha prensa fue por "violencia machista". Así que se aserta la identidad machismo=violencia, lo que conlleva lógicamente que violencia=machismo, para a continuación constatar que no toda la violencia (ni siquiera la ejercida contra las mujeres) del año pasado ha sido atribuible al machismo, es decir que puede haber violencia no machista, lo que implica la falsedad de la proposición contenida en el eslógan. Diferente hubiera sido decir, por ejemplo, "El machismo es violento" o "es una clase de violencia", afirmación que ya podría discutirse en serio (tal discusión evidentemente tendría que arrancar con una definición preliminar de lo que se entiende por "violencia"). En todo caso, puede que vuelva sobre este punto en un próximo post en que pienso referirme a unas declaraciones ya viejas pero sobradamente interesantes del jefe de Estado venezolano en torno a la entonces secretaria de Estado yanqui Condoleeza Rice. Todo llegará. Con esta escuálida vida que llevo, no sé cuándo (le tengo prometida una réplica a Xaflag también), pero en fin.

Del Telégrafo de hoy, esto de nuestro amigo el joven Werner:

"La crisis económica financiera de hace dos años, desatada por la glotonería del capitalismo salvaje, ha llevado a que cerca de 50 millones de estadounidenses vivan al borde del hambre. El problema es tan grave que el Estado federal desde hace años reparte cupones de alimentos que son subsidios para la compra de alimentos básicos. Ya son más de 37 millones los inscritos para recibir estos bonos."

Es decir, que en EEUU hay un "problema": cerca de 50 millones viven al borde del hambre. La causa de este problema es "la crisis económica financiera de hace dos años". Bien. La gravedad de este problema ha llevado al Estado federal a repartir cupones de alimentos. Bien. Pero si el problema origina con una crisis que sucedió hace dos años, ¿cómo se entiende que "desde hace años" (se supone, más de dos: en realidad se trata de más de medio siglo) el estado federal busca paliar los efectos de dicho problema con programas de cupones de alimentos? ¿Un problema que se ataca incluso décadas antes de conocerse? En realidad, la contradictoria redacción del joven Werner (aunque habría que felicitarle su nueva parsimonia con los etc.: en este artículo sólo hay dos) se debe a ese tremendismo que algunos comentaristas de la izquierda han abrazado con auténtico gozo no exento de Schadenfreude, respecto a los apocalípticos resultados del todavía reciente desplome de Wall Street. Según esta narrativa, el capitalismo antes más o menos funcionaba, aunque no para determinadas personas; ahora, está en crisis, en una escala sin precedentes, lo que conlleva la necesidad de implantar otro tipo de economía y aceptar otro tipo de gobierno, usw. Lo que esconde esta narrativa es el hecho de que, como decía un tal J.H. Christ hace algún tiempo, siempre habrá pobres. Por lo menos, siempre ha habido, hasta en el Primer Mundo, y a pesar de "las imágenes que a diario nos exporta la industria cultural de EE.UU" (¿qué será lo que ve el joven Werner: viejos episodios de Dynasty?) sólo un ignorante podría no estar al tanto de tan apremiante y universal realidad. Es instructivo echar un vistazo a la historia del mencionado programa de food stamps en EEU: data nada menos que del año 1943, y llega a un punto álgido en los años ochenta, época de genuina crisis alimenticia en dicho país. Ahora, si aceptamos que el capitalismo estadounidense siempre se ha caracterizado por ciclos de prosperidad y crisis, se vuelve bastante menos evidente que lo de ahora sea inédito, hasta tal punto que las "soluciones" que antes se demostraron ineficaces y catastróficas en la actualidad sean nuestra única tabla de salvación. Que a Werner le duela el mundo (puede que a mí también) no implica que ese otro mundo que él vislumbra tenga que resultar necesariamente menos doloroso, y para mucha más gente. En todo caso, cualquier solución que traspase las fronteras de este dolor e invada la dicha ajena merecería cualquier calificativo menos decente.

Pero realmente no quería hablar de eso.

Acabo de encontrarme con un comentario de quien parece ser mi primer lector en EEUU (¡fiesta, champán! ¡Soy internacional!), que al final de otro post dice, inter alia:

Denoto siempre que sus apelativas en el debate(Endivio y Xaflag) de cualquier asunto nacen de la referencia de lo que ya paso en "x" pais,si funciono o no, pues indudable la falta de amor propio a nuestra inteligencia)"Que nunca podemos analizar algo desde nuestras propias perpectivas y convicciones culturales como lo que somos, parte de una sociedad latinoamericana, (porque si no lo hicieron en USA,UK o x pais de europa, nosotros no lo vamos a lograr). Hago un llamado a nuestra propia inventiva y creatividad para llegar a un consenso en el debate de esta ley de comunicacion.

Me parece interesante y digno de comentario. En primer lugar, el hecho de que yo pueda tratar largamente sobre situaciones vividas en otros países es (creo) comprensible y hasta perdonable, tenido en cuenta el detalle de que sólo llevo en Ecuador 5 años. Si hago comparaciones con países, sobre todo, europeos, no es con el ánimo de menospreciar a la gente de este país o de sugerir que Europa (peor EEUU) deba de servir de referencia para los políticos de aquí: de hecho, estoy visceralmente en contra de esta idea, pues nada más poner pie en estas tierras encontré muchas cosas que se me antojaron muy superiores a lo visto y vivido bajo otros cielos (incluso caelum animumque mutavi, al contrario de lo que decía el bueno de Horacio); algunas de estas cosas (sobre todo, ese espléndido desprecio por la ley y por los políticos que discerní entre los ecuatorianos) me parecen tan dignas de conservar e incluso de exportar, que abrí este blog con el ánimo de celebrarlas y en cierto modo defenderlas, aunque ese propósito se haya visto posteriormente torcido por otras causas. Simplemente, uno habla (o debería) de lo que ha vivido y conocido. Dicho eso, ya comenté en el citado post el tema de que en cualquier debate político, es costumbre acá buscar antecedentes positivos o negativos en otros países, lo que no es del todo malo (se puede aprender de la experiencia de otros) mientras no se caiga en simplismos tipo "en tal país se hace tal cosa, y la gente vive mejor que aquí: por tanto, debemos hacer esa misma cosa", lo cual es una afrenta a la lógica elemental. En este sentido estoy de acuerdo con el comentarista, y es por ello que cuando me encuentro con estos ocasionales comentaristas que me recomiendan con toda seriedad el modelo sueco, ni les contesto (o sea, me hago el sueco): me parece una simple ridiculez.

Pero más allá de esto, ¿hay "complejo de inferioridad" en los latinoamericanos, tal como sostiene ese lector?

No pienso contestar a esta pregunta, pero sí quisiera proponer dos imágenes. El primero, un video de YouTube que otro comentarista me pasó como enlace en un post reciente. El video muestra una calle del barrio de Peckham, en Londres, que por casualidad conozco bastante bien. No tuve la paciencia de verlo hasta el final, pero en la parte que vi no sucedía absolutamente nada: simplemente, se veía pasar gente cerca de la cámara, y se veían las fachadas de algunas tiendas normales y corrientes. Lo que me quitó la paciencia fueron los textos sobrepuestos, de una truculencia indescriptible, que invitaban a comparar dicho barrio con "el Tercer Mundo", y preguntaban al espectador si querría que su "nice middle class neighbourhood" se convirtiera en "algo así". ¿Así como qué? El misterio se desveló al leer los comentarios al video y seguir los enlaces. Aparentemente, se trataba de un video difundido por un grupo neonazi (el BNP: para quienes lo conocen, siniestro es poco) y de lo que se quejaban era de la ausencia de personas de piel blanca en el mencionado barrio ("Spot the white man", textual). Creo que no merece comentarios.

Ahora, otra imagen, o mejor dicho toda una colección: las pancartas publicitarias de Mi Comisariato. Hace tiempo que me parecía ligeramente extraño que en un país donde la población mestiza supera con creces cualquier otra categoría racial, los modelos escogidos para representar el papel de clientes en la publicidad de la principal cadena de supermercados sean, por abrumadora mayoría, personas de rasgos escandinavos o, como mínimo, requetecaucásicos. Hace un par de meses, tuve la ocasión de comentar el tema con una persona de destacado currículum en el mundo de la publicidad. Esa mujer se encogió de hombros y me confirmó esa impresión, agregando que al dueño de Mi Comisariato las mismas agencias muchas veces le habían sugerido incluir a personas más representativas de la población de consumidores de este país, pero que éste seguía en sus trece: sólo quería gente de aspecto gringo. ¿Por qué? Pues allí les dejo con la pregunta. ¿Para algo sirve, en términos comerciales, tal extraño fetichismo?

Para mí, las penas del joven Werner, las debilidades del mandamás de Mi Comisariato y la furia de esa chusma del BNP tienen idéntica solución: dejémonos de mundos, de países y de estados y aprendamos a ser individuos (aun a costa de no pertenecer nunca más a ninguna mayoría). La declaración de los derechos humanos propone un solo mundo en el que cualquiera pueda viajar libremente de tierra en tierra sin trabas ni restricciones. Si tengo hambre en Ecuador (de hecho, sí la tengo: hace tiempo que en esta casa sólo podemos comer arroz, y eso en pequeñas cantidades: la crisis ya la tenemos de huesped), debo poder viajar en busca de mejor suerte en otra parte. Es lo que pienso hacer este año, con toda la familia. Ya veremos cómo nos va.

Comments

  1. que al dueño de Mi Comisariato las mismas agencias muchas veces le habían sugerido incluir a personas más representativas de la población de consumidores de este país

    Pues el dueño de Mi Comisariato es un Johnny Czarninski. Los Czarninski son una familia de judíos que vinieron a Ecuador, huyendo del nazismo. De esos hijueputas no he escuchado ni leído cosas demasiado halagüeñas. Tanto Mi Comisariato como Supermaxi han recibido denuncias bastante graves contra las que no se hace mucho (esas empresas son conocidas hasta por explotar descaradamente a menores de edad).

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  2. Endivio, cuando dices que celebras o defiendes ese ¨espléndido desprecio¨ de los ecuatorianos por la ley y por los políticos, ¿Realmente te parece que ese desprecio por la ley es algo plausible?

    Porque puedo compartir la idea del desprecio hacia nuestra clase política, como una aversión por los continuos errores y horrores a los que nos tienen acostumbrados o a la indiferencia que pueden producir (algo muy peligroso en una sociedad). Pero lo de la ley lo entiendo como la repulsión que nosotros los ecuatorianos tenemos hacia el cumplimiento de la misma, repulsion que se manifiesta en todos los estratos sociales, parte de nuestra idiosincracia y que es uno de los asuntos o el asunto principal que ha condenado a este país al fracaso. La típica ¨viveza criolla¨ cuyo resultado no es otra cosa que, parafraseando a un escritor cuyo nombre no recuerdo, el motivo por el que a un ciudadano ecuatoriano que cumple y respeta la ley, la mayoría de la sociedad no lo considera un tipo honrado sino un soberano y reverendo cojudo. Así que me gustaría que me expliques que parte de ese desprecio del ecuatoriano hacia la ley es el que encuentras digno de admiración.

    En cuanto a lo de las pancartas del Comisariato, al parecer no hay coincidencias en esta vida, porque eso es lo que precisamente me he estado preguntando cada vez que voy al Comi de la Alborada, con una insistencia brutal, ¿Porqué carajos no hay personas más representativas en las pancartas?
    Y lo de que las agencias se lo han sugerido al dueño, pero el man ni bola, es una información importante para comenzar a aclarar la interrogante.
    Al igual que Quark, yo también no he escuchado cosas muy halagadoras al respecto de los dueños del Comi, y como planteas la pregunta, puede ser que el tipo tenga una fijación sicalíptica, o que lo haga con la finalidad de transmitir un estilo de vida de ¨primer mundo¨, o que aproveche el complejo que muchos de los sectores de nuestra sociedad tiene hacia la ¨raza blanca¨. Pero yo creo que es algo más sencillo, a propósito de un documental que hace un tiempo transmitieron en el canal cinco, el rostro humano, conducido por ese simpático actor llamado John Cleese.

    http://www.youtube.com/watch?v=JO9tOuSrnrk&feature=PlayList&p=873A19E98696684B&index=1

    Mi opinión es que el tipo sabe que la belleza vende, y que gran parte de la población obedecemos a ese patrón de belleza universal, que concuerda con muchos de los rasgos caucásicos. Porque lo primero que se me vino a la mente al ver la pancarta de la rubia en el Comi, no fue la interrogante ya planteada, lo primero que pense fue ¨que buena está esa tipa¨, luego vino lo duda.

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  3. ¨Pero se sobreentiende que tal desprecio debería de nacer de un criterio ético reflexivo, no de lo que tú llamas "viveza criolla".

    Ese es el punto, Endivio. Aquí en este país ese desprecio no nace de un criterio ético reflexivo en contra de leyes absurdas o abusivas, nace de lo otro. Por ejemplo, las leyes de tránsito, una violación eterna y sistemática en la que toda la sociedad participa, los encargados de defenderla, los profesionales del volante, los peatones, los amateurs, todos lo hacen. Y todos son conscientes de lo que cometen, los buseteros saben que no deben cruzarse la luz roja, los peatones saben que no deben caminar por donde les de la regalada gana (en la Alborada las zonas peatonales a veces parecen que están de adorno), los amateurs saben que no deben hacer doble fila, etc.

    Pero no importa, como me conviene lo hago, total todo el mundo lo hace. Y así esta práctica se repite a todo nivel. Es cierto que es un tema interesante. Muy interesante, pero muy trágico para nuestro país. Espero que te alcanze el tiempo y puedas desarrollar el tema.


    En cuanto a lo de la belleza, cuando dices que tal identificación no es universal y te colocas como ejemplo, ya que en tu opinión, la mujer más bella siempre será la de piel trigueña, tienes razón, a mí también me gustan muchas mujeres de piel morena y negra, mucho más que algunas de mis rubias ¨favoritas¨. Por ejemplo, Halle Berry o Naomi Campbell por nombrar a dos, lo que me causa curiosidad es que si en tu caso las mujeres trigueñas que te resultan más atractivas que las demás, poseen los rasgos caucásicos que presentan los dos ejemplos, ya que las dos que nombro están más cercanas a poseer esos rasgos caucásicos que muchos consideran bellos, que los rasgos negroides que posee una Whoopi Goldberg. Y estos patrones de belleza se repiten a todo nivel, en las cirugías plásticas lo que los pacientes piden no es que le ensanchen las alas de la nariz, es lo contrario, que se las reduzcan, que luzcan más finas o a los dentistas lo que les piden es que reduzcan su protrusión mandibular (que les desaparezcan la ¨trompa¨) y no lo contrario. O se ven cosas que rayan en lo irracional como lo de Sammy Sosa. Yo creo que ese patrón de belleza cuasi caucásico está presente de manera muy poderosa en nuestras sociedades, ya que los valores de belleza cambian dramáticamente en sociedades lejanas a nuestros esquemas occidentales.

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  4. ¨En otro acápite, una de las imbecilidades latinoamericanas, es creer que lo blanco es mejor, que lo de afuera es superior. La mentalidad parroquiana y el espíritu colonial persisten en nuestra gente¨.

    Kojudo Mayor, creo que comprendo lo que expresas, pero ese asunto puede ser positivo o negativo, si lo enfocamos desde una cuestión de etnias creer que porque eres blanco eres más inteligente o mejor me parece estúpido (aunque hay premios nobel que afirman lo contrario)

    http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=954264

    Ahora si lo considero desde el punto de vista de que si las sociedades ¨blancas¨ son mejores que las ¨negras¨, ¨latinas¨ o ¨asiáticas¨, pues los ¨blancos¨ son mejores.

    Si uno revisa el IDH y se encuentra con que las diez naciones con mejor nivel de vida son europeas, es decir ¨blancas¨ (con excepción del colado del Japón) y que las diez peores naciones son todas africanas, es decir ¨negras¨, pues eso da para pensar (por si acaso, no es una apología al racismo). ¿Cuál es la razón del éxito de las sociedades europeas? ¿Será porque ya maduraron como sociedades luego de atravesar en el siglo XX el horror definitivo de dos guerras mundiales? Puedo pensar que debido a esto corrigieron y fortalecieron sus sistemas políticos, mejoraron sus economías, con el fin de evitar las condiciones previas que originaron las guerras mundiales. Si es así, entonces ¿será que en el Ecuador ¨necesitamos¨ tamaña debacle para replantear nuestro futuro como país?

    Porque lo que observo es que nuestro país está cada vez peor, que el gamonal despótico e imbécil que dizque nos gobierna, está envenenando a nuestra sociedad (aunque cada vez su apoyo es menor)con su estupidez, intolerancia y resentimiento, de ese batiburrillo troglodita nunca ha nacido nada bueno.

    Aquí vamos para atrás, a propósito del debate de la ley de medios, en un país como Canadá ocurre los siguiente:

    ¨La Corte puntualizó la importancia central que para el buen funcionamiento de la democracia canadiense tiene el poder contar con una prensa realmente libre¨.

    http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1220518

    http://www.medioslatinos.com/modules/news/article.php?storyid=3167

    Aquí van a aprobar una ley que permitirá a un consejo clausurar medios, canales o programas, una aberración total, todo lo contrario a las sociedades más avanzadas donde solo el poder judicial puede juzgar esos actos y sus resoluciones tienden a defender y robustecer esos derechos y libertades. A los serviles alzamanos de AP no me los imagino estableciendo la ¨real malicia¨ (como la actual reforma de la ley en Uruguay) o el ¨periodismo responsable¨ cuando esta secta reptante lo que busca con su par de proyectos es precisamente limitar a los medios. Si nuestra ¨oposición¨ fuese verdaderamente ética, cosa que nunca fueron, ese pacto nunca hubiese existido, quien sabe si estos míseros ven en el consejo una oportunidad de socavar a la prensa libre, ya que ellos fueron las principales ¨víctimas¨ de su libertad de expresión.

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  5. DZ: los patrones de la belleza femenina han sido objeto tanto de detallado estudio como de cierta controversia. No estoy al día sobre los últimos descubrimientos al respecto; de mis antiguas lecturas creo recordar que está bastante bien establecida la universalidad del criterio de la simetría bilateral ("fea", la que tenga por ejemplo un ojo más grande que el otro), y el de la proporcionalidad entre anchura de cadera y de cintura, que si recuerdo bien en casi todas las culturas se idealiza en cuanto se acerque al 10:7. Todo lo demás que mencionas, o sea, ese patrón artificial (a mi modo de ver) que hace ricos a los cirujanos plásticos, bien puede ser específico a la cultura occidental contemporánea. Las mujeres que servían de modelos para pintores como Rubens, en nuestros días estuvieran haciendo cola (o tal vez deshaciendo cola) en los gimnasios y siguiendo desesperadamente alguna dieta milagrosa.

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