Punch and Judy
Extraordinario.
Es sabido que en el Internet hay gran cantidad de gente ociosa, generalmente adolescentes que no tienen nada mejor que hacer que dedicarse a interminables y febriles flame wars en torno a asuntos alejados de su propia experiencia, donde se sigue inconscientemente un predecible y aburridísimo protocolo de insultos y réplicas atizados por la ingenua creencia de que alguien, algún ser de criterio abierto, no alineado, estará mirando, y que éste se inclinará por uno u otro lado del debate en función de la originalidad, frescura y mordacidad de la réplica. Ahora, también sabemos que estas personas, que hierven varias veces al día con ese patológico exceso de adrenalina y de justa cólera, son unos pobres diablos habitantes de un mundo irreal. Sus victorias y sus derrotas no significan nada salvo para ellos; sus insultos más creativos son puro cliché; y lejos de cambiar el mundo, sus proezas dialécticas sólo tienen el efecto de quitarles el tiempo necesario para cambiar sus sudorosas medias. Ahora, sabiendo todo aquello, ¿qué se puede pensar cuando uno enciende la tele por la mañana y ve esto?
Cadena televisiva de Correa (Voz en off): No insultes a los pobres, no menosprecies a la gente humilde. Ciertos medios. Lo que no muestran. ¿Por qué nos mienten?
Carlos Vera: ¡Mediocres! Ah, ¡les dolió! ¡A mí no me pueden doblar!
Cadena televisiva de Correa (Voz en off): A ti te va a doler, hijueputa, cuando acabemos con esto. Enanito, pitufo. Me cago en tus bisabuelos hasta el decimosexto grado de afinidad. Ah, y la patria es de todos.
Carlos Vera: I fart in your general direction. Your mother smells of elderberries. Aquí tenemos al expresidente Gustavo Noboa.
Cadena televisiva de Correa (Voz en off): ¡Cachudo, burro, hijo de perra sifilítica! ¿Quieres que te cite otra vez a Cayo Catulo, malparido? ¡Me limpio el asno con tus Gustavos Noboas, cretino!
Carlos Vera: ¿Dijo una mala palabra? ¡Yo gano! ¡Yo gano!
Cadena televisiva de Correa: Hola, yo me llamo Rucurdo Putuño, soy gente humilde, y yo le doy un millón de gracias al Presidente Correa por haberme regalado una casa maravillosa, con techo y todo, de su propiedad personal, por su infinita bondad. Él sí que es el auténtico héroe de toda la gente pobre. Y ese Carlos Vera es una cucaracha. La revolución ciudadana está en marcha.
Ustedes no sé, pero esto me suena a adolescente con acné y calzón acartonado disparando torpedos láser desde su teclado salpicado de queso rallado a las 03:45 de la madrugada, hora californiana. La verdad, cuando veo esto me da ganas de ser presidente cuando sea mayor. Imagínenlo: no tener nada mejor que hacer en todo el día que planificar el siguiente salvo contra el Ogro del Cuarto Nivel. Qué suerte que algunos países se gobiernan solitos.
Es sabido que en el Internet hay gran cantidad de gente ociosa, generalmente adolescentes que no tienen nada mejor que hacer que dedicarse a interminables y febriles flame wars en torno a asuntos alejados de su propia experiencia, donde se sigue inconscientemente un predecible y aburridísimo protocolo de insultos y réplicas atizados por la ingenua creencia de que alguien, algún ser de criterio abierto, no alineado, estará mirando, y que éste se inclinará por uno u otro lado del debate en función de la originalidad, frescura y mordacidad de la réplica. Ahora, también sabemos que estas personas, que hierven varias veces al día con ese patológico exceso de adrenalina y de justa cólera, son unos pobres diablos habitantes de un mundo irreal. Sus victorias y sus derrotas no significan nada salvo para ellos; sus insultos más creativos son puro cliché; y lejos de cambiar el mundo, sus proezas dialécticas sólo tienen el efecto de quitarles el tiempo necesario para cambiar sus sudorosas medias. Ahora, sabiendo todo aquello, ¿qué se puede pensar cuando uno enciende la tele por la mañana y ve esto?
Cadena televisiva de Correa (Voz en off): No insultes a los pobres, no menosprecies a la gente humilde. Ciertos medios. Lo que no muestran. ¿Por qué nos mienten?
Carlos Vera: ¡Mediocres! Ah, ¡les dolió! ¡A mí no me pueden doblar!
Cadena televisiva de Correa (Voz en off): A ti te va a doler, hijueputa, cuando acabemos con esto. Enanito, pitufo. Me cago en tus bisabuelos hasta el decimosexto grado de afinidad. Ah, y la patria es de todos.
Carlos Vera: I fart in your general direction. Your mother smells of elderberries. Aquí tenemos al expresidente Gustavo Noboa.
Cadena televisiva de Correa (Voz en off): ¡Cachudo, burro, hijo de perra sifilítica! ¿Quieres que te cite otra vez a Cayo Catulo, malparido? ¡Me limpio el asno con tus Gustavos Noboas, cretino!
Carlos Vera: ¿Dijo una mala palabra? ¡Yo gano! ¡Yo gano!
Cadena televisiva de Correa: Hola, yo me llamo Rucurdo Putuño, soy gente humilde, y yo le doy un millón de gracias al Presidente Correa por haberme regalado una casa maravillosa, con techo y todo, de su propiedad personal, por su infinita bondad. Él sí que es el auténtico héroe de toda la gente pobre. Y ese Carlos Vera es una cucaracha. La revolución ciudadana está en marcha.
Ustedes no sé, pero esto me suena a adolescente con acné y calzón acartonado disparando torpedos láser desde su teclado salpicado de queso rallado a las 03:45 de la madrugada, hora californiana. La verdad, cuando veo esto me da ganas de ser presidente cuando sea mayor. Imagínenlo: no tener nada mejor que hacer en todo el día que planificar el siguiente salvo contra el Ogro del Cuarto Nivel. Qué suerte que algunos países se gobiernan solitos.
Oi!
ReplyDeleteAh, los flame wars. Quien no haya participado en uno que tire la primera piedra. Para mí son la versión internetera del lacito que te acredita como luchador contra el SIDA o el cáncer de seno: Te hacen sentir que eres parte de algo pero en realidad no cuentas para nada.
O quizás la propaganda sirva para radicalizar a los correatas y atraer a los indecisos convenciéndoles de que quienes critican al gobierno son traidores a la Patria que merecen ser ejecutados como los disidentes eliminados por San Che Guevara (piss be upon him)
¿Prohibir el discurso de odio es inhibir la libertad de expresión? En un flame war, según un mancito federalista censurar Mein Kampf habría sido fascista y un atentado contra la libertad de expresión.
Me voy. No quiero que piensen que me importa lo que acabo de escribir, you cheesy lot of second hand electric donkey bottom biters. I WAVE MY PRIVATE PARTS AT YOUR AUNTIES! And I certainly don't expect the Spanish Inquisition to come knocking at my door for writing shite about the guv'ment.