Prohibido no tomar
Esta tarde, una nueva y sorprendente declaración por parte de Freddy Ehlers. Textualmente:
Según datos proporcionados por la Policía Nacional, nos acabamos de enterar de que el 92% de los asesinatos cometidos en este país, es decir una abrumadora mayoría, son cometidos por personas que no están en estado de embriaguez. De ello, se puede deducir que el asesinato es en casi todas sus manifestaciones producto de la falta de alcohol. Tal conclusión se vuelve evidente al considerar que una persona ebria carece de coordinación en sus movimientos y por tanto se le dificulta la consecución de cualquier acto criminal, mientras que los serenos, desgraciadamente, son los más aptos para acometer actos de violencia y otras ilegalidades. Por lo tanto, en respuesta al clamor popular en contra de la creciente tasa de homicidios, hemos decidido hacer obligatorio el consumo de alcohol entre las personas mayores de edad. A tal efecto instalaremos dispositivos en las carreteras principales donde efectivos de la policía y de los agentes de la CTG obligarán a los choferes que demuestren no haber ingerido alcohol, tomarse en el acto un mínimo de 200ml de aguardiente, so pena de arresto para los que se nieguen a participar. Igualmente, unos agentes de las fuerzas de seguridad ejecutarán "batidas¨en los locales de mayor afluencia nocturna, y se detendrá a quienquiera dé evidencias de serenidad, es decir de falta de ese mínimo grado de intoxicación que convierte a los ciudadanos en personas torpes, lacrimosas, vociferantes e inofensivas. ...
Aunque yo personalmente tomo muy poco, principalmente por falta de liquidez (financiera), no puedo menos que reconocer la sensatez de tal medida. Efectivamente, si el 92% de los homicidios son atribuibles a la serenidad, ¿qué otra nos toca? Sin embargo, preferiría que fuera whisky y no aguardiente que nos obligaran a engullir en las carreteras. Me pregunto si no habrán llegado a algún acuerdo con algún fabricante y por ahí viene tan peregrina elección etílica.
Según datos proporcionados por la Policía Nacional, nos acabamos de enterar de que el 92% de los asesinatos cometidos en este país, es decir una abrumadora mayoría, son cometidos por personas que no están en estado de embriaguez. De ello, se puede deducir que el asesinato es en casi todas sus manifestaciones producto de la falta de alcohol. Tal conclusión se vuelve evidente al considerar que una persona ebria carece de coordinación en sus movimientos y por tanto se le dificulta la consecución de cualquier acto criminal, mientras que los serenos, desgraciadamente, son los más aptos para acometer actos de violencia y otras ilegalidades. Por lo tanto, en respuesta al clamor popular en contra de la creciente tasa de homicidios, hemos decidido hacer obligatorio el consumo de alcohol entre las personas mayores de edad. A tal efecto instalaremos dispositivos en las carreteras principales donde efectivos de la policía y de los agentes de la CTG obligarán a los choferes que demuestren no haber ingerido alcohol, tomarse en el acto un mínimo de 200ml de aguardiente, so pena de arresto para los que se nieguen a participar. Igualmente, unos agentes de las fuerzas de seguridad ejecutarán "batidas¨en los locales de mayor afluencia nocturna, y se detendrá a quienquiera dé evidencias de serenidad, es decir de falta de ese mínimo grado de intoxicación que convierte a los ciudadanos en personas torpes, lacrimosas, vociferantes e inofensivas. ...
Aunque yo personalmente tomo muy poco, principalmente por falta de liquidez (financiera), no puedo menos que reconocer la sensatez de tal medida. Efectivamente, si el 92% de los homicidios son atribuibles a la serenidad, ¿qué otra nos toca? Sin embargo, preferiría que fuera whisky y no aguardiente que nos obligaran a engullir en las carreteras. Me pregunto si no habrán llegado a algún acuerdo con algún fabricante y por ahí viene tan peregrina elección etílica.
No, el acuerdo no es con los fabricantes, es con la nueva religión de Elhers, el budismo, seguramente nos quiere imponer a todos, como su jefecito al que le lame las suelas desde la primera campaña, que quiere a fuerza convertirnos en franquicia de los ciudadanos de La Isla de los Muertos de Hambre.
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