Quadrivium amoroso (2)
Macey era una chica normal hasta aquel día fatal en que, camino de la clínica dental donde trabajaba como recepcionista, cruzó delante del Hotel Morgana, anfitrión en aquellos días de la Cuarta Conferencia Internacional de Feministas Radioactivas. Ni caso le prestó a aquella octogenaria en silla de ruedas, con tres ojos, que peleaba por hacerse camino entre la muchedumbre, hasta que de repente se le salió un chillido, y mirando hacia abajo vio que aquella anciana le había mordido la pantorrilla. Levantando la vista, se quedó perpleja al constatar que todos los hombres que caminaban apresurados por allí en traje de ejecutivo lucían un profundo agujero en la parte frontal del traje, que revelaba una camiseta interior, donde rezaba en letras grandes: ¡Arriba el Patriarcado! Una señora de mediana edad que llevaba de paseo a su Dachshund se detuvo para decirle: No te preocupes, querida, es tu Visión Patriarcal. Ya te acostumbrarás.
Hmm -dijo ella ensimismada. - Espero que me salgan otros poderes, pues tal como vamos voy a terminar cada episodio acostada en L, enfundada en medias de red de pescar y sostén tipo Gaultier. Con lo caro que se ha vuelto ahora la ropa interior.
Finalmente optó por entrar en una catedral que había allí cerca y asaltar a una monja que rezaba en última fila, arrastrándola detrás de una columna dórica para a continuación dejarla inconsciente, desnuda y con una tarjeta encima que decía: Estimada Monja. Lo siento, pero necesito tu hábito para mi disfraz de superheroina. No pude evitar de notar que usted tiene bastante caries en la 14. Llama a este número y pide consulta con el Dr. Miován. Te atenderá gustoso, incluso si te vistes primero. 5473192.
Hmm -dijo ella ensimismada. - Espero que me salgan otros poderes, pues tal como vamos voy a terminar cada episodio acostada en L, enfundada en medias de red de pescar y sostén tipo Gaultier. Con lo caro que se ha vuelto ahora la ropa interior.
Finalmente optó por entrar en una catedral que había allí cerca y asaltar a una monja que rezaba en última fila, arrastrándola detrás de una columna dórica para a continuación dejarla inconsciente, desnuda y con una tarjeta encima que decía: Estimada Monja. Lo siento, pero necesito tu hábito para mi disfraz de superheroina. No pude evitar de notar que usted tiene bastante caries en la 14. Llama a este número y pide consulta con el Dr. Miován. Te atenderá gustoso, incluso si te vistes primero. 5473192.
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