¡Autoatentado!

Es cierto y hay que reconocerlo: la propaganda gubernamental burda e insultante no la inventó Correa. Ya en otro lugar hice referencia a mi experiencia de llegar a este país en tiempos de Lucio, y cómo pude ver, creo que el segundo día de estar aquí, un hilarante anuncio televisivo que mostraba un joven (muy chic, por supuesto, con bandana y todo) que amanecía atado con cuerdas (la voz en off nos explicaba que las cuerdas eran "la oligarquía") y que luego se deshacía de las cuerdas (con ayuda de un Lucio invisible), para a continuación tener que lidiar con una jauría de textos voladores, que representaban los "nuevos peligros", uno de los cuales era los "autoatentados". (El siguiente anuncio que recuerdo, también comentado en otro lugar, mostraba un Lucio en plan emperador Hapsburgo, montado a caballo y rodeado de fervorosos súbditos). La diferencia entre aquella época inocente y feliz y ahora es que el arte de la propaganda gubernamental se ha llevado a un nivel de sofisticación muy superior. No se escatiman recursos ni se les pasa ningún detalle. Para referirse a la oposición (real o imaginaria), la imagen se muestra en un monocromático distorsionado y triste, reservándose para el gobierno actual ese brillante Technicolor propio de la aparición de los Munchkins y del Camino de Ladrillos Amarillos. (A propósito: ¿a Vinicio se le dará un corazón? ¿a la Carrillo un cerebro? ¿A Patiño valentía? ¿O triunfará la Bruja del Norte? Quédense atentos). También (ya comentado) se juega con notable éxito con los arquetipos pastoriles, arcadianos, es decir muy en la línea de los rancios nacionalismos de todo el mundo, con cierto toque estalinista al referirse a la noble y heroica sencillez incorruptible de la "gente del campo". Pero lo que mejor les sale es la descontextualización, la confusión conceptual, el arremeter directamente contra el discurso racional, sustituido por arrulladoras canciones infantiles patrióticas. En fin. Me viene a la mente todo esto a propósito del nuevo atentado correísta, esta vez en contra del grupo "Montecristi Vive" que reúne a gente partidaria del No en el referéndum. Resulta que la web de ese grupo amanece hoy hackeado. La razón y los perpetradores, ambos obvios: excepto, seguramente, para el correísmo, que aunque mientras escribo no ha reaccionado ante la noticia, de buen seguro lo calificará, siguiendo la tradición inaugurada por Lucio, de "autoatentado".

Bueno, quien quiere creerse eso, que lo crea. Al fin y al cabo, algo de esto hay en la política nacional, desde que llega el correísmo: apenas puedes salir de casa sin ver a algún vecino, antes congresista socialcristiano, ocupado en caerse sobre su espada a la usanza romana, o en un vistoso harakiri a lo nipón. El suicidio está de moda. Lo nuevo, sin embargo, tal como comenta Gabriela Calderón, lo reluciente, es el suicidio colectivo. Desnuquémonos todos en la Lucha Final. Las hormigas nos lo agradecerán.

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