Carpe diem
Es casi oficial. El ex primer ministro y ex ministro de finanzas británico, Gordon Brown, puede ser el próximo jefe del FMI. Para entender este hecho en toda su envergaenhiesta, hay que considerar los siguientes hechos:
1. Tras las últimas elecciones británicas, llegó al poder una coalición de faux-conservadores y faux-liberales, en realidad una coalición de seres hechos de neutrinos, fantasmagóricos productos indestructibles de la mala conciencia de los electores, como en la película Solaris. El día siguiente, salió en el diario la siguiente anécdota: el flamante ministro de finanzas había encontrado en su nuevo despacho una nota de su predecesor. La nota decía, escuetamente: "lo siento, ya no hay plata. Suerte." Desde entonces, el R. hUnDido va de tumbo en tumbo y de falso recorte en falso recorte.
2. Todo fue culpa de Gordon Brown. Pudo haber hecho recortes, pero quiso más ser primer ministro de un piano lanzado de un avión sin paracaidas.
3. Es una verdad generalmente reconocida, que mientras los plebeyos asistimos a reuniones donde nos explican que hay que ser más productivos, y que hay que hacer llegar más lejos el papel usando menos fotocopias, la incompetencia de los patricios de alto vuelo (políticos, banqueros), sus espectaculares errores y chapucerías, su adicción al gasto sin mesura ni sentido, su capacidad para torpedear países enteros y para cancelar el futuro, se considera nota picante dentro de un agradable aroma afrutado con apres-gout de bolitas de conejo. Si consiguen joder a gran número de ahorradores e inversionistas, se les premia con la posibilidad de joder a muchos más. La política es así: "perdónale, pues ha armado mucho".
En otras noticias, se está volviendo cada vez más peligroso despertarse con la tele puesta. Hoy, por ejemplo, entre sueños escuché algo así: "entre los postulantes al cargo de Fiscal General se otorgaron puntos a los candidatos Beelzebub, Hannibal Lecter, Genghis Khan, Xavier Zavala Egas, el Hombre de Piltdown, el Monstruo de los Andes, la Dama Tapada y una computadora llamada HAL." Mi mano izquierdo, tembloroso, se extendió febrilmente a buscar la taza de café en la mesilla de al lado, al tiempo que escuché que Zavala Egas se había retirado del concurso... así que todo quedó en susto. Pero no deberían hacer esas cosas a esas horas tan tempranas.
En fin, quedan avisados: el mundo se acaba pronto, así que, a tomarse Bon Ice de tamarindo en el bus, y al demonio las consecuencias.
1. Tras las últimas elecciones británicas, llegó al poder una coalición de faux-conservadores y faux-liberales, en realidad una coalición de seres hechos de neutrinos, fantasmagóricos productos indestructibles de la mala conciencia de los electores, como en la película Solaris. El día siguiente, salió en el diario la siguiente anécdota: el flamante ministro de finanzas había encontrado en su nuevo despacho una nota de su predecesor. La nota decía, escuetamente: "lo siento, ya no hay plata. Suerte." Desde entonces, el R. hUnDido va de tumbo en tumbo y de falso recorte en falso recorte.
2. Todo fue culpa de Gordon Brown. Pudo haber hecho recortes, pero quiso más ser primer ministro de un piano lanzado de un avión sin paracaidas.
3. Es una verdad generalmente reconocida, que mientras los plebeyos asistimos a reuniones donde nos explican que hay que ser más productivos, y que hay que hacer llegar más lejos el papel usando menos fotocopias, la incompetencia de los patricios de alto vuelo (políticos, banqueros), sus espectaculares errores y chapucerías, su adicción al gasto sin mesura ni sentido, su capacidad para torpedear países enteros y para cancelar el futuro, se considera nota picante dentro de un agradable aroma afrutado con apres-gout de bolitas de conejo. Si consiguen joder a gran número de ahorradores e inversionistas, se les premia con la posibilidad de joder a muchos más. La política es así: "perdónale, pues ha armado mucho".
En fin, quedan avisados: el mundo se acaba pronto, así que, a tomarse Bon Ice de tamarindo en el bus, y al demonio las consecuencias.


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