Democracia psittacina
El myiopsitta monachus, que tuvo su estrellato en este blog (y por cierto, el artículo, como tantos otros fue escrito en plan irónico, sin ninguna intención profética: a veces me asusto ante mis propios poderes de clarividencia) es un ave democrático. En serio. Es gregario, construye grandes nidos colectivos, comparte árboles cerezos: tiene que ser democrático. Pero no vive en una democracia, ni hay quien le convenza de la necesidad de tal cosa. El otro día tuve la suerte de poder entrevistar a uno de estos pericos. He aquí lo que el simpático pájaro me explicó al respecto.
EL BALCÓN PEREGRINO: ¿Qué es democracia para usted?
EL LORO: La palabra democracia tiene dos significados posibles. El primero se refiere a un proceso, es decir, a una manera de tomar decisiones colectivas. El segundo, a un sistema de gobierno.
EBP: ¿Qué diferencia hay?
EL: Si eres idiota, ninguna.
EBP: Pongamos que no soy idiota.
EL: En tal caso, la diferencia debe de ser obvia. Pero bueno, vamos por partes. Hay dos tipos de decisiones que puedes tomar, ¿verdad? Las que sólo te afectan a ti, y las que afectan a un colectivo del cual formas parte.
EBP: Pero ¿qué tal si tomo una decisión que a mí no me afecta en absoluto, pero a otra gente sí?
EL: En tal caso yo me tendría que cagar encima de tu cabeza.
EBP: Entendido. Perdón, siga.
EL: Una decisión que sólo te afecta a ti, ¿quién la debe de tomar, en tu opinión? Tú, o un variopinto grupo de personas que no tienen nada que ver con el tema que se decide?
EBP: Creo que yo.
EL: Bien. Guarda esa respuesta, que luego la necesitaremos. Ahora, si se trata de decidir algo que afecta no sólo a ti, sino a todo un colectivo, ¿quién tendría que tomar esa decisión? ¿Tú, o todos los afectados?
EBP: Los afectados, naturalmente.
EL: Exacto. Entonces, para este segundo caso se inventó la democracia. Es una manera de tomar ese segundo tipo de decisión: creo que la mejor que se ha inventado, hasta la fecha. Se trata de un simple proceso en que cada uno de los afectados tiene un voto, una manera de influir en el resultado. Nosotros los pericos lo usamos a menudo. A veces cada individuo tiene un voto, a veces (aunque esto no es tan corriente) los votos del individuo inciden más o menos según su grado de implicación, o según cómo ese resultado le puede afectar. ¿Estamos?
EBP: Creo que sí.
EL: Entonces estamos de acuerdo en que la democracia como proceso o como método, merece nuestro apoyo, siempre que se trata de una decisión colectiva y no una individual. Ahora, contéstame lo siguiente: ¿hemos determinado cuándo es necesario una decisión colectiva, y cuándo no?
EBP: Creo que no.
EL: Ahí está. Vamos a ver. ¿Crees que es necesario, o que sería recomendable, que todas las personas en un mismo país se levanten a la misma hora cada día?
EBP: No veo para qué.
EL: Yo tampoco. Será por ello que a ti nunca te han llamado a votar sobre esa cuestión. Pero no es descartable que algún día tengas que hacerlo.
EBP: ¿Por qué?
EL: ¿A qué hora te levantas, habitualmente?
EBP: A las seis y cuarto.
EL: Ya veo, un vago. ¿Sabes a qué hora me levanto yo? A un cuarto para las cinco. ¿Crees que eso es justo?
EBP: Pero usted no es una persona. Es solamente un perico.
EL: Perdón, soy la naturaleza. Tengo mis derechos. Y lo que no podemos admitir es que haya una casta de privilegiados que duermen hasta dónde les dé la gana, sólo porque tuvieron la suerte de nacer humanos, y otros que tengamos que madrugar. Por eso te digo: lo justo, lo democrático, sería que tengamos que levantarnos todos a la misma hora. Entonces, hagamos un voto sobre ello.
EBP: No estoy de acuerdo.
EL: Bueno, en tal caso votas no, y listo. Pero recuerda que la mayoría es quien manda aquí. Y los aves somos muchos.
EBP: Está bromeando.
EL: Justifica tu respuesta.
EBP: Porque a nadie le importa a qué hora se levantan los demás. Es más, a mí me gusta que cuando salga a la calle, haya poca gente.
EL: A nadie le importa, porque todavía no se les ha ocurrido a tus gobernantes armar un espectáculo de canto y baile sobre la cuestión. Imagina que se creara un referéndum en torno a esto. Y que cada día el Presidente saliera en la tele a denunciar a esa gente poco patriota que prefiere quedarse durmiendo en lugar de levantarse a una hora decente y ponerse a construir patria. Y que los poco madrugadores resultaran ser los mismos banqueros corruptos que llevaron el país a la ruina con sus somnolentes costumbres. ¿Crees que todavía a nadie le importaría?
EBP: Bueno, en tal caso...
EL: Nada. Admite que tengo razón. Cualquier aspecto de tu vida, en principio, es susceptible de someterse a una decisión colectiva. Y eso será así, mientras sigas con la tontería aquélla de "vivir en una democracia", es decir, que consideres que democracia es un sistema de gobierno y no un simple proceso técnico de toma de decisiones. Porque si es un sistema de gobierno, eso significa que la cuestión de cuáles decisiones serán colectivas y cuáles no, será dirimida por el propio colectivo. Si la mayoría decide que de ahora en adelante todos se levantarán a la misma hora, tendrás que aceptarlo, porque la mayoría siempre tiene razón.
EBP: Pero si no vivimos en democracia, ¿en qué entonces? La única alternativa, según me han dicho, es una dictadura.
EL: ¿Qué sistema de gobierno tienen en EEUU?
EBP: Democracia. Por lo menos, es lo que dicen ellos.
EL: Eso es lo que dicen los ignorantes, que allá hay mucho de eso. En realidad, lo que tienen es una república constitucional, algo muy diferente. Es más: los fundadores, los autores de esa constitución, odiaban la democracia como sistema de gobierno, por mucho que lo aceptaran como proceso. Decían que la democracia institucional era un sistema peligrosísimo, recordando que "democracia" en griego significa que manda la plebe o la chusma. Por eso vienen esas palabras famosas: "Congress shall make no law..."
EBP: Pero votan por un presidente, un congreso...
EL: Porque desde 1787 se considera que hace falta un presidente, y que es algo que afecta a todos, y que por tanto es una decisión colectiva que merece someterse al proceso democrático. Pero por otro lado, hay cosas que fueron excluidos explícitamente de ese proceso de decisión colectiva, como por ejemplo el derecho a portar armas.
EBP: ¿Qué piensas sobre esa cuestión?
EL: ¿Ves esto? Se llama un pico. Es mi arma. Todos los pericos lo tenemos. El equivalente, en el ser humano, tengo entendido que se llama un Glock. Claro que nadie debería salir del nido sin su arma, pero si tienes tendencias suicidales, estás en tu derecho de hacerlo. Faltaría más. Pero no nos salgamos de la cuestión. En EEUU tienen un sistema de gobierno que no es democracia, ni tampoco dictadura. No dejes que te engañen con falsas disyuntivas.
EBP: Se me ocurre una pregunta. Si no lo decide la mayoría, ¿quién decide cuáles decisiones son susceptibles de tomarse democráticamente?
EL: Hace trescientos años, muchos habrían dicho que la Constitución. Pero en parte, tenían el lujo de permitirse esa cómoda respuesta, pues se daba por sentado que los individuos se organizarían espontáneamente para repeler cualquier atentado no previsto sobre sus derechos, que eran de largo abolengo, e innegociables. Ahora la situación es un poco diferente. Los gobernantes vuestros, sobre todo en este último siglo, han descubierto lo fácil que es convencer a la gente, con dádivas y con arrulladora retórica, que los únicos derechos que tienen son derivados del colectivo, o del propio gobierno que graciosamente concede o regala esos derechos. Han descubierto cómo desarmar al ciudadano, tanto física como ideológicamente, y cómo crear constituciones que les protegen a ellos y dejan indefenso al pacífico individuo. No solamente que no puede llevar una pistola para defenderse del policía corrupto y ladrón, sino que no puede siquiera decidir sobre su propia vida sin el beneplácito de la sagrada Mayoría, canalizada por canallas, por supuesto.
EBP: Estás diciendo que la Constitución es insuficiente...
EL: Cualquier constitución descansa sobre ciertos supuestos. Uno de ellos es que la gente defenderá sus derechos. Oye, quien tiene que defender tus derechos no es el vecino de la tienda de la esquina. Menos el Presidente, o el Congreso. Eres tú.
EBP: La gente no lo ve así.
EL: Pobre gente. A la raza humana le doy unos cincuenta años. Tal vez setenta, con algo de suerte. Cuando desaparezcáis, los loros lo lamentaremos. Erais simpáticos, después de todo. (A veces.)
EBP: No has contestado a mi pregunta. ¿Quién tendría que decidir cuáles decisiones han de ser colectivas?
EL: Lo que me hace gracia de los humanos es que tienen ese cerebro tan grande, y no lo usan. Vamos, piensa un poco. Una decisión tiene que ser colectiva cuando hace falta una acción colectiva, o cuando hay un peligro colectivo, o cuando es necesario por razones de fuerza mayor que todo el mundo actúe de manera coordenada, y donde una respuesta libre y voluntaria por parte de individuos con sentido cívico sería insuficiente.... o sea, casi nunca. ¿Quién decide eso? El sentido común. No hace falta más. Los pericos no tenemos presidente ni gobierno, por si no lo sabías. No es necesario. A todo el mundo le resulta obvio que un nido hecho en común cuesta menos de construir que cien nidos separados. Trabajamos conjuntamente para crearlo, y no nos hace falta votar sino sobre detalles menores y secundarios. En cambio, tener que decidir colectivamente sobre lo que uno puede o no ver o escuchar, o decir, o qué tipo de entretenimiento uno puede darse, o cómo uno debe de protegerse... No sé, no entiendo cómo los humanos podéis permitir semejantes ofensas de parte de sus semejantes.
EBP: Es que somos una especie tribal. Acostumbramos tener líderes, reyes, salvadores, mesías...
EL: Allá ustedes. Pero tampoco hay que exagerar. Hay seres humanos que me parece que ni siquiera merecen el calificativo de vertebrados.
EBP: Entonces la solución es...
EL: Tengan un poco de dignidad. Redescubran sus vértebras. Tal vez nunca aprenderán a volar, pero por lo menos, a mantenerse erguidos, sin apoyarse en los demás, en las descerebradas mayorías confeccionadas por manipuladores sinvergüenzas, ya sería un avance.
EBP: Lo tendré en cuenta.
EL BALCÓN PEREGRINO: ¿Qué es democracia para usted?
EL LORO: La palabra democracia tiene dos significados posibles. El primero se refiere a un proceso, es decir, a una manera de tomar decisiones colectivas. El segundo, a un sistema de gobierno.
EBP: ¿Qué diferencia hay?
EL: Si eres idiota, ninguna.
EBP: Pongamos que no soy idiota.
EL: En tal caso, la diferencia debe de ser obvia. Pero bueno, vamos por partes. Hay dos tipos de decisiones que puedes tomar, ¿verdad? Las que sólo te afectan a ti, y las que afectan a un colectivo del cual formas parte.
EBP: Pero ¿qué tal si tomo una decisión que a mí no me afecta en absoluto, pero a otra gente sí?
EL: En tal caso yo me tendría que cagar encima de tu cabeza.
EBP: Entendido. Perdón, siga.
EL: Una decisión que sólo te afecta a ti, ¿quién la debe de tomar, en tu opinión? Tú, o un variopinto grupo de personas que no tienen nada que ver con el tema que se decide?
EBP: Creo que yo.
EL: Bien. Guarda esa respuesta, que luego la necesitaremos. Ahora, si se trata de decidir algo que afecta no sólo a ti, sino a todo un colectivo, ¿quién tendría que tomar esa decisión? ¿Tú, o todos los afectados?
EBP: Los afectados, naturalmente.
EL: Exacto. Entonces, para este segundo caso se inventó la democracia. Es una manera de tomar ese segundo tipo de decisión: creo que la mejor que se ha inventado, hasta la fecha. Se trata de un simple proceso en que cada uno de los afectados tiene un voto, una manera de influir en el resultado. Nosotros los pericos lo usamos a menudo. A veces cada individuo tiene un voto, a veces (aunque esto no es tan corriente) los votos del individuo inciden más o menos según su grado de implicación, o según cómo ese resultado le puede afectar. ¿Estamos?
EBP: Creo que sí.
EL: Entonces estamos de acuerdo en que la democracia como proceso o como método, merece nuestro apoyo, siempre que se trata de una decisión colectiva y no una individual. Ahora, contéstame lo siguiente: ¿hemos determinado cuándo es necesario una decisión colectiva, y cuándo no?
EBP: Creo que no.
EL: Ahí está. Vamos a ver. ¿Crees que es necesario, o que sería recomendable, que todas las personas en un mismo país se levanten a la misma hora cada día?
EBP: No veo para qué.
EL: Yo tampoco. Será por ello que a ti nunca te han llamado a votar sobre esa cuestión. Pero no es descartable que algún día tengas que hacerlo.
EBP: ¿Por qué?
EL: ¿A qué hora te levantas, habitualmente?
EBP: A las seis y cuarto.
EL: Ya veo, un vago. ¿Sabes a qué hora me levanto yo? A un cuarto para las cinco. ¿Crees que eso es justo?
EBP: Pero usted no es una persona. Es solamente un perico.
EL: Perdón, soy la naturaleza. Tengo mis derechos. Y lo que no podemos admitir es que haya una casta de privilegiados que duermen hasta dónde les dé la gana, sólo porque tuvieron la suerte de nacer humanos, y otros que tengamos que madrugar. Por eso te digo: lo justo, lo democrático, sería que tengamos que levantarnos todos a la misma hora. Entonces, hagamos un voto sobre ello.
EBP: No estoy de acuerdo.
EL: Bueno, en tal caso votas no, y listo. Pero recuerda que la mayoría es quien manda aquí. Y los aves somos muchos.
EBP: Está bromeando.
EL: Justifica tu respuesta.
EBP: Porque a nadie le importa a qué hora se levantan los demás. Es más, a mí me gusta que cuando salga a la calle, haya poca gente.
EL: A nadie le importa, porque todavía no se les ha ocurrido a tus gobernantes armar un espectáculo de canto y baile sobre la cuestión. Imagina que se creara un referéndum en torno a esto. Y que cada día el Presidente saliera en la tele a denunciar a esa gente poco patriota que prefiere quedarse durmiendo en lugar de levantarse a una hora decente y ponerse a construir patria. Y que los poco madrugadores resultaran ser los mismos banqueros corruptos que llevaron el país a la ruina con sus somnolentes costumbres. ¿Crees que todavía a nadie le importaría?
EBP: Bueno, en tal caso...
EL: Nada. Admite que tengo razón. Cualquier aspecto de tu vida, en principio, es susceptible de someterse a una decisión colectiva. Y eso será así, mientras sigas con la tontería aquélla de "vivir en una democracia", es decir, que consideres que democracia es un sistema de gobierno y no un simple proceso técnico de toma de decisiones. Porque si es un sistema de gobierno, eso significa que la cuestión de cuáles decisiones serán colectivas y cuáles no, será dirimida por el propio colectivo. Si la mayoría decide que de ahora en adelante todos se levantarán a la misma hora, tendrás que aceptarlo, porque la mayoría siempre tiene razón.
EBP: Pero si no vivimos en democracia, ¿en qué entonces? La única alternativa, según me han dicho, es una dictadura.
EL: ¿Qué sistema de gobierno tienen en EEUU?
EBP: Democracia. Por lo menos, es lo que dicen ellos.
EL: Eso es lo que dicen los ignorantes, que allá hay mucho de eso. En realidad, lo que tienen es una república constitucional, algo muy diferente. Es más: los fundadores, los autores de esa constitución, odiaban la democracia como sistema de gobierno, por mucho que lo aceptaran como proceso. Decían que la democracia institucional era un sistema peligrosísimo, recordando que "democracia" en griego significa que manda la plebe o la chusma. Por eso vienen esas palabras famosas: "Congress shall make no law..."
EBP: Pero votan por un presidente, un congreso...
EL: Porque desde 1787 se considera que hace falta un presidente, y que es algo que afecta a todos, y que por tanto es una decisión colectiva que merece someterse al proceso democrático. Pero por otro lado, hay cosas que fueron excluidos explícitamente de ese proceso de decisión colectiva, como por ejemplo el derecho a portar armas.
EBP: ¿Qué piensas sobre esa cuestión?
EL: ¿Ves esto? Se llama un pico. Es mi arma. Todos los pericos lo tenemos. El equivalente, en el ser humano, tengo entendido que se llama un Glock. Claro que nadie debería salir del nido sin su arma, pero si tienes tendencias suicidales, estás en tu derecho de hacerlo. Faltaría más. Pero no nos salgamos de la cuestión. En EEUU tienen un sistema de gobierno que no es democracia, ni tampoco dictadura. No dejes que te engañen con falsas disyuntivas.
EBP: Se me ocurre una pregunta. Si no lo decide la mayoría, ¿quién decide cuáles decisiones son susceptibles de tomarse democráticamente?
EL: Hace trescientos años, muchos habrían dicho que la Constitución. Pero en parte, tenían el lujo de permitirse esa cómoda respuesta, pues se daba por sentado que los individuos se organizarían espontáneamente para repeler cualquier atentado no previsto sobre sus derechos, que eran de largo abolengo, e innegociables. Ahora la situación es un poco diferente. Los gobernantes vuestros, sobre todo en este último siglo, han descubierto lo fácil que es convencer a la gente, con dádivas y con arrulladora retórica, que los únicos derechos que tienen son derivados del colectivo, o del propio gobierno que graciosamente concede o regala esos derechos. Han descubierto cómo desarmar al ciudadano, tanto física como ideológicamente, y cómo crear constituciones que les protegen a ellos y dejan indefenso al pacífico individuo. No solamente que no puede llevar una pistola para defenderse del policía corrupto y ladrón, sino que no puede siquiera decidir sobre su propia vida sin el beneplácito de la sagrada Mayoría, canalizada por canallas, por supuesto.
EBP: Estás diciendo que la Constitución es insuficiente...
EL: Cualquier constitución descansa sobre ciertos supuestos. Uno de ellos es que la gente defenderá sus derechos. Oye, quien tiene que defender tus derechos no es el vecino de la tienda de la esquina. Menos el Presidente, o el Congreso. Eres tú.
EBP: La gente no lo ve así.
EL: Pobre gente. A la raza humana le doy unos cincuenta años. Tal vez setenta, con algo de suerte. Cuando desaparezcáis, los loros lo lamentaremos. Erais simpáticos, después de todo. (A veces.)
EBP: No has contestado a mi pregunta. ¿Quién tendría que decidir cuáles decisiones han de ser colectivas?
EL: Lo que me hace gracia de los humanos es que tienen ese cerebro tan grande, y no lo usan. Vamos, piensa un poco. Una decisión tiene que ser colectiva cuando hace falta una acción colectiva, o cuando hay un peligro colectivo, o cuando es necesario por razones de fuerza mayor que todo el mundo actúe de manera coordenada, y donde una respuesta libre y voluntaria por parte de individuos con sentido cívico sería insuficiente.... o sea, casi nunca. ¿Quién decide eso? El sentido común. No hace falta más. Los pericos no tenemos presidente ni gobierno, por si no lo sabías. No es necesario. A todo el mundo le resulta obvio que un nido hecho en común cuesta menos de construir que cien nidos separados. Trabajamos conjuntamente para crearlo, y no nos hace falta votar sino sobre detalles menores y secundarios. En cambio, tener que decidir colectivamente sobre lo que uno puede o no ver o escuchar, o decir, o qué tipo de entretenimiento uno puede darse, o cómo uno debe de protegerse... No sé, no entiendo cómo los humanos podéis permitir semejantes ofensas de parte de sus semejantes.
EBP: Es que somos una especie tribal. Acostumbramos tener líderes, reyes, salvadores, mesías...
EL: Allá ustedes. Pero tampoco hay que exagerar. Hay seres humanos que me parece que ni siquiera merecen el calificativo de vertebrados.
EBP: Entonces la solución es...
EL: Tengan un poco de dignidad. Redescubran sus vértebras. Tal vez nunca aprenderán a volar, pero por lo menos, a mantenerse erguidos, sin apoyarse en los demás, en las descerebradas mayorías confeccionadas por manipuladores sinvergüenzas, ya sería un avance.
EBP: Lo tendré en cuenta.

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