Un restaurante, para ganarse clientela, tiene que lucir impecable. Manteles blancos, recién planchados. Flores frescas en la mesa. Cubertería bien lavada, reluciente. El camarero tiene que acercase a la mesa - aunque esté muerto de sueño, de dolor, de rabia - con formalidad y corrección, sonriente, servicial. Todo eso supone trabajo. Trabajo de lavandería, de cocina, de repostería, de limpieza, de atención al cliente, de autocontención. Sincronización, coordinación, eficiencia. Gente que se gana a pulso lo poquísimo que se le paga. En una compañía de televisión, otro tanto. Herculino labor el de tener cada mañana, a primer bostezo, las noticias frescas sobre la mesa, la animadora sonrisa, la agenda de entrevistas y de variedades, y coordinarlo todo para que no se note el estrés, el nerviosismo, la angustia por el invitado que no aparece, la necesaria improvisación, las múltiples y traicioneras incertidumbres del oficio. Perder kilos en sudor para que todo parezca relajado, cordial, inf...
El problema es que los medios defienden sus intereses en el siguiente orden:
ReplyDelete1.) Intereses de los dueños
2.) Intereses de los patrocinadores
3.) Intereses públicos que no sean contrarios a los 2 anteriores.
Entonces si los medios hablan de defender la libertad de expresión no es de la mayoría de ecuatorianos, a los cuales no les interesa entrevistar, si uno revisa a quienes entrevistan en un mes son los mismos y al siguiente mes igual.
Claro que la línea lírica va por otro lado porque la defensa es la libertad y la verdad, ¿Cuántos medios han pagado por patrocinar con mentiras las guerras que nos han vendido en estos últimos 10 años? Armas de destrucción masiva comprobadas por importantes medios mundiales, pasó el tiempo y no hubo nada.
¿Hubo alguien que pueda pedirles cuenta?