En defensa de Fernando Alvarado


No pertenezco al nutridísimo club de fans de Fernando Alvarado. No conservo un autógrafo del gran hombre entre mis posesiones más preciadas. No soy de los que celebran con champán cada nueva cadena de la SECOM, y le mandan efusivas felicitaciones al instante que termina. En serio, no me van a creer, pero no soy de ésos. Pero hay que reconocer cuando alguien ha sido víctima de una injusticia, como en el caso que nos ocupa, y salir en su defensa. No sería de caballeros obrar de otra manera.

Primero, en cuanto al supuesto "montaje", está claro que no hay tal, pues si hubiera algún conato de engaño en la fotografía publicada por Alvarado, no se vería borroso el fondo, como pixelado, y tampoco el dedo medio de Nebot saldría ladeado o chueco como claramente se aprecia. Unos diez minutos de práctica con Photoshop hasta por parte de un completo novato proporcionaría los conocimientos necesarios para arreglar tales deficiencias. Lo que parece haber pasado es que en medio de un simple y rutinario embellecimiento de las facciones de Nebot, para hacerle parecer más joven, alguien tuvo un accidente, se le fue la mano, se le cayó la taza de café, y borró uno de los dedos de Nebot sin querer, y sin darse cuenta de ello. Eso es todo. A cualquiera se le pudo pasar.

Y en cuanto a la presunta ofensa proferida por Nebot, la verdad, la cuestión de si hay un solo dedo o hay dos es completamente irrelevante, pues si bien el gesto no es tan, tan conocido fuera de las Islas Británicas y los países del Commonwealth, cierto es que la señal proferida por Nebot en la fotografía "original" es tan ofensiva o incluso más que la de la primera foto. El gesto se llama, en castizo, un "Harvey Smith", y se interpreta secularmente como un insulto obsceno, una invitación a realizar el conocido peregrinaje a la Casa de Aquello que Nada Vale. Nada que ver con la supuesta "señal de la victoria" mencionada en el artículo del Universo, que utiliza los mismos dos dedos pero con la palma y el pulgar hacia fuera, no hacia dentro, es decir al estilo de los turistas coreanos cuando se hacen sacar la foto al lado de alguna estatua de algún prócer desconocido para ellos. A este respecto hay una anécdota sobre Winston Churchill, que al principio de la Segunda Guerra Mundial hacía el gesto de la misma manera que Nebot la hace, hasta que algún edecán le hizo dar cuenta de su error, y rectificó en lo sucesivo la orientación de la mano. Supongo que la tal anécdota, como casi todo lo que se cuenta de Churchill, es apócrifa. En todo caso, Nebot no es Churchill: se le supone a aquél un nivel de educación algo superior al difunto Premier británico y célebre alcohólico, por lo que difícilmente podría alegar desconocimiento de significado verdadero del gesto.

Así que la crítica de Alvarado conserva toda su validez, en tanto nos pone sobre la pista de que, cuando él cree que nadie lo está viendo (por ejemplo, cuando está en medio de una manifestación y hay una cámara delante apuntando hacia él), Nebot gusta de señalar su desdén, no hacia el fotógrafo ni hacia sus enemigos políticos, sino hacia sus propios electores humildes, lo que caen fuera de ese "dos por ciento", utilizando para ello gestos obscenos, con el fin de que se sientan insultados y así sigan votando por él. Además, es también cierto lo que dice Alvarado al tenor de que, si fuera Correa el autor del insulto, sería portada seguramente en El Universo: afortunadamente, eso no va a pasar jamás, puesto que tenemos un Presidente ejemplar en lo tolerante y comedido de sus expresiones, que sería incapaz de enviar a alguien, delante de un grupo de adolescentes, a la Casa de peregrinaje antes mencionada, o de repartir insultos entre individuos y sectores sociales presuntamente opositores.

Así que no entiendo por qué Alvarado retiró tan rapidito la fotografía de su Timeline en Twitter. Supongo que hubo de ser algún oficioso ayudante suyo quien lo hizo, erróneamente y sin que el gran hombre estuviera enterado de ello. Todo tiene su explicación si se le echa un poquito de imaginación. Qué lástima que aun tenemos en este país, en la Prensa Corrupta, periodistas deficientes en esa importantísima cualidad.


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