¿Quién quiere ser totalmente incoherente?
Me apunto. Lo que sigue será puro stream of consciousness. No me da la gana, hoy, de seguir una línea argumental.
Por fin, el enigma se resolvió. Todo este tiempo preguntándonos por qué eran tan raros los socialistas, y resulta que es porque creen esto:
"Querer ser millonario es quitar a los demás lo que les pertenece para vivir y sobrevivir."
Ahora, la cosa tiene perfecto sentido. Si yo creyera eso también iría con la mirada furtiva, perdida, con espuma en los labios y ladrando como un perro. Es lógico.
Pero soy vago. Es mi problema. Podría escribirle una larga carta al Padre Pierrot, explicándole las verdades del asunto, pero me costaría tiempo que mejor empleado me parece fuera en preparar los regalos navideños para las salamanquesas. Sobre todo en vistas de que últimamente me he vuelto invisible.
Pero... vaya, vaya, vaya. Uno tiene la sensación de que para el Padre P. (el verdadero), ese papel del banco que dice que tengo $340 en mi cuenta significará que en algún rincón del Banco Guayaquil hay un cajón polvoriento con $340 en billetes guardaditos, con la etiqueta encima "de Endivio R., no toquen" Alguien le debe de explicar qué significa fractional reserve banking. Podría cambiar su vida, quién sabe, el saber que si uno es millonario, eso no obvia que la única manera de quitar ese dinero a los demás sería sacándolo todo del banco y usándolo para forrar colchones. Porque de otra manera, ese dinero nocionalmente "de uno", mientras te quedas indeciso el propio banco lo usa para ganarse más plata (los bancos son así, quieren ganarse más plata). Y ¿cómo hacen esa monstruosidad? Pues prestándolo, sin tu consentimiento, a otros, que también lo prestan, y así unas cuantísimas veces, hasta que, si sigues la cadena hasta el final, resulta que esa plata que ilusamente crees que es tuya, porque el banco te lo dice (los bancos son así, te dicen lo que sea), en el otro lado del mundo lo está gastando un alabañil griego en papas y olivas, tras haber cobrado su primer sueldo en un sitio de construcción atenense. Es decir, el dinero (eso que tienen los millonarios) tiene una natural tendencia, si no lo tocas y no lo espantas, a ir caminando por ahí creando empleo y llenando barrigas. Es su naturaleza. De hecho, el dinero es tan adicto a hacer eso que a veces nos da serios problemas, llamados crisis financieros, cuando resulta que la misma plata se ha prestado a demasiadas personas a la vez, y el ateniense quiere sacarlo de la cuenta al mismo tiempo que el chicagüense. De modo que, imaginemos que soy un neoliberal y odio a la humanidad y no quiero que nadie más toque MI PLATA, pues si no me fío mucho de la vieja solución de los colchones lo mejor, aparentemente, fuera que me lo gaste todo egoïstamente en ropa, zapatos, relojes Cartier, carros Mercedes, orgías en hoteles peruanos, etc, es decir en todas esas cosas que a Jesucristo no le gustan. Pero aun así, fallo en el intento de ser realmente malvado, pues al comprar todas esas cosas estoy dando empleo a los fabricantes de todos esos productos. Mal asunto. A tal paso, para quien realmente tenga vocación de meapapas lo único de verdad rentable es hacerse político, para así intentar lanzar unas cuantas llaves en los engranajes de la economía, para que los inversores no puedan seguir invirtiendo todos esos billetes porque, sencillamente, ya no saben de quién nomás son.
Pregunten si no a Carlos Slim, que hace poco le contestó con yuca a la petición de Bill Gates de darle el 50% de su plata a "la caridad". No, dijo, no voy a hacer eso porque mi plata es más lista que la tuya, ella ya sabe cómo mejor emplearse para crear puestos de trabajo, remito a los hechos. Tu plata, en cambio, anda coja porque mientras un montón de gente todavía no aprende a pescar, se te la comen los malditos peces. Y tenía toda la razón. De grande quiero ser tan hijueputa como él.
Mientras, en otras noticias, un estudio demuestra que las lesbianas son hembras.
Por fin, el enigma se resolvió. Todo este tiempo preguntándonos por qué eran tan raros los socialistas, y resulta que es porque creen esto:
"Querer ser millonario es quitar a los demás lo que les pertenece para vivir y sobrevivir."
Ahora, la cosa tiene perfecto sentido. Si yo creyera eso también iría con la mirada furtiva, perdida, con espuma en los labios y ladrando como un perro. Es lógico.
Pero soy vago. Es mi problema. Podría escribirle una larga carta al Padre Pierrot, explicándole las verdades del asunto, pero me costaría tiempo que mejor empleado me parece fuera en preparar los regalos navideños para las salamanquesas. Sobre todo en vistas de que últimamente me he vuelto invisible.
Pero... vaya, vaya, vaya. Uno tiene la sensación de que para el Padre P. (el verdadero), ese papel del banco que dice que tengo $340 en mi cuenta significará que en algún rincón del Banco Guayaquil hay un cajón polvoriento con $340 en billetes guardaditos, con la etiqueta encima "de Endivio R., no toquen" Alguien le debe de explicar qué significa fractional reserve banking. Podría cambiar su vida, quién sabe, el saber que si uno es millonario, eso no obvia que la única manera de quitar ese dinero a los demás sería sacándolo todo del banco y usándolo para forrar colchones. Porque de otra manera, ese dinero nocionalmente "de uno", mientras te quedas indeciso el propio banco lo usa para ganarse más plata (los bancos son así, quieren ganarse más plata). Y ¿cómo hacen esa monstruosidad? Pues prestándolo, sin tu consentimiento, a otros, que también lo prestan, y así unas cuantísimas veces, hasta que, si sigues la cadena hasta el final, resulta que esa plata que ilusamente crees que es tuya, porque el banco te lo dice (los bancos son así, te dicen lo que sea), en el otro lado del mundo lo está gastando un alabañil griego en papas y olivas, tras haber cobrado su primer sueldo en un sitio de construcción atenense. Es decir, el dinero (eso que tienen los millonarios) tiene una natural tendencia, si no lo tocas y no lo espantas, a ir caminando por ahí creando empleo y llenando barrigas. Es su naturaleza. De hecho, el dinero es tan adicto a hacer eso que a veces nos da serios problemas, llamados crisis financieros, cuando resulta que la misma plata se ha prestado a demasiadas personas a la vez, y el ateniense quiere sacarlo de la cuenta al mismo tiempo que el chicagüense. De modo que, imaginemos que soy un neoliberal y odio a la humanidad y no quiero que nadie más toque MI PLATA, pues si no me fío mucho de la vieja solución de los colchones lo mejor, aparentemente, fuera que me lo gaste todo egoïstamente en ropa, zapatos, relojes Cartier, carros Mercedes, orgías en hoteles peruanos, etc, es decir en todas esas cosas que a Jesucristo no le gustan. Pero aun así, fallo en el intento de ser realmente malvado, pues al comprar todas esas cosas estoy dando empleo a los fabricantes de todos esos productos. Mal asunto. A tal paso, para quien realmente tenga vocación de meapapas lo único de verdad rentable es hacerse político, para así intentar lanzar unas cuantas llaves en los engranajes de la economía, para que los inversores no puedan seguir invirtiendo todos esos billetes porque, sencillamente, ya no saben de quién nomás son.
Pregunten si no a Carlos Slim, que hace poco le contestó con yuca a la petición de Bill Gates de darle el 50% de su plata a "la caridad". No, dijo, no voy a hacer eso porque mi plata es más lista que la tuya, ella ya sabe cómo mejor emplearse para crear puestos de trabajo, remito a los hechos. Tu plata, en cambio, anda coja porque mientras un montón de gente todavía no aprende a pescar, se te la comen los malditos peces. Y tenía toda la razón. De grande quiero ser tan hijueputa como él.
Mientras, en otras noticias, un estudio demuestra que las lesbianas son hembras.
Ya, ahora ya entiendo el motivo para que no existan machos en la especie ¨Cnemidophorus exsanguis¨ (lagarto cola de látigo), como eran unas lagartijas oprimidas, pues ahora todas son hembras y lesbianas. Gracias por el dato.
ReplyDelete