Carrión, inocente
El Coronel Carrión es inocente. Eso ya lo dijimos (al tiempo que señalamos que tiene un abogado que flacos favores le hace en las entrevistas), pero ahora ha quedado demostrado más allá de toda duda razonable. Resumiendo lo reportado por El Comercio:
La Fiscalía no se siente con valor ni para hacer declarar a sus 42 testigos. Prescinde de la mayoría de ellos, y se queda con los que ya declararon.
Los que ya declararon fueron incapaces de sostener la acusación hecha por el mismo Presidente (recordémoslo: acusación que no figuró en la declaración jurada que hizo el mismo sujeto, sino que apareció de la nada luego de que el Coronel hizo una entrevista cuyo contenido no le gustó al Sátrapa). Sobre el cuento del candado que en versión de Correa impidió su ingreso al recinto hospitalario, el propio Fco. Latorre Salazar, "amigo fiel" de Correa que ese día le acompañaba en todo momento, tuvo que admitir que no vio tal cosa (tampoco pudo identificar a los policías supuestamente responsables de agredir al Caudillo). Ayer, el otro testigo de peso, Holguer Guerrero, cometió el siguiente error:
(dijo que) ...decidió informar a Iroshima Villalba y a Mario Guerrero, en ese entonces funcionarios del Ministerio Coordinador de la Política y que también –dijo- se encontraban en el tercer piso del Hospital de la Policía (norte de la capital).
Ay, ay, Guerrero.
El Tribunal entró a receso a las 13:00 y se reinstaló una hora después. Allí Villalba señaló que Guerrero no fue quien le advirtió
Y además...
ella por su cuenta escuchó que “un médico pequeño le tomó del brazo al coronel Carrión y le comentó: dicen que van a matar al Presidente y (la otra persona) le dijo ya ponle algo de una vez y se alejaron riéndose”.
Es decir, en el supuesto de que por lo menos uno de estos "testigos" dice la verdad (ya que los dos, imposible), en todo caso se trataría de un comentario hecho en broma ("con ironía", según tuvo que reconocer el propio Guerrero), como cualquiera de nosotros hace cualquier día.
Las conclusiones son obvias: no solamente en lo que se refiere a la inocencia de Carrión del ridículo cargo de intento de magnicidio, sino sobre la fiabilidad de la palabra del Caudillo.
Mientras tanto, la esposa del Coronel sigue con problemas de salud. (Lo que seguramente para los perros de PAIS será "teatro", al igual que la devoción filial para ellos es "teatro".)
Suerte para el Caudillo que la Consulta del "confía en mí" no haya sido programada para el sábado que viene.
La Fiscalía no se siente con valor ni para hacer declarar a sus 42 testigos. Prescinde de la mayoría de ellos, y se queda con los que ya declararon.
Los que ya declararon fueron incapaces de sostener la acusación hecha por el mismo Presidente (recordémoslo: acusación que no figuró en la declaración jurada que hizo el mismo sujeto, sino que apareció de la nada luego de que el Coronel hizo una entrevista cuyo contenido no le gustó al Sátrapa). Sobre el cuento del candado que en versión de Correa impidió su ingreso al recinto hospitalario, el propio Fco. Latorre Salazar, "amigo fiel" de Correa que ese día le acompañaba en todo momento, tuvo que admitir que no vio tal cosa (tampoco pudo identificar a los policías supuestamente responsables de agredir al Caudillo). Ayer, el otro testigo de peso, Holguer Guerrero, cometió el siguiente error:
(dijo que) ...decidió informar a Iroshima Villalba y a Mario Guerrero, en ese entonces funcionarios del Ministerio Coordinador de la Política y que también –dijo- se encontraban en el tercer piso del Hospital de la Policía (norte de la capital).
Ay, ay, Guerrero.
El Tribunal entró a receso a las 13:00 y se reinstaló una hora después. Allí Villalba señaló que Guerrero no fue quien le advirtió
Y además...
ella por su cuenta escuchó que “un médico pequeño le tomó del brazo al coronel Carrión y le comentó: dicen que van a matar al Presidente y (la otra persona) le dijo ya ponle algo de una vez y se alejaron riéndose”.
Es decir, en el supuesto de que por lo menos uno de estos "testigos" dice la verdad (ya que los dos, imposible), en todo caso se trataría de un comentario hecho en broma ("con ironía", según tuvo que reconocer el propio Guerrero), como cualquiera de nosotros hace cualquier día.
Las conclusiones son obvias: no solamente en lo que se refiere a la inocencia de Carrión del ridículo cargo de intento de magnicidio, sino sobre la fiabilidad de la palabra del Caudillo.
Mientras tanto, la esposa del Coronel sigue con problemas de salud. (Lo que seguramente para los perros de PAIS será "teatro", al igual que la devoción filial para ellos es "teatro".)
Suerte para el Caudillo que la Consulta del "confía en mí" no haya sido programada para el sábado que viene.
Aquí un dato interesente y que al mismo tiempo hace que la sangre de uno hierva de indignación e impotencia.
ReplyDeletehttp://www.eluniverso.com/2011/05/13/1/1355/5F927EF13A3546BF8A5E6E0669F7C4BE.html?p=1354&m=638
Cuando uno lee algo así, se le antoja un gran mal para Correa y su grey se lamecululos. Solo espero que Correa y sus ácaros terminen sus días retociéndose hasta el tuétano y vean como la injusticia, soberbia y desparpajo con que han humillado, sometido y aniquilado se revierte en ellos, sus vástagos y sus familias. Es un deseo de corazón.
Correa no entiende que no es Dios ni tampoco asimila la idea de que no puede influenciar en los otros poderes. La mala leche de este sujeto es despreciable.