Salchicha de aluminio



Tendría catorce años, y un cómic de frecuencia más o menos semanal, titulado "The Increddibul Advenchaz of Demon" (el caos ortográfico formaba parte del house style). Al dibujar de frente el personaje principal, epónimo, una especie de Batman con barba que habitualmente vencía a razas de alienígenas que lucían sospechosa semejanza con los profesores de mi colegio, sentí una curiosa tentación, en el último momento, de colocar algo en su mano derecha. Me salió, sin pensarlo, un objeto aproximadamente cilíndrico. No podía ser una pistola láser, pues ya llevaba una de ésas en la otra mano. Dudé un par de instantes, y después anoté debajo, en mi desgreñada mayúscula habitual: "ALUMINIUM SOSSIDGE". Ya no hay vuelta atrás.

Por supuesto que todo ser humano de raza masculina dispone de su propia salchicha de aluminio. Algunos le encuentran utilidad, otros no mucho. Está ahí. Hay veces (sobre todo al despertarse) que a uno le da gana de tenerla en la mano. En otros momentos, sin embargo, sobre todo al encontrarse delante de una cámara, la misma mano siente nostalgia de sostener otro tipo de objeto, así sea únicamente para no quedar incómodamente ociosa, y sea o no el objeto sucedáneo de la mencionada salchicha: un habano, un desodorante, un pepino, la manilla de la puerta de salida del despacho, un celular (eso dicen), un paraguas (atávico deseo: pregunten a Satie), un guineo, una barra de cortina, un clarinete, un paquete de espaguetis, una vela (evitemos de hablar de segovianas con mantillas, no quiero ir allí ahora, quedemos en vela blanca y chisporroteada), un manillar de bicicleta, un bate de cricket, una asa de sartén, una revista enrollada (tal vez), una linterna, un perro's pata, una Biblia, un desatascador de desagües, un horrible recuerdo de unas vacaciones ebrias en Blackpool, una pistola, un secador de pelo, una zanahoria, una ramita de árbol, un espray nasal, una serpiente de goma, una lámpara de mesa, un rallador de queso, una botella de cerveza, una pluma, un trocito de alfombra, una llave inglesa, una zapatilla, una estatuilla, un chorizo de Cantimpalos, una mano amiga, un Bon-ice de tamarindo... Todo esto, aparte de lo obvio, por supuesto. Bien. El hecho de que mi hijo se frota las manos con frecuencia, cual villano en una película antigua cuando la heroina está desamparadamente atada, llevaron a los Expertos a diagnosticar autismo (NOS); para mí que es sólo que las manos se sienten, a veces, viudas de objetos,  de salchichas de aluminio. Creo que es eso.

- BlessmefatherforIhavesinneditissatleastfifteensecondssincemylastconfession.

- After the cough, please enumerate your odiousnesses clearly, using the Present Perfect Simple for each verb. Do not use the Continuous aspect as this would give the impression that your presence within the Confession Pod constitutes in your view a mere onerous interruption to continued prosecution of the wicked activity in question.

- I have told lice.

- Please repeat the sin, more clearly this time.

- Chucha. Digo, que me falsifiqué unas encuesta de salidas. Exipol. Le sumé como unos quince, veinte puntos a lo que realmente era.

- Do you often falsificate some survey of going outs?

- Que si yo... oye, no te llamarás ELIZA?

- After the cough, please proceed with your next sin. If you have no further sins to confess, press 9.

Bueno, sí, hay otra cosa. Se trata de las salchichas de aluminio.

- Go on.

Es que a veces pienso que el deseo de tener algo en la mano, por ejemplo, un micrófono, o en su defecto un cepillo, es un instinto netamente femenino. Por eso todas las chicas tienen celulares. Pero lo peor no es eso. Lo peor es que no puedo ver a una mujer sosteniendo algo aproximadamente cilíndrico en la mano y llevándoselo a la boca sin que ese algo se me transforme en otra cosa. Concretamente, en una salchicha de aluminio. Es más fuerte que yo. No lo puedo evitar.

- Do you find yourself fantasising more about oral sex when the holder of the aluminium sossidge is in her early to mid thirties, is buxom, wears a low-cut dress and a rather intense shade of lip gloss, and has a tendency to park herself on self-propelling caravans?

Creo que es eso. Sí, eso es.

- Congratulations. You have just won yourself a whole year's supply of Half Arthurs, Hail Marys and Glory Be's. If you have any further questions, press 1.

Hay una cosa más. Solamente una.

- Cough-cough.

Es que, verás... creo que el elemento femenino dentro de mi mente, el Anima, es un Taj Mahal. Y que lo demás yace alrededor, desparramado y destripado, como los restos de una batalla, dentro de esos jardines desconsoladoramente y eternamente hermosos.

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