"Respeto y firmeza"

La frase es de Fernando Alvarado, Secretario de (In)Comunicacíón, en su cuenta de Twitter, refiriéndose a una cadena del gobierno titulado "la Verdad sea Dicha", la que se puede contemplar acá, y que según él constituye una "respuesta" a la carta de Fundamedios dirigida al propio Alvarado, acá. De hecho, la frase resulta originar de la propia carta de Fundamedios, con lo cual el tal "respeto y firmeza" de Alvarado supongo que se reduce a una ironía. Echemos un vistazo, en todo caso, a esa "respuesta".

La cadena arranca con un "flashback" hacia 2004, y nos enseña, mediante una serie de rápidas imágenes y declaraciones sin contexto (entre ellas, una de Orlando Pérez, del Telégrafo), que en alguna ocasión anterior (es decir, anterior al actual gobierno) hubo represión contra los medios. Esto no creo que nadie lo discuta, y de hecho, no tiene nada que ver con lo planteado en la carta de Fundamedios, por lo que difícilmente puede servir como parte de una "respuesta". Pero no nos anticipemos.

"Los políticos que lo auspiciaron nunca fueron satanizados [excepto por este gobierno... ¿eso no cuenta?], y pocos años después son presentados como referentes (sic) de la Libertad de Expresión. Se olvidaron de las críticas y de los insultos." (Sigue un clip de un Gustavo Noboa molesto con la Prensa, y de un Lucio que se queja de que los periodistas lo insultan y que inventan mentiras.)

Desempaquetemos eso. ¿De qué manera esos políticos (se supone Noboa y Gutiérrez) "auspiciaron" la represión contra los periodistas? ¿Acaso alguno de ellos intentó hacer aprobar una Ley de Comunicación dictatorial y represora? ¿Acaso alguno de ellos enjuició a algún columnista por injurias o por desacato? ¿O se considera que llamarles mentirosos a los medios y acusarles de "insultar al Presidente" ya es una forma de "auspiciar la represión"? Porque si esto último es lo único que hicieron, entonces no hay manera de evitar la conclusión de que el actual gobierno está haciendo lo mismo, "auspiciando la represión" - conclusión que la cadena quiere a toda costa evitar, como veremos.

En realidad, el argumento parece ser un sencillo tu quoque. Sólo que está dirigido contra unos políticos que hoy día no representan a apenas nadie, y ciertamente no a la organización Fundamedios, ni a los que nos preocupamos por la libertad en el país en este momento. (Aclaremos que la carta de Fundamedios no menciona ni a Noboa ni a Gutiérrez ni para bien ni para mal.) Es decir, hasta ahora, irrelevancia pura. (Eso sí, los clips citados de Lucio y Noboa son elocuentes en el sentido de que le dejan a Correa sin piso para argumentar que su gobierno es el único que haya sido agredido y victimizado por esa prensa corrupta y controlada por la oligarquía.)

Sigue un rápido fotomontaje de diversos periodistas conocidos. "Por eso llama la atención que los mismos periodistas demandados los defiendan." (Por "demandandos" se querrá decir tal vez denostados.) ¿Será verdad que los periodistas mostrados "defienden" a Noboa y a Gutiérrez? Sería bueno tener un ejemplo, uno solo, de tal "defensa", pero no pidamos peras al olmo. Sigamos.

La imperturbable voz en off, la Voz del Gran Hermano, nos asegura que estos periodistas "han dejado su papel de informar para convertirse en actores políticos... ¡periodistas que abiertamente llaman a votar por el No!".

Es decir, según el criterio del autor de esta cadena, sea éste Alvarado o algún otro, el periodista no puede ser un actor político, ni puede llamar a votar "por el No", en contra del gobierno. Bueno, es su criterio. Yo personalmente discrepo. Creo que todos nosotros somos actores políticos: un ser humano que vive en sociedad es por definición un actor político, quiera o no. Un periodista tiene tanto derecho a expresar sus opiniones como cualquier otro. Por eso, NO me llama la atención en absoluto el hecho de que hay periodistas que "abiertamente" llaman a votar por el SÍ... periodistas como el propio Orlando Pérez, antes entrevistado. Uno se pregunta si los periodistas que llaman a votar por el SÍ también han "dejado su papel de informar". A este punto volveremos más adelante.

Sigue la cadena refiriéndose al Día Mundial de la Libertad de Expresión. Sale una señora de nombre Guadalupe Mantilla, aparentemente directora del Diario El Comercio, con megáfono, farfullando algo así como "confíen en nosotros". O sea, aprovechando la efeméride para hacer algo de marketing. La misma señora, según un audio colgado en un sitio llamado "llutúb", habrá dicho a sus empleados que si quieren ser socialistas del s. XXI, que "vayan a hacerlo en su casa", y que no hagan "política dentro de la empresa". O sea, lo mismo, casi textualmente, que nos acaba de decir la voz en off de la cadena, al señalar que un periodista que "se convierte en actor político" ha "dejado su papel de informar". Sólo que, aparentemente, si nos lo dice el gobierno, es cierto, pero si lo dice la Sra. Guadalupe Mantilla, es una hipocresía condenable (tal vez porque ser "actor político" está bien si uno es socialista del s.XXI, pero de otra manera no). De nuevo, estamos en el patio de recreo, con el tu quoque. Nada nuevo que reportar, y desde luego, nada que se refiera remotamente a lo expresado en la carta de Fundamedios.

Sigue un clip en que un tal Wilson Cabrera - identificado deshonestamente como "Reportero de Teleamazonas" cuando en realidad es todo una celebridad local, radiodifusor, concesionario de Radio Canela, cuyo cierre fue dispuesto por CONATEL como parte de una supuesta persecución, etcétera, etcétera, en fin, Google es su amigo - agrede físicamente a un tal Sr. Potable Macas, honorable Gerente de Agua (ya sé, ya sé, es broma), por motivos desconocidos pero sin duda bizantinos y de largo abolengo, a juzgar por la cantidad de información confusa en Google al respecto. Lo cual sin duda demuestra que no todos los soi-disants periodistas son gente pacífica, ni son unos angelitos. La pregunta "¿es acaso eso libertad de expresión?" tiene una respuesta bastante obvia: no, es una agresión. Me pregunto quién será capaz de confundir un puñetazo con libertad de expresión... desde luego, la cadena no ayuda en este sentido, limitándose a citar a El Comercio en el sentido de que ese hombre es tomado como "referente". Esa curiosa expresión, que ya escuchamos, al parecer les excusa de explicar con detalle de qué se trata, pero afortunadamente se ve justo lo suficiente para determinar que el tal Cabreras es mencionado allí como ejemplo, entre muchos, de víctimas de persecución. No está tan clara la incompatibilidad entre ser víctima de persecución y el haber, alguna vez, propinado un puñetazo a alguien delante de una cámara, pero en fin. A continuación, nos regalan a Jorge Ortiz callando a un representante del MPD ("corten la entrevista, por favor"), lo cual le convierte al tal Ortiz inmediatamente en héroe, al menos para mí, pues botar de una entrevista a alguien del MPD se me antoja una Buena Obra, pero de las buenas buenas. No obstante, vuelve la Voz, impertérrita: "¿Es acaso libertad de expresión?" No, no lo es: es simplemente un espectáculo la mar de divertido. Por favor, aprende a distinguir las cosas. A este paso nos enseñarán una águila comiéndose un conejo: "¿Es acaso Libertad de Expresión?" Y después, un marco de puerta medio roto abandonado al lado de un vertedero de basura. "¿Es acaso libertad de expresión?" No, chucha, es un marco de puerta medio roto. ¡Aprende a distinguir!

El problema de esto (hay que insistir ante la dureza de mollera de los gobernantes y encadenantes) es que nadie, que yo sepa, se ha levantado para reclamar a estos espectáculos como ejemplos de libertad de expresión. Por lo que de nueva estamos nadando en la pura irrelevancia, en lo que los abogados llaman misdirection.

El clip siguiente muestra a un tal Narváez, de Ecuavisa, dándole a algún entrevistado un consejito, y pidiendo a un camarógrafo que borre un par de preguntas de lo grabado, "como amigo". De nuevo "¿Es esto libertad de expresión?" trona la Voz De Su Amo. Pues ¡claro que sí! El reportero se expresa sin reservas, los entrevistados conservan la libertad de hacerle caso o no a las sugerencias del reportero (quien, evidentemente, no está en condiciones de exigirles nada), y los camarógrafos ídem. Me pregunto si esta cadena realmente nos habrá llegado de la mano del Sr. Alvarado; en tal caso, es algo sorprendente constatar que un Secretario de Comunicación no entiende ni pipa de lo que es la práctica habitual en la comunicación masiva: es decir, las reuniones anteriores a las entrevistas, para limar criterios, y el proceso de la edición que, evidentemente, siempre procura comunicar un mensaje claro y a ser posible, simple, desechando rutinariamente lo embarazoso, lo no tan conseguido. El tal Narváez debe estarse riéndose a carcajadas ante este burdo intento de desprestigiarlo, el cual usa una cuidadosa edición de video para acusarle de... solicitar una cuidadosa edición de video. Memorable.

Luego, Carlos Vera: "yo, para canales del Estado, no hablo".

¿Es esto libertad de expresión? ¡Pues claro que sí! Libertad significa que uno habla con quien quiere, y con quien no, no habla. En este punto, el sorprendido espectador empieza a preguntarse si el guionista realmente tiene la mínima idea de lo que significa "libertad". ¿No lo habrá confundido con otro concepto, tal vez equilibrio, o resignación, o paciencia, o alguna virtud cristiana por el estilo?

Sigue Xavier Laso. (Se supone que no será el Lasso, del Telégrafo: esto empieza a parecer una Telegrafada más). Su queja: 15 años escribiendo para El Comercio, y un día "la Señora no quiso" publicar un artículo suyo, titulado "yo soy palestino". Cosa que el guionista ya, previamente, ha etiquetado como "censura previa". ¿Será?

En mi opinión, no, por una simple razón: la censura sólo la puede practicar el Estado. Sólo el Estado tiene el poder y la capacidad para impedir que alguien exprese de alguna manera lo que quiere expresar. Ni la propia directora de El Comercio tiene, remotamente, tanto poder. Si para el tal Las(s)o era tan importante publicar ese artículo, podría haberlo ofrecido a otros diarios, o publicado en Internet, o distribuido en forma de panfleto entre sus vecinos. Lo que no tiene derecho de hacer, es exigir a la dueña del diario El Comercio que publique todo lo que él escribe, tal cual, simplemente por ser él periodista de tal Diario, a menos que pueda señalar un convenio o acuerdo contractual previo a ese tenor. Y eso es así por una muy buena razón: construir un diario exitoso es muy difícil, y los que más se arriesgan en ello son los que aportan el capital, seguido por los que desempeñan cargos de mayor responsabilidad. El éxito de tal órgano es un logro que depende del esfuerzo conjunto de gran número de personas; y lo peligroso del caso es que, si bien para llegar al éxito hace falta mucho capital, mucho esfuerzo y constancia y dedicación y colaboración, para perder ese éxito a veces sólo hace falta un único error de una única persona. Por eso, conviene que quien tome la decisión de publicar o de no publicar no sea el propio autor, cegado tantas veces por su propio autoestima. Si yo fuera periodista, agradecería que haya alguien capaz de decirme no. Aun sin serlo, bastantes cosas he escrito que sólo demasiado tarde me he dado cuenta de que son basura. (Y desde luego, el título "yo soy palestino", no promete, pues no me consta que él lo sea en realidad. Me parece que estamos ante un brote de todosomosismo. Claro que en eso puedo equivocarme.)

A continuación, llegamos al tema de la dichosa Consulta. La cadena acusa a "los diarios" (escuchen bien, no son unos cuantos, sino todos, "los diarios" tout court) de adoptar una posición exactamente contraria a la mandada y exigida por "los manuales básicos de periodismo".

Independencia y Pluralidad.

En cuatro meses ni un solo editorial favorable - ¡todos en contra!

¿Será? Recuerden que para desmentir esta afirmación, sólo tienen que hallar un editorial de un diario cualquiera, sea El Telégrafo, sea PP El Verdadero, que hable a favor de la Consulta. ¿Será posible que en cuatro meses ni siquiera El Telégrafo ha publicado un editorial a favor de la Consulta? ¿Habráse visto algo tan extraño como un diario gubernamental que no apoye al propio gobierno? Pero en fin, si ningún diario encuentra nada que decir a favor de la Consulta, una explicación posible (no la única por supuesto, pero la recomendada por William of Ockham) sería que la Consulta no tiene nada de recomendable. Y como yo he llegado independientemente a la misma conclusión, pues con ésa me quedo. Me satisface.

Tampoco ningún diario ha publicado "ni un solo" editorial, en todo este tiempo, a favor de la SIDA. También, por algo será. Aunque seguramente el no dar espacio a los defensores de las enfermedades mortales será también una falta de "independencia" y "pluralidad".

En serio, al encadenante le falta enterarse de lo que significa independencia en periodismo. Creo que si algún día se entera, el susto lo podría matar.

Sigue la imperturbable Voz. Ahora, especifica un poco, y remacha: en los "diarios llamados independientes", o "los cinco más grandes", nadie escribe a favor de la Consulta. En este punto, se me ocurre una idea: ¿no sería que en esa Consulta habría una propuesta de crear un órgano que cercene la independencia de los medios? ¿Algo así como un Consejo de Regulación? ¿Y el tipo de la Voz todavía se hace cruces por que "los medios" se nieguen a hacer propaganda a favor de su propia castración?

Salen un par de Omares. El segundo, con cierta teatralidad y gesto amanerado muy a lo Correa, nos informa que los medios "se creyeron el cuento... de que ante la ausencia de partidos, ellos eran los políticos nuevos."

Hmm. La ausencia de partidos, hecho comprobable. No es necesariamente culpa del actual gobierno (mucho más de su propia corrupción y podredumbre) pero es un hecho. Ahora, ante situación tan alarmante, ¿qué es lo que hace falta, para el bien del país? ¿Que la gente se acostumbre a que no haya oposición de ningún tipo, que sólo exista la voz y el criterio del todopoderoso Caudillo? ¿O bien que empiece a formarse y a agruparse una nueva oposición en reemplazo a la anterior, desacreditada? Yo diría más bien lo segundo. Y entonces ¿cómo se puede dar aquello? Mediante espacios de comunicación, en los medios tradicionales o en otros nuevos. No hay más. Los medios tradicionales estarían entonces ante la disyuntiva de asociarse a ese necesario proceso, o bloquearlo. Por lo visto, algunos optaron por lo primero. No les culpo de ello. Alvarado, evidentemente, sí. Y como representante de la nueva oligarquía, está en todo su derecho de hacerlo. (Pero no con fondos públicos.)

Siguen referencias a la SIP y a De Jumen Reij Woch. No se sabe muy bien al santo de qué, si no es en un intento de desacreditarlos de alguna forma. No le veo el qué. Sigamos.

Hablemos de libertad de expresión. (¡Por fin!)

¿Están siendo presionados desde el Ejecutivo? Dejemos que sean los propios periodistas los que respondan.

Exhibit A: Holger Ricardo Ulloa Salazar, propietario de Radio Impacto (¿no que iban a ser periodistas?): "En Ecuador, hasta los extranjeros tienen toda libertad para poder expresarse y dirigirse a todas las personas". ¿Hasta los extranjeros? ¿En serio? A este paso, nos saldrá con que "hasta a las mujeres a veces les dejamos hablar". ¿Donde demonios encuentran a estos personajillos?

Exhibit B: la arq. Diana del Rocio Escobar Monroy, propietaria de Radio Encanto  (¿no que iban a ser periodistas?), emisora a que hace un tiempo le fueron robados sus equipos. Nos solidarizamos con su pérdida.

Exhibit C: Luis Viteri, propietario de Radio La Premier (¿no que iban a ser periodistas?). Esto se está poniendo aburrido.

Exhibit D: Lorena Álvarez, ahora sí, periodista. Si quiere el lector saber realmente lo que ella piensa de este gobierno y de la manera engañosa de que fue tratada al descontextualizar las declaraciones que aparecen en esta cadena, echen un vistazo acá. Se sorprenderán... o tal vez no.

Y siguen y siguen los supuestos o soi-disants periodistas (casi todos directores o dueños de pequeñas emisoras), todos diciendo que a ellos, personalmente, el gobierno no les ha presionado de ninguna manera... lo cual, por supuesto, no demuestra nada, ni realmente "contesta" nada, pues ni la propia carta de Fundamedios intenta asegurar que todos los periodistas están siendo perseguidos (aparte de lo cual, si uno es dueño de un medio radial difícilmente va a denunciar a un gobierno que tiene en su mano quitarte la frecuencia). Es exactamente como si, para "demostrar" que no hay niveles alarmantes de delincuencia en Guayaquil, saquen a unas cuantas personas que aseguren no haber sido robadas. Pero por Dios. Si el gobierno, con todos sus recursos, consigue encontrar a 10, 30, 50 guayaquileños que aseguren no haber sido víctimas de ningún crimen, ¿eso se llama un argumento, una evidencia? Pero lo más gracioso del caso, tal vez, es que entre todos esos "periodistas satisfechos" salga algunito como ese tal Patricio Salinas, propietario de Radio Satelital, Loja, que según el propio órgano gubernamental habría "perdido", digámoslo así, a dos periodistas que se quejaban, precisamente, de "presiones de las autoridades". De nuevo, por Júpiter, si quieren demostrar algo no nos lleves adonde encontremos evidencias en sentido contrario. Pero, bueno, ellos son así de cínicos. Supongo que cuentan con que nadie sabe ni se acuerda ni se entera de nada. O en el caso de Raul Hidrovo (Hidrobo Lascano) tal vez esperen que el intencionado error ortográfico en el nombre frustre a los usuarios de Google (en realidad, el tipo es Director de un medio municipal, o séase, estatal: difícil que denuncie presiones de sí mismo).

Lo interesante de todo esto es que esta cadena, con título "La Verdad Sea Dicha", omite informarnos de que estos "periodistas" en realidad casi todos son dueños o directores de una empresa. Es un poco como si, digamos, los diarios se olvidaran de decir que la chica entrevistada en Canal Sur el día 30 de septiembre era asambleista suplente. Pero éstos sólo son pequeñas omisiones sin importancia, ¿verdad?

Y la cadena se cierra explicándonos que la Libertad de Expresión es "respetada a plenitud por este gobierno".

Ajá. Y yo soy Sir Walter Raleigh.

Le dejo la última palabra a Fundamedios, para que el mismo lector se haga una idea de lo que esta cadena "contesta" y lo que no:

Pese a recientes declaraciones suyas sobre la vigencia plena de las libertades y derechos, la realidad no se ajusta a la condición idílica por usted planteada. En primer lugar. Ecuador se ha convertido tristemente en uno de los países dónde más agresiones a periodistas se producen en América Latina. Solo para citar como ejemplo, en México dónde el asesinato de periodistas es frecuente se reportaron el 2010, 122 agresiones a periodistas. En el Ecuador, el mismo año reportamos 151.

Si bien, debemos congratularnos de que en el país no se asesinen periodistas, si se puede considerar que desde el Estado se está llevando adelante una "guerra de baja intensidad" en contra de los periodistas y medios de comunicación no estatales. De allí que hemos contabilizado un total de 360 agresiones y el número sigue subiendo.

Solo en los cuatro primeros meses de este año contamos 60 agresiones. Y no solo crece el número, sino la intensidad: Tenemos periodistas encarcelados, medios y periodistas enjuiciados por la via penal y civil por montos exorbitantes. Radioemisoras cerradas por cuestionables decisiones que disponen la no renovación de la concesión de sus frecuencias, como sucedió con Radio Canela la Voz de la Esmeralda Oriental de la ciudad de Macas, cuyo propietario, el periodista Wilson Cabrera, además, ha sido enjuiciado por lo penal, entre muchos otros casos.

Todo lo descrito y nuevos casos de arbitrariedades y hostigamiento, nos hacen pensar que existe una política sistemática por parte del Estado orientada a coartar la libertad de expresión., a amedrentar a la prensa y a obstruir la labor de los medios. Todas estas actitudes reprochables se justifican paradójicamente con la tesis de que se está ampliando el goce de la libertad de expresión y de prensa a otros sectores que, a criterio del gobierno, habían sido excluidos de ese derecho. Sin embargo, no creemos que ampliar y garantizar el ejercicio de la libertad de expresión a toda la sociedad (principio con el cual estamos de acuerdo) implique o requiera agredir a medios y periodistas y, peor aun, restringir o vulnerar los derechos de otros.

Aparte de todo lo mencionado, Doctor Alvarado, es también motivo de muy honda preocupación el uso indiscriminado de los recursos del Estado que viene haciendo la Secretaría de Comunicación que Usted dirige, cuando ordena supuestas cadenas nacionales para estigmatizar y atacar a periodistas y medios de comunicación, desnaturalizando el espíritu de las obligaciones sociales que tienen que cumplir los medios de radio y televisión. Igual preocupación causa el uso desbordado de la publicidad oficial sin cumplir con los más elementales principios de transparencia y equidad y el uso de los medios estatales para seguir propagando el discurso estigmatizante que tiene el Gobierno sobre los medios.

Comments

  1. ldhadfldhgffgcyfglfigMay 7, 2011 at 2:39 PM

    Lástima, ya no hay el video (según youtube, ha sido borrado por el mismo usuario).

    A lo mejor otro enlace?

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  2. Interesante. Tengo la sensación de que las cadenas del gobierno son hechas para desaparecer en el memory hole en cuanto cumplan con su propósito. Sería interesante saber si alguien las está coleccionando. Yo no tengo la tecnología para hacerlo.

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