Betty la Fea


¿No deberían definirse conceptos como información veraz, verificada y oportuna, para no caer en subjetividades?

Esto se encuentra en la Constitución... y está explicado en la parte de los derechos a la comunicación, dentro del proyecto...

(de una entrevista en El Universo, sobre la Ley de Comunicación)

Primera pregunta: ¿Dónde en la Constitución se encuentra la definición de esos conceptos? Salen nombrados en el Art. 18, pero hasta el buscador de Adobe parece incapaz de dar con esas definiciones. Y ¿dentro de cuál proyecto? Yo he buscado en el que se presentó a segundo debate, y ni rastro de definiciones.

Se me ocurren más preguntas. Si el entrevistador, sin duda un avezado periodista, y un experimentado usuario de Google (yo) no podemos encontrar esas definiciones legales, ¿no hubiera sido una cortesía de parte de la Sra Carrillo comunicárnoslas? Y otra, esta vez para el lector: ¿usted tiene la más remota idea de lo que es una información oportuna? Convengamos en que algo oportuno es algo que se hace o se dice en el momento y el lugar convenientes, pero ¿convenientes para quién? Si, por ejemplo, el Presidente de la República declara su simpatía por el jefe de estado iraní, Ahmadineyad, y yo el mismo día publico algunas declaraciones de este último a tenor de que el Holocausto judío en la II Guerra Mundial fue una mentira, ¿tal noticia es oportuno (por lo que permite señalar la coincidencia entre Rafael "Cuba es una democracia" Correa y Mahmud "El Holocausto nunca pasó" Ahmadineyad, en el sentido de que ambos dan muestras de ser unos tarados mentales de cuidado), o inoportuno (por lo que puede hacer dudar sobre la sensatez de la política exterior ecuatoriana)? ¿Quién decide, o decidirá, estas cuestiones?

Y otra pregunta más. ¿No será que estas definiciones no existen, y la Sra Carrillo está mintiendo?

¿Qué es para usted la libertad de expresión?
La libertad de expresión tiene que estar acompañada con la responsabilidad ulterior.

¿Cómo se expresa esa libertad?
En decir las cosas que pueda demostrar que son ciertas.


(de la misma entrevista)

Y sigo preguntando. ¿Por qué la Sra Carrillo esquiva la primera pregunta? (Ya me dirán ustedes. P: ¿Qué es X? R: X tiene que ir acompañado con Y. ¿WTF?) Y tal vez más crucial: ¿cómo es que los responsables de definir una Ley de Comunicación se muestran tan incapaces de comunicar? ¿Por qué el primer proyecto cayó a cargo de Rolando Panchana, redactor tan inepto que no tuvo empacho en soltarnos un

se ha identificado la necesidad imperiosa de proceder a la elaboración de un nuevo marco normativo que regule la comunicación de manera que responda a la dinámica de esta actividad

(es decir, si no se regula, la comunicación no sabría "responder" ni a su propia "dinámica": realmente penoso); por qué, a continuación, se nos presenta un proyecto que, sobre la definición de "opinión", opina tal como sigue?

Opinión: - Exposición y argumentación del pensamiento o expresión de un personaje o medio de comunicación acerca de cualquier información que la se la produce o difunde a través de cualquier forma incluyendo las formas artísticas de cualquier naturaleza-

De las confusiones gramaticales, mejor no hablar ("la se la produce"); ya nos fuimos acostumbrando con el Sr Panchana. Peor que eso es descubrir que si digo que la tal Betty Carrillo es fea (me refiero no tanto al aspecto físico sino a otras cualidades), eso según parece no es una opinión, pues la tal exposición por parte mía carece (aún) de argumentación posterior; además, no está claro que la propia Betty sea una información, con lo cual todo lo dicho acerca de ella, argumentado o no, difícilmente puede sostenerse como opinión según el citado criterio. Y entonces pregunto: si no es una opinión, ¿qué demonios será?

Y no hablemos de la tenebrosa confusión mental capaz de engendrar "pensamientos o expresiones" desde un "medio de comunicación". En la vida cotidiana terrestre, un emisor, léase persona, primero piensa y a continuación codifica tal pensamiento en un mensaje que comunica a un receptor a través de un medio. En el mundo encantado de Betty Carrillo, en cambio, el propio medio, es decir el papel impreso, las ondas de radio, o las señales enviadas a través de la Red, son los que piensan, a tenor de lo que acabamos de leer. Confusión por otra parte bastante frecuente en el discurso propagandístico de este gobierno, donde a menudo "los medios" son tildados de corruptos, de mentirosos, etcétera, queriendo dar a entender que los verdaderamente corruptos y mentirosos son los editores, los periodistas, los columnistas, o los propios dueños de las empresas mediáticas... a quienes sin embargo no conviene nombrar (pues ello implicaría el tener que sustentar las acusaciones), por lo que mejor quedémonos con la confusión, que siempre podremos excusar como metonimia.

Entonces la pregunta se vuelve insistente: ¿qué es lo que hace que unas personas incapaces de pensar ni de comunicar con claridad se autoadjudiquen la tarea de "regular" la comunicación de los demás? ¿No será que tradujeron mal el consejo de Bernard Shaw (si no sabes hacerlo, enséñalo) y quedaron con algo así como si no sabes hacerlo, regúlalo? (La doctrina del perro del hortelano, para entendidos.)

Sobre la segunda respuesta citada de la Sra Carrillo, se nos ocurre otra pregunta más. ¿Por qué esta pobre mujer dice tantas sandeces?

Ya me dirán. Si la única libertad de expresión que tenemos es, según la Carrillo, la de decir las cosas que podemos demostrar como hechos (aunque tal demostración remita a unas definiciones en unos textos que nadie ha visto: gajes del oficio, supongo), entonces libros como El Origen de las Especies nunca hubieran sido escritos, pues pese a ser casi universalmente aceptadas, las teorías del gran Darwin aun hoy por hoy no pueden ser "demostradas" de manera definitiva. Convengamos que en el universo telenovelero de Betty Carrillo, sobra la literatura (la veo en mi imaginación, ufana, haciendo hoguera de Palmerines y Amadises), sobra la exploración científica, sobra el debate (pues ante la razón evidente, no cabe ningún derecho de disentir, y cualquier razón que no sea evidente igualmente se ha de callar, según ese soberano parecer); en fin, sobra todo lo que no sea la piadosa repetición de chismes obtenidos de primerísima mano o de buena fuente.

Como dato curioso en relación a esto, mis investigaciones en algún momento desenterraron una propuesta de Ley de Comunicación de la autoría de César Montúfar, que si bien no la terminé de leer (buscaba otra cosa) por lo menos dejaba bien sentada y argumentada la distinción entre información y opinión y la necesaria libertad de expresar opiniones subjetivas, donde no cabe, evidentemente, ninguna exigencia de verificabilidad. Si suponemos que este texto, por lo menos (sin hablar de sus fuentes filosóficas: no pidamos peras al olmo), es conocido por los asambleístas de la ralea de esta Betty, queda claro que su confusión al respecto es totalmente voluntaria e interesada. Es decir, no es que no entienda el tema de la subjetividad, sino que no quiere entender. Prefieren seguir exigiendo la verificación de lo inverificable, por la simple razón, supongo, de que creen que eso les dará poder.

En otro artículo sobre el mismo inefable personaje, de recomendada lectura, constatamos:

Es partidaria de que el Estado "debe regular las relaciones en todo ámbito" y mencionó las relaciones económicas, las relaciones sociales, las relaciones de salud y las de comunicación.

A lo que pregunto: ¿de qué manera cree usted, estimado lector, que se podrán regular las relaciones sociales? En serio, el tema me interesa bastante. Quizás debería dirigirme a los incondicionales del gobierno con esto: por favor, indíquenme, ¿cuándo fue la última vez que, en medio de alguna actividad social, a usted se le ocurrió pensar: Caramba, aquí hace falta una ley? Habrá sido en medio de una conversación larga por teléfono, donde de repente se le ocurrió pensar que el Estado debería limitar la duración máxima de tal conversación? ¿O tal vez piensan que debería haber una exigencia de que los seres de clase inferior se quiten el sombrero al ver pasar un vehículo gubernamental, en señal de respeto ante la majestad de tal evento?

Si lo pregunto así, es porque veo que no hay límite a la aberrante trivialidad y las veleidades autoritarias que trastocan la mente de la Sra Carrillo. Sigue el mismo artículo citado:

Puso como ejemplo que para obligar a los ciudadanos a cruzar la calle por el paso cebra, se tuvo que poner una multa.

"Si todos tenemos la intención de cumplir, de ser buenos ciudadanos y de trabajar armónicamente, no hay que tener miedo a las sanciones", comentó.

El ejemplo es elocuente, y aparte de provocar los entusiasmados aplausos del Duce, invita a la siguiente pregunta: ¿cuántos hay en este país que creen que nuestros gobernantes son los que mejor saben, en cualquier momento, dónde tendríamos que dirigirnos para cruzar la calle? Y llegados a este punto: ¿no sería solución que las nuevas normas de tránsito estuvieran a cargo de una verdadera autoridad en la materia como, pongamos por caso, la esposa del Fiscal General? (Para que realmente no haya "que tener miedo a las sanciones", digo.)

Tantas preguntas sin respuesta. Y he aquí una más. ¿De dónde sacan esos horrendos personajes listos para ocupar cargos legislativos o gubernamentales? ¿Dónde crían estas mujeres - las Duarte, las Buenaño, las Carrillo - llenas de vacuidad, de pequeñez de espíritu, de autoritarismo alegre e irreflexivo, de servilismo hacia el Gran Gorila Jefe? Podráse hablar de la Revolución de las Abanderadas del Colegio, de esas chicas con pelo lacio, pluma verde y letra redondeada, asiduas del Club de Periodismo de quinto año, donde ganaban premios por sus pedantes ensayos sobre la necesidad de trabajar por un mundo más floreado y, de paso, más ordenadito?

Fea, realmente fea.


Posdata: "Vilema reconoció que los conceptos de veraz, verificada, contextualizada y plural no están definidos en la ley y se corre el riesgo de interpretaciones."

Ay, ay, Betty. Y de un compañero de partido, además.

Comments

  1. Espero no te hayas perdido este debate entre "La bella y la bestia".

    La bestia aparte de fea nos ha dejado ver su debilidad mental.

    Ver a la bella barrer el piso con semejante esperpento da gusto.

    Welcome back :-)

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  2. En orden:

    el regreso se hace firme cuando tenga plata para hacer arreglar mi computadora. Hay rumores de que estos días algo llegue. Ya veremos.

    Se agradece el agradecimiento.

    Seré superficial, pero me gusta más el peinado de la Cynthia. Es más alta ejecutiva. Hace recordar lo dicho por Jack Nicholson en Algunos Hombres Buenos acerca de las presidentas, capítulo virtudes de.

    Tomé la precaución de bajar el contenido del blog antes del borrón y cuenta nueva. Cuando tenga un momento y algunos Gb de memoria tal vez repase y reinstaure alguna cosa. Pero de vez en cuando hay que cambiar los muebles.

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  3. Señor(ito) Espinosa:

    Es extraño, pero el hecho de que me encuentres poco confiable no me produce el dolor, el desazón y la angustia que sin duda debiera. Tal vez sea porque no aspiro a convencer, sino tan sólo a expresarme y a animar a mis lectores a pensar por sí mismos; o tal vez porque, a diferencia de ti, no considero que el rasero único de la "credibilidad" haya descendido de los cielos, se haya hecho carne y tenga por apellido Espinosa. O tal vez sea porque me encuentro demasiado ocupado en reirme de esta "licencia para OPINAR" que gentilmente te dispones a ofrecerme a cambio de mi "verdadero nombre". Si alguna vez hubiera dudado de la conveniencia de usar un nombre ficticio, en momentos como éste ya no queda duda: vale la pena, así sea sólo para reirse de la frustración de los Torquemadas del teclado y de los empleadillos de los Call Centers gobiernistas.

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